1. Mantenimiento sistemático y reparaciones elementales de un vehículo

🎯 Idea clave

  • El mantenimiento sistemático en el Servicio Andaluz de Salud (SAS) garantiza la disponibilidad y fiabilidad de los vehículos asignados a funciones sanitarias y logísticas.
  • Los protocolos del SAS exigen revisiones diarias al inicio de cada turno, registradas en un parte de vehículo con valor probatorio.
  • El Plan de Mantenimiento Preventivo del SAS establece intervalos de revisión basados en kilometraje y tiempo, diferenciando entre vehículos de transporte urgente y no urgente.
  • Las reparaciones elementales incluyen comprobaciones básicas de niveles, neumáticos, luces y sistemas eléctricos, realizadas por el celador-conductor.
  • La normativa autonómica, como el Decreto 105/2019, obliga a registrar todas las intervenciones en un libro de incidencias para inspecciones.
  • El mantenimiento sistemático previene averías que podrían afectar a servicios críticos como el traslado de muestras o material sanitario.

📚 Desarrollo

Protocolos de revisión diaria. En el SAS, el mantenimiento sistemático comienza con una revisión obligatoria al inicio de cada turno. El celador-conductor debe cumplimentar un parte diario de vehículo, donde se registra el estado del combustible, niveles de líquidos, presión de neumáticos, funcionamiento de luces, equipamiento sanitario o logístico y limpieza. Este documento tiene valor probatorio en caso de incidencias y asegura que el vehículo esté operativo para sus funciones, como el transporte de mercancías, muestras analíticas o medicamentos.

Plan de Mantenimiento Preventivo. El SAS gestiona su flota a través de la Dirección General de Gestión Económica y Servicios, que establece un Plan de Mantenimiento Preventivo con intervalos definidos. Las ambulancias requieren revisiones cada 5.000 km o 3 meses, mientras que los vehículos de transporte no urgente se revisan cada 10.000 km o 6 meses. Este plan incluye un checklist estandarizado con comprobaciones de niveles de líquidos, estado de neumáticos, frenos, batería, sistema eléctrico y climatización, especialmente crítico en ambulancias.

Registro documental obligatorio. Todas las intervenciones de mantenimiento deben documentarse en el Libro de Mantenimiento del Vehículo, exigido por el RD 836/2012. Este registro incluye la fecha de la revisión, kilometraje, operaciones realizadas y firma del responsable, ya sea el celador-conductor o un técnico de mantenimiento. La normativa autonómica, como el Decreto 105/2019, refuerza esta obligación, estableciendo que el libro debe estar disponible para inspecciones y que las revisiones diarias son un requisito previo a cada servicio.

Intervalos de mantenimiento según kilometraje. El SAS adapta los intervalos de mantenimiento a las recomendaciones del fabricante y la normativa vigente. Cada 10.000 km se realiza el cambio de aceite y filtro, junto con la revisión de niveles de refrigerante, frenos y dirección. A los 20.000 km, se sustituye el filtro de aire y se revisa el sistema de frenos, mientras que a los 40.000 km se cambia el filtro de combustible y se inspecciona el sistema de escape. Estas operaciones buscan garantizar la eficiencia del motor, la seguridad en la conducción y el cumplimiento de los estándares de emisiones.

Normativa autonómica aplicable. El mantenimiento de los vehículos del SAS se rige por disposiciones como el Decreto 105/2019, que exige revisiones diarias y un plan de mantenimiento preventivo supervisado por la unidad de transporte sanitario. Además, el Decreto 193/2008 regula la gestión de vehículos oficiales de la Junta de Andalucía, incluyendo la obligación de seguir las especificaciones del fabricante para operaciones como el cambio de aceites. Estas normativas se complementan con instrucciones internas del SAS, que detallan procedimientos específicos para la flota sanitaria.

Funciones del celador-conductor. El celador-conductor desempeña un papel clave en el mantenimiento sistemático, realizando comprobaciones básicas y detectando anomalías. Su responsabilidad incluye verificar el estado de neumáticos, luces, niveles de líquidos y equipamiento sanitario, así como registrar cualquier incidencia en el parte diario. Aunque las reparaciones complejas corresponden a talleres autorizados, el celador-conductor debe conocer los intervalos de mantenimiento y el propósito de cada revisión para garantizar la operatividad del vehículo.

Impacto en los servicios sanitarios. Un mantenimiento sistemático deficiente puede tener consecuencias graves en el SAS, como retrasos en rutas logísticas, fallos en la recogida de muestras o la imposibilidad de cubrir servicios sanitarios. La flota del SAS, utilizada para el transporte de materiales, equipamiento y medicamentos, debe estar permanentemente disponible y en condiciones mecánicas fiables. Por ello, el mantenimiento no solo cumple con requisitos legales, sino que es esencial para la continuidad de los servicios sanitarios en Andalucía.


🧩 Elementos esenciales

  • Parte diario de vehículo: Documento obligatorio al inicio de cada turno donde se registra el estado del vehículo, con valor probatorio en incidencias.
  • Plan de Mantenimiento Preventivo: Establece revisiones cada 5.000 km o 3 meses para ambulancias y cada 10.000 km o 6 meses para vehículos no urgentes.
  • Checklist de comprobaciones: Incluye niveles de líquidos, presión de neumáticos, frenos, batería, sistema eléctrico y climatización.
  • Libro de Mantenimiento del Vehículo: Registro obligatorio de todas las intervenciones, con fecha, kilometraje, operaciones y firma del responsable.
  • Intervalos de mantenimiento: Cambio de aceite cada 10.000 km, filtro de aire cada 20.000 km, filtro de combustible cada 40.000 km y correa de distribución cada 60.000 km.
  • Decreto 105/2019: Normativa autonómica que regula las revisiones diarias y el plan de mantenimiento preventivo en vehículos sanitarios.
  • Decreto 193/2008: Regula la gestión de vehículos oficiales de la Junta de Andalucía, incluyendo la sustitución de lubricantes según especificaciones del fabricante.
  • Responsabilidades del celador-conductor: Verificar niveles, neumáticos, luces y equipamiento, y registrar incidencias en el parte diario.
  • Impacto operativo: Un mantenimiento deficiente puede afectar a servicios críticos como el traslado de muestras o material sanitario.

🧠 Recuerda

  • El mantenimiento sistemático en el SAS comienza con una revisión diaria al inicio de cada turno.
  • El parte diario de vehículo es un documento con valor probatorio que registra el estado del vehículo.
  • Las ambulancias requieren revisiones más frecuentes que los vehículos de transporte no urgente.
  • El Libro de Mantenimiento del Vehículo debe estar siempre actualizado y disponible para inspecciones.
  • Los intervalos de mantenimiento se basan en kilometraje y tiempo, siguiendo las recomendaciones del fabricante.
  • El celador-conductor es responsable de realizar comprobaciones básicas y detectar anomalías.
  • La normativa autonómica, como el Decreto 105/2019, obliga a registrar todas las intervenciones de mantenimiento.
  • Un mantenimiento deficiente puede afectar a la operatividad de servicios sanitarios críticos.
  • Las revisiones periódicas incluyen cambios de aceite, filtros y comprobaciones de sistemas clave.
  • El mantenimiento sistemático no solo cumple con requisitos legales, sino que garantiza la fiabilidad de la flota sanitaria.

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2. Averías, síntomas

🎯 Idea clave

  • Una avería es cualquier anomalía funcional o estructural que afecta al correcto funcionamiento de un vehículo del Servicio Andaluz de Salud (SAS).
  • Las averías se clasifican según su gravedad (leves, mayores o completas) y su origen (mecánico, eléctrico, electrónico, hidráulico o neumático).
  • Los síntomas son manifestaciones externas de las averías, permitiendo al celador-conductor identificar posibles causas y actuar preventivamente.
  • La detección temprana de síntomas es crítica para garantizar la seguridad y disponibilidad del vehículo en el ámbito sanitario.
  • El celador-conductor debe estar capacitado para reconocer patrones de fallo comunes y actuar conforme a los protocolos del SAS.
  • La comunicación inmediata de anomalías al servicio de mantenimiento es esencial para evitar riesgos operativos.

📚 Desarrollo

Definición de avería. En el contexto del Servicio Andaluz de Salud (SAS), una avería se define como cualquier anomalía funcional o estructural que compromete el correcto funcionamiento de un vehículo. Esta definición abarca desde fallos menores hasta problemas graves que pueden afectar a la seguridad vial, la eficiencia operativa o la disponibilidad del vehículo para el servicio sanitario. La identificación precisa de una avería es el primer paso para adoptar medidas correctivas o preventivas.

Clasificación por gravedad. Las averías se clasifican en tres categorías según su impacto: leves, mayores o completas. Las averías leves son aquellas que no impiden la circulación del vehículo, pero requieren atención para evitar un deterioro mayor. Las averías mayores afectan significativamente al funcionamiento del vehículo, limitando su uso o requiriendo reparaciones inmediatas. Las averías completas inmovilizan el vehículo, impidiendo su uso hasta que se realice una intervención técnica.

Clasificación por origen. Las averías también se clasifican según su origen en mecánicas, eléctricas, electrónicas, hidráulicas o neumáticas. Las averías mecánicas suelen estar relacionadas con componentes como el motor, la transmisión o la suspensión. Las eléctricas afectan al sistema de alumbrado, la batería o los circuitos internos. Las electrónicas involucran sistemas de control y gestión del vehículo. Las hidráulicas y neumáticas están asociadas a frenos, dirección asistida o sistemas de aire comprimido.

Importancia de los síntomas. Los síntomas son las manifestaciones externas de una avería, como ruidos anómalos, vibraciones, pérdidas de fluidos o cambios en el comportamiento del vehículo. Estos signos permiten al celador-conductor identificar la posible causa del fallo y adoptar medidas preventivas o correctivas. La capacidad para interpretar síntomas es fundamental para evitar riesgos mayores y garantizar la continuidad del servicio sanitario.

Detección temprana. La detección temprana de síntomas es especialmente crítica en el ámbito sanitario, donde la disponibilidad del vehículo puede ser determinante para el transporte de pacientes, material sanitario o personal. Un fallo no detectado a tiempo puede comprometer la seguridad vial y retrasar servicios esenciales. Por ello, el celador-conductor debe realizar comprobaciones periódicas y estar atento a cualquier señal de advertencia durante la conducción.

Protocolos de actuación. Ante la identificación de un síntoma o avería, el celador-conductor debe actuar conforme a los protocolos establecidos por el SAS. Esto incluye la comunicación inmediata al servicio de mantenimiento, la inmovilización del vehículo si es necesario y la adopción de medidas de seguridad para evitar riesgos adicionales. La formación continua en reconocimiento de averías y síntomas es clave para garantizar una respuesta eficaz y profesional.

Responsabilidades del celador-conductor. El celador-conductor no está autorizado a realizar reparaciones complejas, pero sí debe llevar a cabo comprobaciones visuales y funcionales básicas. Estas incluyen la revisión de niveles de fluidos, el estado de neumáticos, el funcionamiento de alumbrado y señalización, y la detección de fugas o ruidos anómalos. Su labor se centra en la identificación y comunicación de anomalías, actuando siempre dentro de los límites de su competencia profesional.


🧩 Elementos esenciales

  • Avería: Anomalía funcional o estructural que afecta al correcto funcionamiento del vehículo, comprometiendo su seguridad o disponibilidad.
  • Gravedad de la avería: Clasificación en leves (no impiden la circulación), mayores (limitan el uso) o completas (inmovilizan el vehículo).
  • Origen de la avería: Clasificación en mecánicas, eléctricas, electrónicas, hidráulicas o neumáticas según el sistema afectado.
  • Síntomas: Manifestaciones externas de una avería, como ruidos, vibraciones, pérdidas de fluidos o cambios en el comportamiento del vehículo.
  • Detección temprana: Proceso de identificación de síntomas para evitar riesgos mayores y garantizar la continuidad del servicio sanitario.
  • Comprobaciones básicas: Revisión visual y funcional de niveles, neumáticos, alumbrado, señalización y posibles fugas o ruidos anómalos.
  • Protocolos del SAS: Procedimientos establecidos para la comunicación de averías y la adopción de medidas de seguridad.
  • Límites profesionales: El celador-conductor no realiza reparaciones complejas, pero sí identifica y comunica anomalías al servicio de mantenimiento.
  • Formación continua: Capacitación en reconocimiento de averías y síntomas para garantizar una respuesta eficaz y profesional.
  • Seguridad vial: Prioridad en la actuación ante averías para evitar riesgos durante el transporte de pacientes o material sanitario.

🧠 Recuerda

  • Una avería puede ser leve, mayor o completa según su impacto en el funcionamiento del vehículo.
  • Los síntomas son señales clave para identificar la posible causa de una avería.
  • La detección temprana de síntomas evita riesgos mayores y garantiza la disponibilidad del vehículo.
  • El celador-conductor debe comunicar inmediatamente cualquier anomalía al servicio de mantenimiento.
  • Las averías se clasifican por su origen en mecánicas, eléctricas, electrónicas, hidráulicas o neumáticas.
  • Las comprobaciones básicas incluyen niveles, neumáticos, alumbrado y señalización.
  • La formación en reconocimiento de averías es esencial para actuar conforme a los protocolos del SAS.
  • La seguridad vial es prioritaria en el transporte sanitario.
  • El celador-conductor no realiza reparaciones complejas, pero sí identifica y comunica anomalías.
  • La actuación profesional ante una avería incluye medidas de seguridad y comunicación inmediata.

3. Reparaciones de emergencia

🎯 Idea clave

  • Las reparaciones de emergencia en el Servicio Andaluz de Salud (SAS) garantizan la continuidad del transporte sanitario y evitan retrasos en la atención a pacientes.
  • El Celador Conductor debe resolver incidencias técnicas menores en ruta para minimizar riesgos y asegurar la operatividad del vehículo.
  • La seguridad vial y la protección del paciente prevalecen sobre cualquier intento de reparación prolongada o insegura.
  • El protocolo de actuación ante averías incluye inmovilizar el vehículo, señalizarlo correctamente y contactar con el servicio de mantenimiento.
  • La formación en reparaciones básicas y el uso de herramientas disponibles en el vehículo son esenciales para actuar con eficacia.
  • La colaboración con el Centro Coordinador de Urgencias (CCU/061) es clave para gestionar incidencias durante el transporte de pacientes críticos.

📚 Desarrollo

Finalidad en el SAS. Las reparaciones de emergencia en el ámbito del Servicio Andaluz de Salud (SAS) tienen como objetivo principal garantizar la operatividad de los vehículos oficiales utilizados por el Celador Conductor. Estas intervenciones permiten resolver incidencias técnicas menores durante el transporte de pacientes, material sanitario o personal, evitando interrupciones que puedan comprometer la atención sanitaria o la integridad de los materiales transportados.

Protocolo de actuación. Ante una avería en ruta, el Celador Conductor debe seguir un protocolo estandarizado que prioriza la seguridad. En primer lugar, debe inmovilizar el vehículo en un lugar seguro y señalizarlo correctamente, utilizando el chaleco reflectante y el dispositivo V-16. A continuación, debe contactar con el servicio de mantenimiento del SAS para coordinar la asistencia técnica y, si es necesario, solicitar un vehículo de reemplazo para continuar el traslado sin demoras.

Herramientas disponibles. Los vehículos del SAS están equipados con herramientas básicas para reparaciones de emergencia, como un kit de herramientas manuales, un escáner OBD-II para diagnósticos electrónicos, un manómetro de presión de neumáticos y una linterna. Estas herramientas permiten al conductor realizar intervenciones sencillas, como el cambio de una rueda, la reposición de líquidos o la sustitución de fusibles, siempre que las condiciones de seguridad lo permitan.

Limitaciones y seguridad. El Celador Conductor debe evaluar en todo momento si la reparación puede realizarse de forma segura y en un tiempo razonable. En ningún caso debe comprometer la seguridad del paciente o del personal a bordo. Si la avería no puede resolverse con los medios disponibles, debe solicitar asistencia especializada y, si es necesario, trasladar al paciente a otro vehículo para garantizar la continuidad del servicio.

Comunicación con el CCU. Durante el transporte de pacientes en estado crítico, el Celador Conductor debe informar de inmediato al Centro Coordinador de Urgencias (CCU/061) sobre la avería, su ubicación exacta y el estado del paciente. Esta comunicación es esencial para coordinar la asistencia y, en su caso, movilizar recursos adicionales que aseguren el traslado sin demoras clínicamente relevantes.

Registro de incidencias. Todas las averías y reparaciones realizadas deben documentarse en el libro de mantenimiento del vehículo. Este registro debe incluir el kilometraje, una descripción detallada de la incidencia, las acciones llevadas a cabo y el nombre del Celador Conductor responsable. Esta información es clave para el seguimiento del estado del vehículo y la planificación del mantenimiento preventivo.

Formación y actualización. El SAS proporciona formación específica en reparaciones de emergencia y primeros auxilios al personal de la categoría Celador Conductor. Esta formación se actualiza periódicamente mediante cursos organizados en colaboración con entidades como la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP) o el Plan Andaluz de Urgencias y Emergencias (PAUE), garantizando que el personal esté preparado para actuar con eficacia en situaciones críticas.


🧩 Elementos esenciales

  • Protocolo de seguridad: Inmovilizar el vehículo en lugar seguro, señalizar con chaleco reflectante y dispositivo V-16, y contactar con mantenimiento.
  • Herramientas básicas: Kit de herramientas manuales, escáner OBD-II, manómetro de neumáticos y linterna para reparaciones menores.
  • Prioridad del paciente: Nunca comprometer la seguridad o el estado del paciente por intentar reparaciones prolongadas o inseguras.
  • Comunicación con CCU: Informar al Centro Coordinador de Urgencias (061) sobre la avería, ubicación y estado del paciente en traslados críticos.
  • Vehículo de reemplazo: Solicitar recurso alternativo si la avería no puede resolverse para garantizar la continuidad del servicio.
  • Registro de incidencias: Documentar en el libro de mantenimiento el kilometraje, descripción de la avería, reparación realizada y responsable.
  • Formación continua: Cursos periódicos en reparaciones de emergencia y primeros auxilios organizados por el SAS y entidades colaboradoras.
  • Mantenimiento preventivo: Colaborar en revisiones programadas, como cambios de aceite, sustitución de neumáticos o comprobación de frenos.
  • Manual del fabricante: Consultar el manual del vehículo para identificar síntomas de averías específicas y actuar en consecuencia.
  • Reparaciones elementales: Cambio de rueda, sustitución de fusibles, reposición de líquidos o uso de pinzas para arranque con puente.
  • Transporte de material sanitario: Garantizar condiciones adecuadas de temperatura y protección para evitar daños en medicamentos o muestras biológicas.
  • Colaboración con personal sanitario: Asistir al paciente junto con técnicos de emergencias o enfermería mientras se resuelve la incidencia.

🧠 Recuerda

  • Las reparaciones de emergencia son clave para evitar retrasos en el transporte sanitario.
  • La seguridad del paciente y del conductor siempre prevalece sobre cualquier reparación.
  • El protocolo de actuación incluye inmovilizar, señalizar y contactar con mantenimiento.
  • Las herramientas disponibles en el vehículo permiten resolver incidencias menores de forma autónoma.
  • La comunicación con el CCU/061 es esencial en traslados de pacientes críticos.
  • Documenta siempre las averías y reparaciones en el libro de mantenimiento.
  • La formación continua garantiza la capacidad de respuesta ante emergencias.
  • No intentes reparaciones complejas si no puedes garantizar la seguridad.
  • El vehículo de reemplazo es una opción para evitar demoras en el servicio.
  • El manual del fabricante es una herramienta útil para identificar averías.

Test por tema SAS

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Requisitos para presentarte

Estos son los requisitos principales para Celador Conductor. OposAs resume los requisitos principales para orientarte; la convocatoria oficial vigente es siempre la referencia válida.

Titulación mínima

Certificado de Escolaridad o equivalente y permiso de conducir de clase B.

Permiso de conducir de clase B en vigor.

Requisitos comunes

  • Tener 16 años cumplidos y no exceder la edad máxima de jubilación forzosa.
  • Cumplir el requisito de nacionalidad indicado en las bases generales: nacionalidad española, de la Unión Europea o supuestos asimilados.
  • Poseer la capacidad funcional necesaria para desempeñar las tareas de la categoría.
  • No haber sido separado/a del servicio ni estar inhabilitado/a para funciones públicas o para la profesión correspondiente.
  • No haber sido condenado/a por sentencia firme por delitos contra la libertad e indemnidad sexual, en los términos de las bases generales.
Detrás de OposAs

Fuera del código también hay música, discos y radio. La misma forma de hacer las cosas: con alma, pasión y criterio.

Construí OposAs para practicar test y entender cada fallo sin pelearme con "tochos de textos infinitos".

OposAs nació preparando una oposición del SAS y se ha convertido en una forma de practicar test, corregir fallos y estudiar con explicaciones claras.

Practicar test, aprender por qué la correcta lo es y, sobre todo, por qué las incorrectas no lo son.

OposAs está pensado para practicar test y aprender mientras corriges, sin tragarte textos interminables antes de empezar. Cuando fallas, la justificación te ayuda a entender la correcta y, sobre todo, las incorrectas: ahí suele estar el aprendizaje.

No hay una empresa detrás. Hay una persona que construyó desde cero una herramienta para que estudiar no se convierta en algo pesado, sino en un proceso más claro, practicable y llevadero.

De opositor a opositor, Serafín.