Titulación mínima
Título de Técnico Superior (FP Grado Superior), Bachiller Superior, BUP, FP2 o equivalente.
Título oficial del programa: Los sistemas informáticos: conceptos básicos, estructura, elementos, clasificación, funcionalidad y codificación de la información. Hardware, estructura funcional de un ordenador, componentes físicos, periféricos de entrada y salida. Software, soporte lógico de un ordenador: conceptos básicos, elementos, clasificación y funcionalidades, sistemas operativos. Mantenimiento básico de los ordenadores (Preventivo y Correctivo). Nociones básicas de seguridad informática y seguridad de la información (amenazas y riesgos cibernéticos, mecanismos de protección y técnicas de seguridad). Conceptos básicos de dispositivos de movilidad (portátiles, tablets, móviles).
Definición y alcance. Un sistema informático es un conjunto integrado de elementos físicos, lógicos y humanos que actúan de forma coordinada para capturar, procesar, almacenar y transmitir información. Su finalidad es satisfacer necesidades concretas de gestión, control o comunicación, y no se limita a la presencia de dispositivos aislados. La organización y las relaciones entre sus componentes son esenciales para que el sistema funcione como una unidad coherente [1][2].
Rasgos estructurales. Desde una perspectiva técnica, un sistema informático se caracteriza por tres rasgos fundamentales: la pluralidad de elementos, las relaciones de interdependencia entre ellos y la orientación hacia uno o varios propósitos. Estos rasgos distinguen un sistema de una simple acumulación de dispositivos, ya que exigen una estructura que facilite el flujo de información y la ejecución de operaciones de manera ordenada [1].
Perspectiva funcional. Todo sistema informático puede analizarse desde un modelo funcional compuesto por cuatro bloques principales: entrada, proceso, almacenamiento y salida. La entrada captura datos del exterior mediante dispositivos específicos; el proceso transforma esos datos mediante instrucciones; el almacenamiento conserva la información de forma temporal o permanente; y la salida presenta los resultados al usuario o los envía a otros sistemas. Un quinto elemento, el control, supervisa y coordina el flujo entre los demás bloques [2].
Componentes físicos y lógicos. La estructura física de un sistema informático incluye el hardware, que abarca la unidad central de procesamiento (CPU), la memoria principal (RAM y ROM), los dispositivos de almacenamiento secundario (discos duros, SSD), la placa base, la fuente de alimentación y los periféricos de entrada y salida. Estos componentes trabajan de forma conjunta para ejecutar las operaciones definidas por el software, que comprende los programas y reglas que gobiernan el funcionamiento del sistema [2].
Elementos organizativos. Además de los componentes técnicos, un sistema informático integra otros elementos clave: los datos e información que constituyen su objeto de tratamiento, los procedimientos que establecen las secuencias de actuación, las personas que interactúan con el sistema (usuarios, administradores) y las interfaces que permiten el intercambio de datos entre componentes. Esta integración garantiza que el sistema cumpla su finalidad de manera eficiente y coordinada [1].
Codificación de la información. Para que un sistema informático pueda procesar datos, es necesario representarlos mediante un sistema de codificación. La unidad básica es el bit, que puede adoptar los valores 0 o 1. Los sistemas modernos utilizan estándares como UTF-8, que permite representar caracteres mediante secuencias de uno a cuatro octetos, facilitando la compatibilidad con múltiples idiomas y símbolos. Esta codificación es esencial para el tratamiento automatizado de la información [1].
Subsistemas y modularidad. Un sistema informático puede dividirse en subsistemas, cada uno encargado de funciones específicas, sin perder la coordinación con el conjunto. Esta modularidad facilita el análisis y la gestión, ya que permite identificar responsabilidades y flujos de información de manera aislada, aunque siempre en el contexto de un objetivo global. La interacción entre subsistemas es clave para mantener la coherencia del sistema en su totalidad [1].
Has leído la base del tema. En la demo puedes convertirlo en preguntas justificadas de Administrativo y repasar tus fallos.
Probar demo gratis con preguntas de este temaDefinición y naturaleza del hardware. El hardware comprende todos los componentes físicos, electrónicos y tangibles de un sistema informático. A diferencia del software, que engloba programas y datos lógicos, el hardware proporciona la infraestructura material necesaria para procesar, almacenar y transmitir información. Su naturaleza tangible incluye desde circuitos integrados hasta dispositivos externos, aunque no todos los componentes son accesibles al usuario final.
Estructura funcional básica. La arquitectura funcional de un ordenador se basa en el modelo de von Neumann, que organiza el sistema en cinco bloques coordinados: entrada de datos, procesamiento, memoria, salida de resultados y comunicación. Estos bloques trabajan de forma interdependiente para ejecutar tareas, desde la introducción de información hasta la presentación de resultados. Esta estructura, aunque evolucionada, mantiene los principios fundamentales establecidos en 1945.
Componentes físicos principales. Los elementos físicos de un ordenador incluyen la unidad central de procesamiento (CPU), la memoria RAM, los discos de almacenamiento, la placa base y los buses de comunicación. Cada componente cumple una función específica: la CPU ejecuta instrucciones, la memoria RAM almacena datos temporales, y los discos guardan información de forma permanente. La placa base actúa como soporte físico que interconecta todos los elementos.
Periféricos de entrada. Estos dispositivos introducen datos o instrucciones en el sistema. En el ámbito sanitario, destacan el teclado (para entrada de texto), el ratón (para navegación), el escáner (para digitalización de documentos), el lector de códigos de barras (para identificación de pacientes y medicamentos) y el micrófono (para dictado de informes o telemedicina). La selección de estos periféricos en el SAS prioriza criterios ergonómicos y de compatibilidad con aplicaciones clínicas.
Periféricos de salida. Presentan los resultados del procesamiento al usuario o a otros sistemas. Los más comunes son el monitor (visualización de datos), la impresora (salida en papel), los altavoces (reproducción de audio) y el proyector (presentaciones). En entornos administrativos del SAS, estos dispositivos deben garantizar claridad y precisión, especialmente en la impresión de informes o la visualización de historiales clínicos.
Periféricos mixtos. Combinan funciones de entrada y salida, como las pantallas táctiles, las memorias USB o las impresoras multifunción. Estos dispositivos son especialmente útiles en entornos donde se requiere flexibilidad, como estaciones de trabajo administrativas o puntos de atención al paciente. Su uso en el SAS debe alinearse con estándares de seguridad y compatibilidad con sistemas como Diraya o SIGS.
Puertos y conectividad. Los puertos son los puntos de conexión entre el equipo central y los periféricos. Pueden ser físicos (USB, HDMI, RJ-45) o lógicos (servicios de red). La disponibilidad de puertos adecuados determina la capacidad de expansión del sistema y facilita el mantenimiento. En el SAS, la conectividad es crítica para integrar dispositivos especializados, como lectores de tarjetas sanitarias o equipos de diagnóstico.
Relevancia en el SAS. El hardware en el Servicio Andaluz de Salud no solo soporta la operatividad diaria, sino que también garantiza la interoperabilidad entre sistemas de información sanitaria. La fiabilidad, la capacidad de procesamiento y la compatibilidad con estándares como HL7 o FHIR son esenciales para asegurar la continuidad asistencial y la gestión eficiente de recursos en hospitales y centros de salud.
Definición y naturaleza. El software o soporte lógico se define como el conjunto de programas, instrucciones, datos y procedimientos que permiten al hardware de un ordenador ejecutar tareas concretas. A diferencia de los componentes físicos, el software es intangible y se almacena en soportes de memoria, como discos duros, memorias USB o servidores remotos. Su función principal es gestionar los recursos del sistema, facilitar la interacción con el usuario y resolver problemas específicos, desde cálculos matemáticos hasta la gestión de procesos administrativos en entornos como el Servicio Andaluz de Salud (SAS).
Relación con el hardware. El software y el hardware son interdependientes y complementarios. Mientras el hardware proporciona la capacidad física de procesamiento, almacenamiento y comunicación, el software dirige y aprovecha estos recursos para producir resultados útiles. Esta relación se materializa en la traducción de órdenes humanas a lenguaje máquina (código binario), organizando la ejecución de tareas de manera eficiente. Sin software, el hardware se limita a ser un conjunto de componentes electrónicos sin propósito funcional.
Componentes del software. El software no se reduce a las aplicaciones visibles para el usuario, como procesadores de texto o navegadores. Incluye también elementos esenciales que operan en segundo plano, como el sistema operativo, los controladores de dispositivos, las utilidades del sistema y las bibliotecas de código reutilizables. Estos componentes trabajan de forma coordinada para garantizar el funcionamiento estable del equipo y la ejecución de programas de manera eficiente.
Clasificación funcional. Para su estudio, el software se clasifica según su finalidad en cuatro grupos principales. El software de sistema administra el ordenador y proporciona una plataforma de ejecución, destacando el sistema operativo como su elemento más representativo. El software de aplicación resuelve tareas concretas del usuario, como programas ofimáticos o aplicaciones de gestión. El software de desarrollo facilita la creación, traducción y depuración de otros programas, incluyendo editores de código y compiladores. Por último, el firmware ofrece instrucciones básicas integradas en dispositivos, como el código de inicio de una placa base.
Funcionalidades principales. El software cumple tres funciones esenciales: gestión de recursos, interacción usuario-máquina y ejecución de aplicaciones. En el ámbito administrativo, como el del SAS, el software permite gestionar sistemas de información sanitaria, como Diraya o el Sistema de Información de Gestión Sanitaria (SIGS), garantizando la interoperabilidad y la eficiencia en la atención al paciente. Además, optimiza procesos como la codificación de datos, la generación de informes o la comunicación entre dispositivos.
Sistemas operativos. El sistema operativo es el componente central del software de sistema. Su misión es administrar los recursos físicos del ordenador (procesador, memoria, almacenamiento) y proporcionar una interfaz para que los usuarios y las aplicaciones interactúen con el hardware. Actúa como una capa intermedia que oculta la complejidad del hardware, facilitando su uso y mejorando la productividad. Ejemplos comunes incluyen Windows, Linux o macOS, cada uno con características adaptadas a distintos entornos.
Importancia en entornos profesionales. En organizaciones como el SAS, el software adquiere una relevancia estratégica. Permite la digitalización de procesos, la gestión de historiales clínicos o la coordinación entre centros sanitarios. La elección de software adecuado, compatible con estándares como HL7 o FHIR, es clave para garantizar la continuidad asistencial, la seguridad de los datos y la eficiencia operativa. Además, su correcta implementación y mantenimiento son fundamentales para evitar interrupciones en servicios críticos.
Definición y alcance. El mantenimiento básico de ordenadores es el conjunto de acciones técnicas, organizativas y procedimentales destinadas a preservar el funcionamiento, la disponibilidad, la seguridad y la vida útil de los equipos informáticos. Su objetivo no se limita a reparar fallos, sino a prevenirlos y garantizar que el ordenador cumpla su función en condiciones óptimas. Este mantenimiento abarca tanto el hardware (componentes físicos, periféricos, cableado) como el software (sistemas operativos, aplicaciones, configuraciones y datos).
Mantenimiento preventivo. Este tipo de mantenimiento se caracteriza por su enfoque proactivo, ya que consiste en intervenciones planificadas y sistemáticas realizadas antes de que se produzca un fallo. Su finalidad es reducir la probabilidad de averías, optimizar el rendimiento del equipo y prolongar su vida útil. Entre las acciones preventivas más comunes se incluyen la limpieza periódica de componentes, la revisión del estado general del hardware, la actualización de software, la realización de copias de seguridad y la monitorización del sistema. Estas tareas se basan en protocolos establecidos y se ejecutan con una frecuencia determinada para minimizar riesgos.
Mantenimiento correctivo. A diferencia del preventivo, el mantenimiento correctivo se activa tras la detección de un fallo o anomalía, con el objetivo de restaurar la funcionalidad del equipo. Puede ser programado, cuando el fallo no es crítico y permite planificar la reparación, o de emergencia, cuando la avería impide el funcionamiento normal del sistema y requiere una actuación inmediata. Ejemplos de acciones correctivas incluyen la reparación de archivos dañados, la corrección de problemas de arranque, la reversión de actualizaciones defectuosas o la sustitución de componentes averiados.
Diferencias clave. La principal distinción entre ambos tipos de mantenimiento radica en el momento de actuación: el preventivo actúa antes de que se manifieste el fallo, mientras que el correctivo lo hace después. Además, el preventivo suele estar programado y busca evitar incidencias, mientras que el correctivo responde a una necesidad concreta y su planificación depende de la gravedad del fallo. Ambos pueden aplicarse tanto al hardware como al software, aunque el enfoque y las técnicas varían según el ámbito.
Mantenimiento físico y lógico. El mantenimiento físico se centra en los componentes tangibles del ordenador, como la alimentación, la refrigeración, el cableado, los conectores y los periféricos. Su objetivo es garantizar que el hardware funcione correctamente y evitar daños por desgaste o condiciones ambientales adversas. Por otro lado, el mantenimiento lógico aborda aspectos intangibles, como el software, las configuraciones, los permisos, los registros y los datos. Incluye tareas como la actualización de sistemas operativos, la gestión de permisos de usuario o la recuperación de datos perdidos.
Mantenimiento evolutivo. Aunque no forma parte del mantenimiento básico tradicional, es importante mencionar el mantenimiento evolutivo, que consiste en añadir o adaptar capacidades al equipo para mejorar su funcionalidad. A diferencia del preventivo y el correctivo, no busca reparar o prevenir fallos, sino actualizar o ampliar las prestaciones del sistema. Este tipo de mantenimiento es común en entornos donde los requisitos tecnológicos evolucionan rápidamente, como en el ámbito sanitario.
Importancia en el SAS. En el Servicio Andaluz de Salud (SAS), el mantenimiento de los ordenadores es crítico, ya que estos equipos soportan funciones esenciales como la gestión de citas, la historia clínica electrónica o la prescripción farmacéutica. Un fallo en el sistema puede comprometer la atención al paciente y la operatividad de los centros sanitarios. Por ello, el SAS aplica protocolos de mantenimiento preventivo y correctivo para garantizar la disponibilidad y seguridad de sus equipos informáticos.
Definición y alcance. La ciberseguridad en el SAS se define como el conjunto de medidas, procedimientos, tecnologías y políticas diseñadas para proteger sistemas de información, redes, dispositivos y datos frente a amenazas digitales. Su finalidad es garantizar la confidencialidad, integridad, disponibilidad, autenticidad y trazabilidad de la información sanitaria y administrativa, asegurando la continuidad de los servicios sanitarios y la privacidad de los datos clínicos [2].
Marco normativo. El Esquema Nacional de Seguridad (ENS), aprobado por el Real Decreto 311/2022, es la norma central que regula la seguridad de los sistemas de información en las Administraciones públicas. Este marco es de aplicación directa al SAS y establece principios como la seguridad integral —que integra elementos técnicos, humanos y organizativos— y la gestión de riesgos, donde las medidas adoptadas deben ser proporcionales a las amenazas identificadas [1].
Dimensiones de la seguridad. La ciberseguridad en el SAS no se limita a aspectos técnicos, sino que abarca dimensiones organizativas, jurídicas y humanas. Incluye la prevención de accesos no autorizados, la detección de vulnerabilidades, la respuesta a incidentes, la recuperación ante desastres y la protección de datos personales conforme al Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y la Ley Orgánica 3/2018 de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales (LOPDGDD) [2].
Amenazas y riesgos. Las principales amenazas en el entorno sanitario incluyen el phishing, la ingeniería social, el uso de contraseñas débiles, las sesiones abiertas en equipos compartidos y el acceso desde dispositivos no seguros. El ransomware y los accesos no autorizados a historias clínicas son riesgos críticos que pueden comprometer la seguridad del paciente y la operatividad de los servicios. La mayoría de incidentes graves tienen su origen en errores humanos, como el uso inadecuado de credenciales o la instalación de software no autorizado [1].
Mecanismos de protección. Las medidas técnicas incluyen autenticación fuerte (usuario/contraseña, certificado digital, biometría), cifrado de datos en tránsito y en reposo, sistemas de registro y auditoría de accesos, y la seudonimización de datos para investigación. A nivel organizativo, se aplican controles de acceso, perfiles de usuario diferenciados, trazabilidad de accesos, formación del personal y protocolos ante brechas de seguridad. La custodia de documentación en papel y la destrucción segura de soportes también son aspectos clave [4][5].
Principio de acceso mínimo. En el entorno sanitario, el acceso a la historia clínica electrónica se rige por el principio de acceso mínimo necesario: solo los profesionales que atienden directamente a un paciente pueden consultar su historia. Este principio limita la exposición de datos sensibles y reduce el riesgo de accesos no autorizados. La monitorización continua y la revisión periódica de permisos son prácticas esenciales para mantener este control [5].
Cooperación institucional. El SAS participa en marcos de cooperación interinstitucional, como AndalucíaCERT, CCN-CERT e INCIBE, para fortalecer su capacidad de respuesta ante incidentes. Además, se integra en la Estrategia de Ciberseguridad del Sistema Nacional de Salud, que coordina esfuerzos a nivel estatal. La colaboración con estos organismos permite al SAS acceder a alertas tempranas, buenas prácticas y recursos especializados para mitigar riesgos [1].
Conducta profesional responsable. La seguridad depende en gran medida del comportamiento de los profesionales. Medidas básicas como no compartir contraseñas, bloquear el equipo cuando no se use, desconfiar de correos sospechosos, custodiar dispositivos y comunicar incidentes son fundamentales para prevenir brechas. La formación continua y la concienciación son herramientas clave para reducir la vulnerabilidad ante amenazas derivadas del factor humano [1][5].
Definición y propósito. Los dispositivos de movilidad son equipos informáticos portátiles que permiten acceder a información, comunicaciones y tareas desde cualquier ubicación. Su diseño prioriza la autonomía energética, la conectividad inalámbrica y la capacidad de ejecutar aplicaciones, eliminando la dependencia de un puesto fijo. En el ámbito del Servicio Andaluz de Salud (SAS), estos dispositivos son herramientas clave para garantizar la continuidad de servicios críticos, como el acceso remoto a historias clínicas electrónicas o la gestión de citas.
Tipos principales. Dentro de esta categoría se distinguen tres tipos fundamentales: portátiles, tablets y móviles. Los portátiles son ordenadores compactos con teclado físico, optimizados para productividad avanzada, como la gestión administrativa o el acceso a sistemas como Diraya. Las tablets, con pantallas táctiles de entre 7 y 13 pulgadas, están diseñadas para consumo de contenido y tareas ligeras, como la firma de consentimientos o la visualización de radiografías. Los móviles, o smartphones, integran telefonía celular y aplicaciones para comunicación inmediata, identificación y telemedicina, como la app Cita Previa SAS.
Características técnicas comunes. Todos los dispositivos de movilidad comparten atributos técnicos que los diferencian de los equipos fijos. La portabilidad es clave, con pesos que oscilan entre 150-250 gramos en móviles, 300-700 gramos en tablets y 1-3 kilogramos en portátiles. La autonomía energética se logra mediante baterías recargables de iones de litio o polímeros de litio, con capacidades variables: 3.000-5.000 mAh en móviles, 5.000-10.000 mAh en tablets y 40-100 Wh en portátiles. La conectividad inalámbrica incluye tecnologías como Wi-Fi (hasta 9,6 Gbps en Wi-Fi 6), Bluetooth (versiones 5.0/5.2) para periféricos, redes móviles (4G y 5G) y NFC para pagos o identificación.
Sistemas operativos. Los dispositivos de movilidad funcionan con sistemas operativos adaptados a sus características. Android, basado en Linux, es el más utilizado en móviles y tablets, con alta personalización pero mayor fragmentación en seguridad. iOS, de Apple, es un sistema cerrado con sandboxing estricto y actualizaciones simultáneas para todos los dispositivos. Windows, menos común en móviles, está presente en tablets híbridos como los Microsoft Surface. Estos sistemas determinan la compatibilidad con aplicaciones y la experiencia de usuario.
Diferencias funcionales. Aunque comparten componentes básicos como CPU, memoria y almacenamiento, los dispositivos de movilidad se diferencian en su formato físico, métodos de entrada y uso optimizado. Los portátiles destacan por su teclado y capacidad para trabajo documental prolongado, mientras que las tablets priorizan la interacción táctil y el uso en movimiento. Los móviles, con pantallas pequeñas y sensores integrados, están optimizados para comunicación inmediata y autenticación. Estas diferencias funcionales determinan su idoneidad para distintas tareas en entornos administrativos y sanitarios.
Aplicación en el SAS. En el Servicio Andaluz de Salud, los dispositivos de movilidad son herramientas esenciales para la movilidad de profesionales. Permiten el acceso remoto a sistemas críticos, como historias clínicas electrónicas, la coordinación entre equipos sanitarios o la gestión de citas fuera de las dependencias físicas tradicionales. Su uso mejora la eficiencia operativa y la atención al usuario, garantizando la continuidad de servicios en cualquier ubicación.
Seguridad y estándares. La seguridad de estos dispositivos es prioritaria en entornos corporativos. Normas como ISO/IEC 27001 y guías como NIST SP 800-124 o CCN-STIC 827 establecen directrices para la gestión segura de dispositivos móviles, incluyendo autenticación, cifrado y políticas de uso. La OWASP Mobile Security Testing Guide (MSTG) es relevante para evaluar la seguridad de aplicaciones sanitarias, mientras que la ENISA proporciona informes sobre riesgos y buenas prácticas en movilidad.
Practica este tema de Administrativo con test por tema SAS, preguntas justificadas por tema y simulacros tipo examen. No son preguntas oficiales del SAS: son práctica privada de OposAs para estudiar con criterio.
Acceder a la demoHas visto un tema abierto completo. En la demo puedes comprobar cómo encajan el temario, las preguntas justificadas y los simulacros dentro de OposAs.
Qué vas a probar
La idea no es solo leer un tema: es estudiar con continuidad y comprobar cómo se relaciona con el resto de herramientas.
Verás explicaciones de la correcta y de las incorrectas para estudiar con más criterio, no solo para memorizar.
Con tu nombre y tu email, eliges categoría y te enviamos el acceso por correo sin compromiso.
Solo tu email, tu nombre y apellidos (si quieres), elige categoría y prueba antes de decidir. Es gratis.
El acceso llega por email. Si usas Hotmail, Outlook, Live, MSN o Yahoo, revisa tambien Spam o Correo no deseado.
Despues de pulsar, mira tu correo. El enlace dura 1 hora.
Revisa tambien Spam o Correo no deseado.
Hemos enviado el enlace a . Abrelo antes de 1 hora. Si usas Hotmail, Outlook, Live, MSN o Yahoo, mira primero en Correo no deseado.
Estos son los requisitos principales para Administrativo. OposAs resume los requisitos principales para orientarte; la convocatoria oficial vigente es siempre la referencia válida.
Título de Técnico Superior (FP Grado Superior), Bachiller Superior, BUP, FP2 o equivalente.
Contrasta el resumen antes de inscribirte.
Consulta siempre la convocatoria oficial vigente antes de inscribirte.
Fuera del código también hay música, discos y radio. La misma forma de hacer las cosas: con alma, pasión y criterio.
OposAs nació preparando una oposición del SAS y se ha convertido en una forma de practicar test, corregir fallos y estudiar con explicaciones claras.
OposAs está pensado para practicar test y aprender mientras corriges, sin tragarte textos interminables antes de empezar. Cuando fallas, la justificación te ayuda a entender la correcta y, sobre todo, las incorrectas: ahí suele estar el aprendizaje.
No hay una empresa detrás. Hay una persona que construyó desde cero una herramienta para que estudiar no se convierta en algo pesado, sino en un proceso más claro, practicable y llevadero.
De opositor a opositor, Serafín.