Titulación mínima
Certificado de Escolaridad o equivalente y permiso de conducir de clase B.
Permiso de conducir de clase B en vigor.
Título oficial del programa: Mantenimiento sistemático y reparaciones elementales de un vehículo. Averías, síntomas. Reparaciones de emergencia.
Protocolos de revisión diaria. En el SAS, el mantenimiento sistemático comienza con una revisión obligatoria al inicio de cada turno. El celador-conductor debe cumplimentar un parte diario de vehículo, donde se registra el estado del combustible, niveles de líquidos, presión de neumáticos, funcionamiento de luces, equipamiento sanitario o logístico y limpieza. Este documento tiene valor probatorio en caso de incidencias y asegura que el vehículo esté operativo para sus funciones, como el transporte de mercancías, muestras analíticas o medicamentos.
Plan de Mantenimiento Preventivo. El SAS gestiona su flota a través de la Dirección General de Gestión Económica y Servicios, que establece un Plan de Mantenimiento Preventivo con intervalos definidos. Las ambulancias requieren revisiones cada 5.000 km o 3 meses, mientras que los vehículos de transporte no urgente se revisan cada 10.000 km o 6 meses. Este plan incluye un checklist estandarizado con comprobaciones de niveles de líquidos, estado de neumáticos, frenos, batería, sistema eléctrico y climatización, especialmente crítico en ambulancias.
Registro documental obligatorio. Todas las intervenciones de mantenimiento deben documentarse en el Libro de Mantenimiento del Vehículo, exigido por el RD 836/2012. Este registro incluye la fecha de la revisión, kilometraje, operaciones realizadas y firma del responsable, ya sea el celador-conductor o un técnico de mantenimiento. La normativa autonómica, como el Decreto 105/2019, refuerza esta obligación, estableciendo que el libro debe estar disponible para inspecciones y que las revisiones diarias son un requisito previo a cada servicio.
Intervalos de mantenimiento según kilometraje. El SAS adapta los intervalos de mantenimiento a las recomendaciones del fabricante y la normativa vigente. Cada 10.000 km se realiza el cambio de aceite y filtro, junto con la revisión de niveles de refrigerante, frenos y dirección. A los 20.000 km, se sustituye el filtro de aire y se revisa el sistema de frenos, mientras que a los 40.000 km se cambia el filtro de combustible y se inspecciona el sistema de escape. Estas operaciones buscan garantizar la eficiencia del motor, la seguridad en la conducción y el cumplimiento de los estándares de emisiones.
Normativa autonómica aplicable. El mantenimiento de los vehículos del SAS se rige por disposiciones como el Decreto 105/2019, que exige revisiones diarias y un plan de mantenimiento preventivo supervisado por la unidad de transporte sanitario. Además, el Decreto 193/2008 regula la gestión de vehículos oficiales de la Junta de Andalucía, incluyendo la obligación de seguir las especificaciones del fabricante para operaciones como el cambio de aceites. Estas normativas se complementan con instrucciones internas del SAS, que detallan procedimientos específicos para la flota sanitaria.
Funciones del celador-conductor. El celador-conductor desempeña un papel clave en el mantenimiento sistemático, realizando comprobaciones básicas y detectando anomalías. Su responsabilidad incluye verificar el estado de neumáticos, luces, niveles de líquidos y equipamiento sanitario, así como registrar cualquier incidencia en el parte diario. Aunque las reparaciones complejas corresponden a talleres autorizados, el celador-conductor debe conocer los intervalos de mantenimiento y el propósito de cada revisión para garantizar la operatividad del vehículo.
Impacto en los servicios sanitarios. Un mantenimiento sistemático deficiente puede tener consecuencias graves en el SAS, como retrasos en rutas logísticas, fallos en la recogida de muestras o la imposibilidad de cubrir servicios sanitarios. La flota del SAS, utilizada para el transporte de materiales, equipamiento y medicamentos, debe estar permanentemente disponible y en condiciones mecánicas fiables. Por ello, el mantenimiento no solo cumple con requisitos legales, sino que es esencial para la continuidad de los servicios sanitarios en Andalucía.
Has leído la base del tema. En la demo puedes convertirlo en preguntas justificadas de Celador Conductor y repasar tus fallos.
Probar demo gratis con preguntas de este temaDefinición de avería. En el contexto del Servicio Andaluz de Salud (SAS), una avería se define como cualquier anomalía funcional o estructural que compromete el correcto funcionamiento de un vehículo. Esta definición abarca desde fallos menores hasta problemas graves que pueden afectar a la seguridad vial, la eficiencia operativa o la disponibilidad del vehículo para el servicio sanitario. La identificación precisa de una avería es el primer paso para adoptar medidas correctivas o preventivas.
Clasificación por gravedad. Las averías se clasifican en tres categorías según su impacto: leves, mayores o completas. Las averías leves son aquellas que no impiden la circulación del vehículo, pero requieren atención para evitar un deterioro mayor. Las averías mayores afectan significativamente al funcionamiento del vehículo, limitando su uso o requiriendo reparaciones inmediatas. Las averías completas inmovilizan el vehículo, impidiendo su uso hasta que se realice una intervención técnica.
Clasificación por origen. Las averías también se clasifican según su origen en mecánicas, eléctricas, electrónicas, hidráulicas o neumáticas. Las averías mecánicas suelen estar relacionadas con componentes como el motor, la transmisión o la suspensión. Las eléctricas afectan al sistema de alumbrado, la batería o los circuitos internos. Las electrónicas involucran sistemas de control y gestión del vehículo. Las hidráulicas y neumáticas están asociadas a frenos, dirección asistida o sistemas de aire comprimido.
Importancia de los síntomas. Los síntomas son las manifestaciones externas de una avería, como ruidos anómalos, vibraciones, pérdidas de fluidos o cambios en el comportamiento del vehículo. Estos signos permiten al celador-conductor identificar la posible causa del fallo y adoptar medidas preventivas o correctivas. La capacidad para interpretar síntomas es fundamental para evitar riesgos mayores y garantizar la continuidad del servicio sanitario.
Detección temprana. La detección temprana de síntomas es especialmente crítica en el ámbito sanitario, donde la disponibilidad del vehículo puede ser determinante para el transporte de pacientes, material sanitario o personal. Un fallo no detectado a tiempo puede comprometer la seguridad vial y retrasar servicios esenciales. Por ello, el celador-conductor debe realizar comprobaciones periódicas y estar atento a cualquier señal de advertencia durante la conducción.
Protocolos de actuación. Ante la identificación de un síntoma o avería, el celador-conductor debe actuar conforme a los protocolos establecidos por el SAS. Esto incluye la comunicación inmediata al servicio de mantenimiento, la inmovilización del vehículo si es necesario y la adopción de medidas de seguridad para evitar riesgos adicionales. La formación continua en reconocimiento de averías y síntomas es clave para garantizar una respuesta eficaz y profesional.
Responsabilidades del celador-conductor. El celador-conductor no está autorizado a realizar reparaciones complejas, pero sí debe llevar a cabo comprobaciones visuales y funcionales básicas. Estas incluyen la revisión de niveles de fluidos, el estado de neumáticos, el funcionamiento de alumbrado y señalización, y la detección de fugas o ruidos anómalos. Su labor se centra en la identificación y comunicación de anomalías, actuando siempre dentro de los límites de su competencia profesional.
Finalidad en el SAS. Las reparaciones de emergencia en el ámbito del Servicio Andaluz de Salud (SAS) tienen como objetivo principal garantizar la operatividad de los vehículos oficiales utilizados por el Celador Conductor. Estas intervenciones permiten resolver incidencias técnicas menores durante el transporte de pacientes, material sanitario o personal, evitando interrupciones que puedan comprometer la atención sanitaria o la integridad de los materiales transportados.
Protocolo de actuación. Ante una avería en ruta, el Celador Conductor debe seguir un protocolo estandarizado que prioriza la seguridad. En primer lugar, debe inmovilizar el vehículo en un lugar seguro y señalizarlo correctamente, utilizando el chaleco reflectante y el dispositivo V-16. A continuación, debe contactar con el servicio de mantenimiento del SAS para coordinar la asistencia técnica y, si es necesario, solicitar un vehículo de reemplazo para continuar el traslado sin demoras.
Herramientas disponibles. Los vehículos del SAS están equipados con herramientas básicas para reparaciones de emergencia, como un kit de herramientas manuales, un escáner OBD-II para diagnósticos electrónicos, un manómetro de presión de neumáticos y una linterna. Estas herramientas permiten al conductor realizar intervenciones sencillas, como el cambio de una rueda, la reposición de líquidos o la sustitución de fusibles, siempre que las condiciones de seguridad lo permitan.
Limitaciones y seguridad. El Celador Conductor debe evaluar en todo momento si la reparación puede realizarse de forma segura y en un tiempo razonable. En ningún caso debe comprometer la seguridad del paciente o del personal a bordo. Si la avería no puede resolverse con los medios disponibles, debe solicitar asistencia especializada y, si es necesario, trasladar al paciente a otro vehículo para garantizar la continuidad del servicio.
Comunicación con el CCU. Durante el transporte de pacientes en estado crítico, el Celador Conductor debe informar de inmediato al Centro Coordinador de Urgencias (CCU/061) sobre la avería, su ubicación exacta y el estado del paciente. Esta comunicación es esencial para coordinar la asistencia y, en su caso, movilizar recursos adicionales que aseguren el traslado sin demoras clínicamente relevantes.
Registro de incidencias. Todas las averías y reparaciones realizadas deben documentarse en el libro de mantenimiento del vehículo. Este registro debe incluir el kilometraje, una descripción detallada de la incidencia, las acciones llevadas a cabo y el nombre del Celador Conductor responsable. Esta información es clave para el seguimiento del estado del vehículo y la planificación del mantenimiento preventivo.
Formación y actualización. El SAS proporciona formación específica en reparaciones de emergencia y primeros auxilios al personal de la categoría Celador Conductor. Esta formación se actualiza periódicamente mediante cursos organizados en colaboración con entidades como la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP) o el Plan Andaluz de Urgencias y Emergencias (PAUE), garantizando que el personal esté preparado para actuar con eficacia en situaciones críticas.
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Estos son los requisitos principales para Celador Conductor. OposAs resume los requisitos principales para orientarte; la convocatoria oficial vigente es siempre la referencia válida.
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OposAs está pensado para practicar test y aprender mientras corriges, sin tragarte textos interminables antes de empezar. Cuando fallas, la justificación te ayuda a entender la correcta y, sobre todo, las incorrectas: ahí suele estar el aprendizaje.
No hay una empresa detrás. Hay una persona que construyó desde cero una herramienta para que estudiar no se convierta en algo pesado, sino en un proceso más claro, practicable y llevadero.
De opositor a opositor, Serafín.