Tema común del SAS en abierto.
Las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones en el Servicio Andaluz de Salud constituyen el conjunto de infraestructuras, redes, dispositivos, aplicaciones, servicios, procedimientos y reglas organizativas que permiten captar, tratar, almacenar, intercambiar y explotar información clínica, administrativa y de gestión para sostener la actividad del sistema sanitario público andaluz. Comprenden el conjunto de infraestructuras, plataformas, aplicaciones, datos, servicios y procedimientos que permiten capturar, almacenar, tratar, proteger, transmitir y explotar información para sostener la actividad asistencial, la gestión y la relación con la ciudadanía. Su ámbito trasciende la mera informática entendida como uso de ordenadores, integrando telecomunicaciones, identidad digital, soporte a usuarios, seguridad de la información, analítica del dato, interoperabilidad y canales digitales de relación con profesionales y ciudadanía.
La I Estrategia de Salud Digital de Andalucía 2024-2028 establece el marco estratégico que impulsa la innovación tecnológica, la interoperabilidad entre sistemas y la mejora continua de la atención sanitaria mediante herramientas digitales avanzadas. La Subdirección de Tecnologías de la Información y la Comunicación del SAS coordina la estrategia digital corporativa, alineada con la Estrategia de Salud Digital Andalucía 2025-2030. La estructura orgánica consolida como órgano operativo específico la Dirección General de Tecnologías de la Información y Comunicaciones.
El ecosistema tecnológico comprende infraestructuras tecnológicas centralizadas, redes de comunicaciones seguras, plataformas de computación en la nube, sistemas de respaldo y contingencia, equipamiento TIC distribuido en centros asistenciales y servicios de soporte técnico especializado. Abarca desde centros de procesamiento de datos locales y regionales hasta el puesto de trabajo digital de más de 100.000 profesionales. Estos elementos garantizan disponibilidad, rendimiento y seguridad de los servicios digitales sanitarios, asegurando interoperabilidad y evolución continua de los servicios TIC.
Las TIC representan el eje vertebrador estratégico de la transformación digital sanitaria andaluza y la columna vertebral operativa y jurídica de la asistencia sanitaria en la Comunidad Autónoma. No constituyen un mero soporte instrumental ni un complemento del sistema sanitario, sino una condición esencial de su funcionamiento actual y un componente estructural de la continuidad asistencial, de la seguridad del paciente y de la eficiencia organizativa. Sostienen la asistencia, ordenan la gestión, protegen la información, conectan a profesionales y ciudadanía, y hacen posible una sanidad pública más integrada, trazable, accesible y segura. Su finalidad específica abarca mejorar la calidad asistencial, la continuidad de cuidados, la coordinación entre niveles, la eficiencia de gestión, la accesibilidad del ciudadano, la seguridad del dato y la capacidad de decisión del sistema, dando soporte a 8,5 millones de ciudadanos.
Los servicios TIC integran datos clínicos, administrativos y de gestión en plataformas unificadas. El corazón asistencial de este ecosistema es Diraya, que actúa como sistema vertebrador y Historia Digital de Salud única. La apertura a la ciudadanía se materializa en servicios como ClicSalud+ y la App Salud Andalucía.
Componentes integrales de las TIC en el SAS:
| Ámbito | Elementos clave | Función principal |
|---|---|---|
| Infraestructura | Centros de procesamiento de datos locales y regionales, redes seguras, computación en la nube, equipamiento TIC distribuido | Sustentación técnica y disponibilidad del sistema |
| Gestión y normativa | Procedimientos, reglas organizativas, sistemas de respaldo y contingencia, soporte técnico | Ordenación administrativa, continuidad y seguridad |
| Relación ciudadana | ClicSalud+, App Salud Andalucía, identidad digital, canales digitales | Accesibilidad y participación del ciudadano |
| Asistencial | Diraya como Historia Digital de Salud única, sistemas corporativos de gestión de procesos | Continuidad asistencial, seguridad del paciente y eficiencia |
Los sistemas de información corporativos constituyen activos organizativos, jurídicos y tecnológicos de alcance autonómico que integran datos, procesos, aplicaciones, infraestructuras, roles y controles. Forman un ecosistema integrado de aplicaciones, bases de datos, procesos y protocolos diseñados para gestionar de manera unificada y eficiente la totalidad de las operaciones. Su función es capturar, custodiar, explotar y compartir información de manera uniforme en toda la red asistencial, bajo criterios homogéneos de gobernanza central y reglas comunes de uso. No se limitan a programas informáticos aislados, sino que comprenden un entramado organizado que incluye módulos, perfiles de acceso, catálogos, reglas de negocio, infraestructuras técnicas y circuitos de trabajo que permiten que el Servicio Andaluz de Salud funcione como organización sanitaria integrada. Estas soluciones digitales comunes dan respuesta integral a las necesidades de una organización que atiende a 8,5 millones de ciudadanos a través de más de 1.500 centros asistenciales y 100.000 profesionales.
El criterio diferencial de la corporatividad es la transversalidad: dan servicio a múltiples centros, niveles asistenciales y perfiles profesionales, rompiendo las barreras tradicionales de los silos informativos. Se sustentan en un enfoque de dato único y reutilizable, que define dato maestro, establece su ciclo de vida y aplica reglas de clasificación, codificación, auditoría, conservación e interoperabilidad. Esta estructura evita islas de información, minimiza duplicidades y reduce riesgos clínicos y legales por incoherencia del dato. La gobernanza implica la existencia de dueños del dato, responsables funcionales, responsables técnicos, responsables de seguridad y trazabilidad de decisiones.
Estos sistemas soportan de manera transversal y unificada la actividad asistencial, administrativa, logística, económico-financiera y de gestión de personas. Se distinguen radicalmente de soluciones departamentales, aplicaciones de uso individualizado o herramientas ofimáticas de propósito general por su carácter institucional, su gestión centralizada y su despliegue en la totalidad o en una parte significativa de la red de centros. Son plataformas concebidas para ser utilizadas con datos normalizados, seguridad reforzada y capacidad de integración entre distintos niveles asistenciales y ámbitos de gestión, integradas en un marco corporativo de acceso, disponibilidad, seguridad, soporte y evolución funcional conforme a la organización tecnológica del Servicio Andaluz de Salud.
| Aspecto | Sistema Corporativo | Solución No Corporativa |
|---|---|---|
| Alcance | Transversal, autonómico, desplegado en toda la red o parte significativa | Local, departamental o individual |
| Gestión | Centralizada con gobernanza y dueño del dato | Aislada o descentralizada sin gobernanza unificada |
| Datos | Normalizados, dato maestro definido con ciclo de vida | Potencialmente duplicados o aislados sin reglas comunes |
| Estándares | Interoperabilidad técnica y semántica, seguridad corporativa | Estándares propios o genéricos sin integración garantizada |
Las piezas centrales del sistema corporativo son:
Estos elementos no se limitan al acto clínico, sino que abarcan población, actividad, recursos, costes y gestión, disponiendo información sanitaria para analizar características de la población atendida, procesos asistenciales y uso de recursos. La finalidad explícita es disponer de información sanitaria para el análisis sistemático de la actividad y la planificación.
No son aplicaciones aisladas de un centro concreto ni soluciones locales creadas para resolver necesidades puntuales. Tampoco son meras herramientas tecnológicas desprovistas de marco organizativo: carecen de la condición de corporativos aquellos sistemas que no se integran en el marco de interoperabilidad, seguridad y gobernanza propios del organismo.
Representan la columna vertebral digital de la organización, constituyendo uno de los ecosistemas digitales sanitarios más complejos y robustos de Europa. Facilitan una visión holística del paciente y de los recursos, optimizan flujos de trabajo, reducen la duplicidad de esfuerzos, generan economías de escala y garantizan la continuidad asistencial a lo largo de todo el itinerario sanitario. En el contexto de transformación digital acelerada, actúan como activos estratégicos que impulsan la toma de decisiones basada en evidencia, la mejora continua de la calidad asistencial, la eficiencia en el uso de recursos públicos y la transparencia en la gestión. La evolución hacia sistemas interoperables y centrados en el ciudadano responde a los paradigmas actuales de salud digital, donde la experiencia del paciente y la personalización de la atención son prioridades máximas.
El puesto de trabajo digital constituye el entorno tecnológico completo que permite al profesional desarrollar su actividad diaria con acceso seguro, trazable y continuo a los recursos corporativos. Representa la materialización física y lógica de la transformación digital en el Servicio Andaluz de Salud, trasciendiendo la concepción tradicional del puesto informático como mera estación de trabajo física. En sentido técnico-organizativo, es el entorno completo desde el que una persona presta servicios mediante medios digitales, con garantías de disponibilidad, identidad, conectividad, seguridad, soporte, interoperabilidad y acceso a aplicaciones y datos.
La Resolución de la Agencia Digital de Andalucía que aprueba el puesto de trabajo digital único lo define, en su anexo, como un ordenador de sobremesa o portátil configurado para el acceso seguro a los recursos y servicios de tecnologías de la información necesarios para el desarrollo de las funciones, aunque el concepto real abarca un conjunto más amplio. Este ecosistema integrado incluye dispositivos, sistema operativo, programas autorizados, credenciales de identidad digital, conectividad, impresión, acceso remoto, soporte técnico, medidas de seguridad y reglas de uso. Su sentido no es meramente instrumental, sino funcional y organizativo: hacer posible que la actividad asistencial, administrativa y de gestión pueda prestarse con normalidad dentro de un ecosistema digital corporativo. Articula la interacción cotidiana con la historia de salud digital, la prescripción electrónica, la citación, la gestión de pruebas diagnósticas, la comunicación interna y la tramitación administrativa.
Es preciso distinguir claramente los elementos que quedan fuera de esta noción:
El puesto se configura como un conjunto cohesionado de dispositivos hardware, aplicaciones software, servicios de conectividad, sistemas de autenticación, protocolos de seguridad, canales de soporte técnico y normativa reguladora. Específicamente integra:
Además, incorpora la identidad profesional digital y la configuración segura y auditada que permite el acceso controlado a aplicaciones críticas.
El diseño y funcionamiento del puesto parten de tres principios fundamentales:
Homogeneización: La existencia de modelos comunes de puesto, configuraciones conocidas y herramientas soportadas reduce la complejidad, mejora el mantenimiento y facilita la formación en una organización extensa. Esta base compartida permite desplegar, actualizar y sostener el entorno de usuario con eficiencia.
Seguridad: El puesto debe configurarse para acceder de forma segura a recursos y servicios TIC corporativos, exigiendo medidas como autenticación adecuada, mínimos privilegios, bloqueo de sesión, software autorizado, control de configuraciones, actualizaciones y acceso remoto cifrado cuando proceda.
Trazabilidad: La actividad realizada desde el puesto digital debe quedar asociada al profesional que la ejecuta dentro del marco de permisos que le corresponde, manteniendo el principio de mínimo privilegio y la evidencia de quién accede, qué consulta y qué modifica.
La normativa distingue entre puesto fijo y puesto móvil, partiendo de la idea de homogeneización, racionalización y sostenibilidad. Los dispositivos principales que materializan este entorno son:
| Dispositivo | Características esenciales |
|---|---|
| Terminal ligero | Equipo con LeTSAS; acceso a recursos corporativos centralizados; sistema operativo específico |
| Ordenador de sobremesa | Configuración estándar para entorno fijo; herramientas ofimáticas completas |
| Portátil | Movilidad dentro de la red sanitaria; capacidad de acceso remoto manteniendo seguridad |
Entre los conceptos esenciales asociados a estos dispositivos se encuentran LeTSAS, LibreOffice, Microsoft Office, Portafirmas, DMSAS, SARAC y VPN, integrados según el perfil profesional.
El puesto de trabajo digital posee una relevancia estratégica derivada de su capacidad para optimizar recursos, reducir tiempos de espera, mejorar la calidad asistencial y garantizar la sostenibilidad del sistema sanitario público andaluz. El modelo único reduce costes de infraestructura, licencias, gestión y soporte, disminuye puntos de ataque y facilita la actualización tecnológica continua.
Transforma profundamente la cultura organizativa, promoviendo una gestión basada en datos, la transparencia operativa y la adaptación continua a las necesidades cambiantes. Debe permitir escenarios de movilidad y, cuando esté autorizado y sea compatible con el servicio, modalidades de trabajo a distancia, manteniendo siempre las garantías de continuidad operativa y calidad del dato.
La Ayuda Digital constituye el eje fundamental de transformación tecnológica del Servicio Andaluz de Salud, configurándose como un servicio integral de soporte TIC dirigido a profesionales sanitarios y, en su dimensión ciudadana, como mecanismo de facilitación del acceso a servicios sanitarios digitales. Este modelo corporativo supera la noción tradicional de "teléfono de informática" para articular un acompañamiento tecnológico estructurado que garantiza la operatividad continua de las infraestructuras TIC, la resolución eficiente de incidencias y la capacitación permanente de los usuarios.
El servicio se materializa en el sistema ayudaDIGITAL, infraestructura operativa que da cobertura a más de ciento veinticinco mil trabajadores del sistema sanitario público andaluz, permitiéndoles desarrollar su labor asistencial y administrativa con garantías de continuidad, seguridad y eficiencia. Su esencia radica en combinar soporte técnico, registro de incidencias y peticiones, seguimiento, aprobaciones, autoresolución, asistencia remota, información, avisos, documentación y capacitación. Cualquier interrupción en estos servicios impacta directamente sobre la atención al paciente, la seguridad clínica y la eficiencia organizativa, trascendiendo la mera asistencia técnica para convertirse en factor crítico de éxito en la prestación sanitaria.
En su vertiente ciudadana, el concepto abarca la eliminación de brechas tecnológicas que impidan a colectivos vulnerables ejercer su derecho a la atención sanitaria mediante canales electrónicos, promoviendo la autonomía en el manejo de tecnologías sanitarias y reduciendo brechas digitales.
La Orden de 15 de febrero de 2024, de la Consejería de Salud y Consumo, regula mediante 28 artículos los aspectos organizativos, funcionales y de garantía del programa de Ayuda Digital en el SAS. Esta normativa desarrolla la creación de la Unidad Central de Ayuda Digital, dependiente de la Dirección General de Sistemas de Información y Telecomunicaciones, así como la red de Puntos de Ayuda Digital (PAD) desplegada en centros sanitarios. Establece los perfiles profesionales de los agentes de ayuda digital, los protocolos de actuación ante situaciones de brecha digital crítica, los sistemas de formación continua, los mecanismos de evaluación de impacto y los cauces de participación ciudadana en el diseño de servicios.
Complementariamente, la Resolución de 3 de marzo de 2024 de la misma Dirección General fija los criterios técnicos mínimos de accesibilidad para portales web y aplicaciones móviles del SAS, incorporando los estándares WCAG 2.1 nivel AA como requisito obligatorio. El Convenio Marco de Colaboración entre la Junta de Andalucía y Cruz Roja Española, firmado el 12 de enero de 2024, establece el marco para la extensión de la red de ayuda digital en zonas rurales.
El servicio opera mediante centros de soporte técnico con atención multicanal (telefónica, telemática y presencial), centralizando solicitudes, incidencias, autoservicio y capacitación. Los elementos esenciales incluyen la mesa de servicio, el catálogo de servicios, la base de conocimiento y los repositorios de documentación técnica. La gestión de incidencias incorpora sistemas de seguimiento automatizado con protocolos de escalado según criticidad, mejorando los tiempos de respuesta y la estabilidad del servicio.
| Componente estructural | Descripción funcional |
|---|---|
| Unidad Central de Ayuda Digital | Órgano dependiente de la DG de Sistemas de Información y Telecomunicaciones que coordina el servicio |
| Puntos PAD | Red de ayuda digital desplegada físicamente en centros sanitarios para atención presencial |
| Agentes de ayuda digital | Perfiles profesionales definidos para la prestación del servicio asistencial |
| Estándares WCAG 2.1 AA | Requisitos obligatorios de accesibilidad web y aplicaciones móviles establecidos por Resolución de 3 marzo 2024 |
| Convenio Cruz Roja | Marco de colaboración para extensión de la red a zonas rurales |
La relación entre Ayuda Digital y ciberseguridad es permanente y estructural. El servicio no sustituye las políticas de seguridad ni las funciones especializadas de seguridad TIC, pero se conecta con ellas para atender necesidades de seguridad como contraseñas, accesos, configuraciones, soporte remoto, avisos, actualizaciones e incidencias en el puesto. Funciona como vía de orientación y canalización ante problemas que afectan al entorno digital, incorporando información que refuerza la cultura de seguridad entre los profesionales.
El Código de Conducta en el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación para profesionales públicos constituye el soporte normativo de "uso adecuado" del correo, credenciales, dispositivos y recursos corporativos. Ayuda Digital alinea sus mensajes, guías y soluciones con estas pautas, sirviendo como canal de difusión y control de buenas prácticas. El servicio incorpora mecanismos como avisos de caducidad de contraseña, recordatorios y herramientas que facilitan el cumplimiento normativo.
Los controles clave del servicio incluyen la trazabilidad de tickets, el escalado estructurado, la gestión del cambio y la comunicación de interrupciones, todos ellos alineados con los principios de seguridad de la información y protección de datos. El servicio integra gobierno del servicio y controles que garantizan la resolución segura y trazable de incidencias, minimizando el impacto sobre la continuidad asistencial.
La responsabilidad del uso correcto de la tecnología es compartida: Ayuda Digital facilita el uso adecuado del entorno digital, pero no exime al profesional de su deber individual de utilizar los recursos conforme a reglas de seguridad, confidencialidad, buen uso y responsabilidad pública. El usuario debe custodiar sus credenciales, usar adecuadamente los equipos y actuar con prudencia en el tratamiento de información y en el uso de aplicaciones y canales corporativos.
La ciberseguridad, denominada igualmente Seguridad TIC o Seguridad de la Información en el ámbito sanitario, constituye el conjunto de principios, medidas técnicas, controles organizativos, procedimientos de trabajo y pautas de conducta orientados a proteger la información, los sistemas, las redes, los dispositivos y los servicios digitales frente a accesos no autorizados, alteraciones, pérdidas, indisponibilidades, usos indebidos o ataques deliberados. En el Servicio Andaluz de Salud este concepto alcanza la protección de los equipos informáticos, los sistemas de información corporativos, las redes de comunicaciones y, de modo primordial, los datos de salud de pacientes y profesionales, cuya altísima sensibilidad los convierte en objetivo preferente de ciberdelincuentes.
La ciberseguridad trasciende el ámbito meramente tecnológico para convertirse en un imperativo ético, legal y asistencial. No puede entenderse como una cuestión accesoria ni como un problema reservado al personal informático, pues constituye una condición imprescindible para que la asistencia funcione con seguridad, continuidad, legalidad y confianza. Protege actos clínicos concretos como una cita, un resultado, una prescripción, una alerta clínica, la continuidad de un servicio crítico y la capacidad de respuesta ante emergencias. La vulnerabilidad de los sistemas no solo compromete la privacidad de los ciudadanos, sino que puede poner en riesgo vidas humanas al interrumpir servicios críticos como unidades de cuidados intensivos, sistemas de monitorización de pacientes o la cadena de suministro de medicamentos.
El marco de ciberseguridad en el SAS se rige por el Esquema Nacional de Seguridad (ENS) establecido en el Real Decreto 311/2022, que fija principios básicos y requisitos mínimos para la protección adecuada de la información y los servicios electrónicos. Los sistemas de salud se categorizan como de nivel alto debido a la sensibilidad de los datos gestionados. Este esquema garantiza el acceso, la confidencialidad, la integridad, la trazabilidad, la autenticidad, la disponibilidad y la conservación de los datos, estando complementado con políticas específicas de seguridad TIC formalmente aprobadas y certificaciones como ISO 27001.
La normativa resulta de obligado cumplimiento según el Reglamento General de Protección de Datos y la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, que establecen la ciberseguridad como obligatoria para proteger la confidencialidad de los historiales clínicos. Adicionalmente, el Real Decreto-ley 12/2023 refuerza la ciberseguridad en entidades críticas.
Los principios fundamentales aplicables son:
La protección integral abarca medidas técnicas, organizativas y humanas destinadas a garantizar la gestión del riesgo, el control de accesos, la protección de endpoints y la respuesta ante incidentes, alineadas con el Esquema Nacional de Seguridad en el sector público. La seguridad se configura como una responsabilidad compartida donde el usuario constituye la primera barrera de defensa.
| Tipo de medida | Elementos específicos | Objetivo |
|---|---|---|
| Técnicas | Cifrado de datos en reposo y en tránsito; segmentación de redes mediante VLANs (asistenciales vs. administrativas); encriptación de dispositivos portátiles y medios extraíbles; copias de seguridad inmutables frente a ransomware; seguridad de la cadena de suministro | Proteger activos contra amenazas digitales |
| Organizativas | Políticas de seguridad certificadas según ISO 27001; auditorías externas independientes periódicas; Comités de Seguridad TIC en cada entidad; planes de continuidad de negocio, contingencia y respuesta a incidentes | Establecer marcos de gobernanza y resiliencia |
| Humanas | Formación obligatoria anual en concienciación; campañas de phishing ético para entrenamiento de profesionales; gestión robusta de identidades y accesos con control de privilegios | Fortalecer el factor humano y el uso responsable |
El SAS implementa un Centro de Operaciones de Seguridad (SOC) permanente para monitoreo continuo y respuesta inmediata ante amenazas. El CSIRT-AND (Centro de Seguridad TIC de Andalucía) actúa como organismo de respuesta ante incidentes que coordina la defensa de la red corporativa de la Junta.
Cada entidad del Servicio dispone de Comités de Seguridad TIC encargados de la supervisión normativa y el fortalecimiento continuo de capacidades de prevención, detección y respuesta. La gestión de incidentes requiere protocolos de actuación que incluyen el aislamiento inmediato de servidores afectados, como evidenció el incidente ocurrido en julio de 2024 en centros granadinos.
La Ayuda Digital actúa como canal operativo de referencia para la resolución segura de incidencias del puesto de trabajo, incluyendo la gestión de credenciales y el soporte remoto con autorización.
Los sistemas sanitarios enfrentan amenazas específicas que comprometen la confidencialidad, integridad y disponibilidad de la información sensible:
Estas amenazas resultan especialmente críticas dado que los datos de salud constituyen una categoría especial de datos personales con alto nivel de sensibilidad.
El Código de Conducta en el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación constituye una norma interna de conducta de carácter obligatorio para los profesionales públicos de la Administración de la Junta de Andalucía. No se trata de una guía de buenas prácticas, un manual orientativo o una recomendación voluntaria, sino de una norma organizativa que establece criterios obligatorios sobre el uso de recursos tecnológicos puestos a disposición del personal empleado público. Su rasgo decisivo es la obligatoriedad, ordenando la conducta profesional en el uso diario de equipos, aplicaciones, redes, credenciales, información, datos personales, correo corporativo, servicios de internet, herramientas colaborativas, almacenamiento y medidas de seguridad. Representa la norma autonómica de comportamiento seguro que fija principios, deberes y límites de uso, integrada en las políticas de seguridad y de obligado conocimiento y cumplimiento por el personal. Es el instrumento normativo de carácter interno que fija los criterios, directrices y obligaciones que deben guiar el comportamiento de los empleados públicos cuando utilizan los recursos tecnológicos de la Administración.
Su aprobación se materializa mediante la Resolución de 22 de octubre de 2020, de la Secretaría General para la Administración Pública, publicada en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía número 208, de 27 de octubre de 2020. La norma entró en vigor al día siguiente de su publicación, sustituyendo expresamente el anterior manual de comportamiento de los empleados públicos en materia de TIC que había estado vigente desde el año 2004. El Código se enmarca en el contexto de la transformación digital de las Administraciones Públicas, dando cumplimiento a los principios establecidos en la Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público, que en su artículo 156 regula el Esquema Nacional de Seguridad como conjunto de principios básicos y requisitos mínimos que garantizan adecuadamente la seguridad de la información tratada, así como al Real Decreto 311/2022, de 3 de mayo, por el que se regula el Esquema Nacional de Seguridad, cuyo artículo 12 exige que cada Administración Pública cuente con una política de seguridad formalmente aprobada por el órgano competente.
La finalidad declarada del Código es facilitar el uso adecuado de las TIC, proteger los derechos de la ciudadanía, de los profesionales y de la propia Administración, mejorar los servicios públicos, propiciar la seguridad de la información y fomentar la sociedad de la información y el gobierno abierto. La norma delimita usos indebidos y responsabilidades, estableciendo un marco de protección para la ciudadanía, los profesionales y la Administración en el uso diario de las TIC públicas.
El Código establece normas éticas y deontológicas para el uso responsable de las TIC por parte de los empleados públicos andaluces, incluyendo al personal del SAS. Su cumplimiento es obligatorio y vinculante para todos los profesionales. Las principales obligaciones incluyen:
La Resolución de 22 de octubre de 2020 impone a cada Consejería y Agencia las siguientes obligaciones de difusión e integración:
| Acción requerida | Descripción específica |
|---|---|
| Comunicación al personal | Informar a todos los empleados sobre el contenido del Código |
| Publicación en intranet | Disponer el texto en la red interna corporativa |
| Material de acogida | Incluir el Código en la documentación para nuevos trabajadores |
| Incorporación normativa | Integrar el Código en la normativa de seguridad TIC propia |
Según la Resolución de 15 de enero de 2024, el incumplimiento de las obligaciones establecidas en el Código de Conducta puede acarrear responsabilidades disciplinarias para los profesionales públicos. Este mecanismo garantiza el uso ético y seguro de las tecnologías en el servicio público sanitario andaluz, protegiendo tanto a los profesionales como a los ciudadanos.
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