Tema 13. Identificación de los componentes de instalaciones de producción de calor y ACS. Elementos de instalaciones de producción de calor por combustión: calderas y quemadores, vasos de expansión, purgadores, chimeneas, bombas y circuladores, depósitos acumuladores. Elementos auxiliares: emisores, intercambiadores de calor y elementos terminales. Dispositivos de control y seguridad. Fundamentos básicos de la combustión. Identificación de los parámetros para la generación de calor. Análisis de humos. Control y regulación. Tratamiento de las emisiones. Rendimientos. Instalaciones de ACS: tipos, materiales y características.

Tema específico de Técnico/a Especialista en Mantenimiento de Edificios e Instalaciones Industriales

1. Identificación de los componentes de instalaciones de producción de calor y ACS

🎯 Idea clave

  • Las instalaciones de producción de calor y ACS integran equipos, redes hidráulicas y dispositivos de regulación para generar energía térmica útil en forma de calefacción y agua caliente sanitaria.
  • En el ámbito hospitalario del Servicio Andaluz de Salud, estas instalaciones son críticas para garantizar confort, seguridad sanitaria y eficiencia energética.
  • El sistema se estructura en cuatro subsistemas funcionales: generación, distribución, control y emisión, cada uno con componentes específicos.
  • La identificación de componentes permite diagnosticar fallos, interpretar alarmas y realizar mantenimiento seguro y eficiente.
  • El marco normativo principal es el RITE (RD 1027/2007), modificado por el RD 178/2021, que regula las condiciones técnicas y de seguridad.
  • Las temperaturas del ACS están reguladas por el RD 487/2022, con requisitos específicos para acumulación y puntos de consumo.

📚 Desarrollo

Definición y alcance. Las instalaciones de producción de calor y agua caliente sanitaria (ACS) agrupan todos los elementos necesarios para transformar energía primaria en energía térmica útil, distribuirla y entregarla al usuario final. En edificios sanitarios del SAS, estas instalaciones no solo cubren necesidades de confort, sino también requisitos higiénico-sanitarios, como la prevención de la legionela, y la continuidad del servicio asistencial.

Subsistemas funcionales. El sistema se organiza en cuatro subsistemas interconectados. El subsistema de generación incluye calderas, quemadores o fuentes energéticas que producen el calor. El subsistema de distribución comprende tuberías, bombas y válvulas que transportan el fluido térmico. El subsistema de control integra dispositivos de regulación y seguridad, mientras que el subsistema de emisión abarca radiadores, suelo radiante o grifos que entregan la energía al usuario.

Esquema típico en hospitales. En centros sanitarios, el esquema más común es centralizado con acumulación, donde un circuito primario (agua técnica) y un circuito secundario (ACS o calefacción) están separados por un intercambiador de calor o interacumulador. Esta configuración permite mantener temperaturas diferenciadas y garantizar la higiene del agua sanitaria, evitando la mezcla con fluidos técnicos.

Normativa aplicable. El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), aprobado por el RD 1027/2007 y modificado por el RD 178/2021, es la norma de cabecera. El Código Técnico de la Edificación (CTE) remite al RITE en su Documento Básico de Ahorro de Energía (DB-HE-2). Además, el RD 487/2022 establece temperaturas obligatorias para el ACS: ≥ 60 ºC en acumulación, ≥ 50 ºC en el grifo más alejado y ≥ 70 ºC para choques térmicos de desinfección.

Componentes físicos clave. Entre los elementos principales destacan las calderas, que generan calor mediante combustión; los quemadores, que dosifican el combustible; los vasos de expansión, que absorben variaciones de presión; los purgadores, que eliminan aire del circuito; y las chimeneas, que evacuan los gases de combustión. También son esenciales las bombas y circuladores, que impulsan el fluido, y los depósitos acumuladores, que almacenan el ACS.

Importancia de la identificación. Reconocer cada componente es fundamental para el mantenimiento. Permite aislar circuitos durante reparaciones, diagnosticar fallos mediante la interpretación de alarmas, prevenir maniobras incorrectas que puedan dañar la instalación y garantizar la seguridad de pacientes y personal. Además, facilita el cumplimiento de los requisitos normativos y la optimización del rendimiento energético.

Diferenciación entre circuitos. En instalaciones de ACS, es crucial distinguir entre el agua sanitaria, destinada al consumo humano, y los circuitos cerrados de calefacción, que no entran en contacto con el usuario. La acumulación, recirculación, control de temperatura y toma de muestras son elementos específicos del ACS que requieren atención especial para evitar riesgos sanitarios.

🧩 Elementos esenciales

  • Generadores de calor: Equipos como calderas o bombas de calor que transforman energía primaria en energía térmica.
  • Quemadores: Dispositivos que dosifican y mezclan el combustible con el aire para la combustión en calderas.
  • Intercambiadores de calor: Elementos que transfieren energía térmica entre dos fluidos sin mezclarlos, como en circuitos primario y secundario.
  • Tuberías de ida y retorno: Redes hidráulicas que transportan el fluido caliente desde la generación hasta los emisores y de vuelta.
  • Bombas y circuladores: Equipos que impulsan el fluido térmico a través de la instalación, garantizando su circulación.
  • Válvulas: Dispositivos que regulan el flujo, la presión o la dirección del fluido en el circuito.
  • Purgadores: Elementos que eliminan el aire acumulado en las tuberías, evitando obstrucciones y corrosión.
  • Vasos de expansión: Depósitos que absorben las variaciones de volumen del fluido debido a cambios de temperatura, manteniendo la presión estable.
  • Dispositivos de seguridad: Válvulas de alivio, termostatos y presostatos que protegen la instalación frente a sobrepresiones o sobrecalentamientos.
  • Emisores: Radiadores, suelo radiante o fan coils que entregan el calor al ambiente o al agua sanitaria.
  • Acumuladores de ACS: Depósitos que almacenan agua caliente sanitaria para garantizar su disponibilidad en momentos de alta demanda.
  • Sistemas de recirculación: Circuitos que mantienen el agua en movimiento para evitar estancamientos y garantizar temperatura homogénea en todos los puntos de consumo.

🧠 Recuerda

  • Las instalaciones de calor y ACS son críticas en hospitales por su impacto en confort, seguridad y continuidad asistencial.
  • El RITE (RD 1027/2007) y el RD 487/2022 son las normas clave para estas instalaciones.
  • El sistema se divide en generación, distribución, control y emisión, cada uno con componentes específicos.
  • La identificación de componentes es esencial para mantenimiento, diagnóstico y seguridad.
  • Las temperaturas del ACS deben ser ≥ 60 ºC en acumulación y ≥ 50 ºC en el punto de consumo más alejado.
  • Los circuitos de ACS y calefacción deben mantenerse separados para garantizar la higiene.
  • Los intercambiadores de calor evitan la mezcla entre agua técnica y agua sanitaria.
  • Los vasos de expansión y purgadores son clave para mantener la presión y evitar obstrucciones.
  • Las bombas y circuladores aseguran la circulación del fluido en la instalación.
  • Los dispositivos de seguridad protegen frente a sobrepresiones y sobrecalentamientos.

2. Elementos de instalaciones de producción de calor por combustión: calderas y quemadores, vasos de expansión, purgadores, chimeneas, bombas y circuladores, depósitos acumuladores

🎯 Idea clave

  • Las calderas y quemadores son los componentes principales encargados de generar calor mediante la combustión de combustibles.
  • Los vasos de expansión absorben las variaciones de volumen del fluido caloportador para mantener la presión del sistema dentro de límites seguros.
  • Los purgadores eliminan el aire y los gases no condensables que se acumulan en las instalaciones, evitando obstrucciones y corrosión.
  • Las chimeneas garantizan la evacuación segura de los productos de la combustión al exterior, cumpliendo con normativas de emisiones.
  • Las bombas y circuladores impulsan el fluido caloportador a través del circuito, asegurando su distribución eficiente.
  • Los depósitos acumuladores almacenan agua caliente para satisfacer la demanda de ACS o calefacción en momentos de alto consumo.

📚 Desarrollo

Calderas y quemadores. Las calderas son los equipos donde se produce la combustión del combustible (gas, gasóleo o biomasa) para calentar el fluido caloportador, generalmente agua. En el ámbito sanitario, las calderas de condensación son las más utilizadas debido a su alta eficiencia, ya que recuperan el calor latente del vapor de agua presente en los humos. Los quemadores, por su parte, son los dispositivos que mezclan el combustible con el aire en proporciones adecuadas para garantizar una combustión completa y eficiente. La potencia de la caldera determina su clasificación normativa, siendo relevante el umbral de 70 kW, que define la necesidad de una sala de máquinas específica.

Vasos de expansión. Estos elementos son fundamentales para compensar las variaciones de volumen del agua en el circuito debido a los cambios de temperatura. Existen dos tipos principales: los vasos de expansión abiertos, conectados a la atmósfera, y los cerrados, que mantienen el fluido a presión y son los más comunes en instalaciones modernas. Su correcto dimensionamiento es crucial para evitar sobrepresiones que puedan dañar la instalación o provocar fugas. En instalaciones del SAS, se emplean vasos de expansión cerrados con membrana, que separan el fluido caloportador del gas de presurización.

Purgadores. Los purgadores son dispositivos automáticos o manuales que eliminan el aire y los gases no condensables acumulados en los puntos altos del circuito. Su presencia es esencial para evitar la formación de bolsas de aire, que reducen la eficiencia del sistema y pueden provocar corrosión en las tuberías. En instalaciones de producción de calor, se instalan purgadores en radiadores, colectores y puntos críticos del circuito, garantizando un funcionamiento óptimo y prolongando la vida útil de los componentes.

Chimeneas. Las chimeneas son conductos diseñados para evacuar los productos de la combustión (humos) al exterior, asegurando que no se acumulen gases tóxicos como el monóxido de carbono (CO) en el interior de las salas de calderas. Su diseño debe cumplir con normativas específicas, como el RITE y el CTE, que exigen alturas mínimas y materiales resistentes a la corrosión y a las altas temperaturas. En instalaciones sanitarias, las chimeneas suelen ser de acero inoxidable o materiales refractarios, y su trazado debe evitar zonas de paso o ventilación de los edificios.

Bombas y circuladores. Estos equipos son responsables de impulsar el fluido caloportador a través del circuito, garantizando su circulación continua y eficiente. Las bombas se utilizan en sistemas de mayor tamaño, mientras que los circuladores son más comunes en instalaciones domésticas o de menor potencia. Su selección depende del caudal y la presión requeridos, así como de la longitud y complejidad del circuito. En el ámbito sanitario, es frecuente el uso de bombas de velocidad variable, que se adaptan a la demanda real del sistema, optimizando el consumo energético.

Depósitos acumuladores. Los acumuladores son tanques diseñados para almacenar agua caliente, ya sea para ACS o para calefacción, permitiendo satisfacer picos de demanda sin sobrecargar la caldera. En instalaciones del SAS, se emplean acumuladores de doble serpentín o interacumuladores, que separan el circuito primario (agua técnica) del secundario (agua de consumo). Su capacidad se dimensiona en función de la demanda prevista, y deben cumplir con normativas de higiene, como el RD 487/2022, que establece temperaturas mínimas para prevenir la legionela.


🧩 Elementos esenciales

  • Calderas: Equipos donde se produce la combustión para calentar el fluido caloportador. Las de condensación son las más eficientes y obligatorias en instalaciones modernas.
  • Quemadores: Dispositivos que mezclan combustible y aire para una combustión eficiente. Pueden ser atmosféricos o de premezcla, según el tipo de caldera.
  • Vasos de expansión: Componentes que absorben las variaciones de volumen del fluido. Los cerrados con membrana son los más utilizados en instalaciones sanitarias.
  • Purgadores: Eliminan aire y gases no condensables del circuito. Pueden ser automáticos o manuales, y se instalan en puntos altos.
  • Chimeneas: Conductos para evacuar humos. Deben ser resistentes a la corrosión y cumplir con normativas de altura y trazado.
  • Bombas y circuladores: Impulsan el fluido caloportador. Las bombas de velocidad variable optimizan el consumo energético.
  • Depósitos acumuladores: Almacenan agua caliente para ACS o calefacción. Deben mantener temperaturas ≥ 60 ºC para prevenir legionela.
  • Sala de máquinas: Espacio obligatorio para calderas con potencia > 70 kW, con requisitos específicos de ventilación y seguridad.
  • Fluido caloportador: Generalmente agua, que transporta el calor desde la caldera hasta los emisores o intercambiadores.
  • Presión del sistema: Debe mantenerse dentro de límites seguros, controlada por vasos de expansión y válvulas de seguridad.

🧠 Recuerda

  • Las calderas de condensación son obligatorias en instalaciones nuevas por su alta eficiencia y cumplimiento del Reglamento (UE) 813/2013.
  • Los vasos de expansión cerrados son los más utilizados en instalaciones modernas, especialmente en el ámbito sanitario.
  • Los purgadores deben revisarse periódicamente para evitar acumulaciones de aire que reduzcan la eficiencia del sistema.
  • Las chimeneas deben diseñarse para evitar la reentrada de humos en el edificio y cumplir con normativas de emisiones.
  • Las bombas de velocidad variable permiten adaptar el caudal a la demanda real, optimizando el consumo energético.
  • Los depósitos acumuladores deben mantener temperaturas ≥ 60 ºC en acumulación para prevenir la legionela, según el RD 487/2022.
  • Una potencia > 70 kW obliga a disponer de una sala de máquinas con requisitos específicos de ventilación y seguridad.
  • El RITE regula las condiciones de diseño, instalación y mantenimiento de estos componentes en instalaciones térmicas.
  • La correcta identificación de estos elementos es clave para el mantenimiento, diagnóstico de fallos y cumplimiento normativo.
  • La eficiencia energética y la seguridad son los dos pilares fundamentales en el diseño y operación de estas instalaciones.

3. Elementos auxiliares: emisores, intercambiadores de calor y elementos terminales

🎯 Idea clave

  • Los emisores son los componentes encargados de ceder el calor generado al ambiente, garantizando el bienestar térmico en las instalaciones.
  • Los intercambiadores de calor permiten la transferencia de energía térmica entre fluidos sin que estos se mezclen, optimizando la eficiencia del sistema.
  • Los elementos terminales incluyen dispositivos hidráulicos y de regulación que controlan localmente el funcionamiento de los emisores.
  • La normativa UNE-EN 442 regula la potencia nominal de radiadores y convectores, estableciendo condiciones de referencia para su cálculo.
  • La UNE-EN 1264 define los requisitos técnicos para sistemas de suelo radiante, compatibles con tecnologías de baja temperatura.
  • El RITE y el Reglamento (UE) 814/2013 exigen aislamiento térmico y eficiencia en acumuladores e intercambiadores para instalaciones de ACS.

📚 Desarrollo

Función de los emisores. Los emisores son los dispositivos finales que transfieren el calor del fluido caloportador al ambiente, asegurando las condiciones de confort térmico. Su diseño y ubicación determinan la distribución homogénea del calor en los espacios, siendo fundamentales en sistemas centralizados de calefacción. La elección del tipo de emisor depende de factores como la temperatura de impulsión, la inercia térmica y las necesidades específicas del edificio.

Normativa aplicable a radiadores y convectores. La UNE-EN 442 establece los requisitos para radiadores y convectores, definiendo su potencia nominal en condiciones estándar: Δt = 50 °C (diferencia entre la temperatura media del agua y la del ambiente). Para adaptar esta potencia a condiciones reales de funcionamiento, se aplica la fórmula de corrección P = Pn·(Δt_uso/50)^n, donde n varía entre 1,2 y 1,4 según el tipo de emisor. Esta norma garantiza la comparabilidad y eficiencia de los equipos en el mercado.

Sistemas de suelo radiante. La UNE-EN 1264 regula los sistemas de calefacción por suelo radiante y otras superficies radiantes, caracterizados por su baja temperatura de impulsión (35-45 °C). Estos sistemas son especialmente compatibles con calderas de condensación y bombas de calor, ya que operan en rangos de temperatura que maximizan su rendimiento. Además, su diseño permite una distribución uniforme del calor, reduciendo las pérdidas energéticas y mejorando el confort térmico.

Intercambiadores de calor. Los intercambiadores son elementos clave en instalaciones centralizadas, ya que separan los circuitos primario (agua técnica) y secundario (ACS o calefacción). La UNE-EN 1148 regula los intercambiadores de calor para ACS por acumulación, como los serpentines, mientras que la UNE-EN 12828 establece el marco de diseño para circuitos de calefacción, limitando la temperatura a 105 °C y la presión a 6 bar. Los intercambiadores de placas son el estándar en sistemas de ACS, mientras que los de carcasa-tubos se emplean en aplicaciones con vapor o fluidos agresivos.

Elementos terminales. Los elementos terminales incluyen válvulas termostáticas, equilibradores hidráulicos y otros dispositivos que regulan el flujo y la temperatura en cada emisor. La UNE-EN 14336 establece los procedimientos para la instalación, equilibrado y puesta en servicio de sistemas de calefacción por agua, asegurando que cada emisor reciba el caudal necesario para su correcto funcionamiento. Estos componentes son esenciales para evitar desequilibrios hidráulicos y garantizar la eficiencia global del sistema.

Requisitos de eficiencia y aislamiento. El RITE (RD 1027/2007) y su modificación por el RD 178/2021 exigen el aislamiento térmico de tuberías, intercambiadores y acumuladores para minimizar las pérdidas energéticas. Según la instrucción técnica IT 1.2.4.2.1, las pérdidas globales no deben superar el 4 % de la potencia útil del sistema. Además, el Reglamento (UE) 814/2013 regula el etiquetado energético de acumuladores de ACS hasta 2.000 litros, promoviendo equipos con mayor eficiencia.

Temperaturas en instalaciones de ACS. En sistemas de agua caliente sanitaria, los intercambiadores y acumuladores deben garantizar temperaturas específicas para prevenir la legionela. El RD 487/2022 establece que la acumulación debe mantenerse a ≥ 60 °C, el grifo más alejado debe suministrar agua a ≥ 50 °C, y los choques térmicos deben alcanzar ≥ 70 °C. Estas condiciones son críticas en edificios sanitarios del SAS, donde la seguridad higiénica es prioritaria.


🧩 Elementos esenciales

  • Emisores: Dispositivos que ceden calor al ambiente, como radiadores, convectores o suelo radiante.
  • UNE-EN 442: Norma que regula la potencia nominal de radiadores y convectores, con corrección por temperatura real.
  • UNE-EN 1264: Norma para sistemas de suelo radiante, con temperaturas de impulsión entre 35-45 °C.
  • Intercambiadores de calor: Equipos que transfieren calor entre fluidos sin mezclarlos, como placas o carcasa-tubos.
  • UNE-EN 1148: Norma para intercambiadores de ACS por acumulación, como serpentines.
  • UNE-EN 12828: Marco de diseño para circuitos de calefacción, con límites de 105 °C y 6 bar.
  • Elementos terminales: Válvulas termostáticas, equilibradores y dispositivos de regulación local.
  • UNE-EN 14336: Norma para instalación y equilibrado hidráulico de sistemas de calefacción.
  • RITE (RD 1027/2007): Reglamento que exige aislamiento térmico y eficiencia en instalaciones.
  • Reglamento (UE) 814/2013: Ecodesign y etiquetado energético para acumuladores de ACS.
  • Temperaturas de ACS: ≥ 60 °C en acumulación, ≥ 50 °C en grifo más alejado y ≥ 70 °C en choque térmico.
  • Pérdidas energéticas: Limitadas al 4 % de la potencia útil según IT 1.2.4.2.1 del RITE.

🧠 Recuerda

  • Los emisores son la interfaz entre el sistema de calefacción y el ambiente, determinando el confort térmico.
  • La UNE-EN 442 corrige la potencia de radiadores según la temperatura real de uso.
  • El suelo radiante opera a baja temperatura, ideal para calderas de condensación.
  • Los intercambiadores separan circuitos primario y secundario, evitando mezclas de fluidos.
  • La UNE-EN 12828 establece límites de temperatura y presión para circuitos de calefacción.
  • Los elementos terminales regulan el flujo y la temperatura en cada emisor, evitando desequilibrios.
  • El RITE exige aislamiento térmico para reducir pérdidas energéticas.
  • El Reglamento (UE) 814/2013 regula la eficiencia de acumuladores de ACS.
  • Las temperaturas de ACS son críticas para prevenir la legionela en edificios sanitarios.
  • La instalación y equilibrado hidráulico deben cumplir la UNE-EN 14336.

4. Dispositivos de control y seguridad

🎯 Idea clave

  • Los dispositivos de control y seguridad garantizan el funcionamiento eficiente y seguro de las instalaciones de producción de calor y ACS.
  • Su diseño y ubicación responden a requisitos normativos establecidos en el RITE y normativa europea de ecodiseño.
  • Estos dispositivos permiten monitorizar parámetros críticos como temperatura, presión y caudal para evitar riesgos operativos.
  • Incluyen sistemas de regulación automática que optimizan el consumo energético y mantienen las condiciones de confort.
  • La prevención de legionela en sistemas de ACS depende en gran medida de los dispositivos de control de temperatura.
  • Su correcta identificación y mantenimiento es esencial para el diagnóstico de fallos y la seguridad del sistema.

📚 Desarrollo

Función principal. Los dispositivos de control y seguridad en instalaciones de producción de calor y ACS tienen como objetivo asegurar el funcionamiento estable, eficiente y seguro del sistema. Estos componentes permiten regular parámetros operativos como la temperatura, la presión y el caudal, evitando situaciones de riesgo como sobrecalentamientos, sobrepresiones o proliferación bacteriana en el caso del ACS.

Marco normativo. El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), aprobado por RD 1027/2007 y modificado por RD 178/2021, establece los requisitos mínimos que deben cumplir estos dispositivos. Además, normativas europeas como el Reglamento (UE) 813/2013 y el Reglamento (UE) 814/2013 regulan aspectos de eficiencia y seguridad en calderas y sistemas de ACS, respectivamente.

Control de temperatura en ACS. En instalaciones de ACS, los dispositivos de control son fundamentales para cumplir con las temperaturas obligatorias establecidas en el RD 487/2022. Este reglamento exige mantener ≥ 60 °C en acumulación, ≥ 50 °C en el grifo más alejado y ≥ 70 °C para choque térmico, con el fin de prevenir la legionela. Los sistemas de regulación automática garantizan que estas temperaturas se mantengan de forma constante.

Dispositivos de seguridad. Entre los dispositivos de seguridad más relevantes se encuentran las válvulas de seguridad, los presostatos y los termostatos de límite. Estos elementos actúan como protección ante fallos operativos, como sobrepresiones o temperaturas excesivas, desconectando automáticamente el sistema o activando mecanismos de alivio para evitar daños en la instalación o riesgos para los usuarios.

Sistemas de regulación. Los sistemas de regulación permiten ajustar el funcionamiento de la instalación en función de la demanda real, optimizando el consumo energético. Incluyen termostatos ambientales, válvulas termostáticas en emisores y sistemas de control centralizado (BACS), que integran la gestión de múltiples parámetros para mejorar la eficiencia global del sistema.

Equilibrado hidráulico. El equilibrado hidráulico de la instalación, regulado por la norma UNE-EN 14336, depende de dispositivos como válvulas de equilibrado y reguladores de caudal. Estos componentes aseguran que cada emisor reciba el flujo necesario para funcionar correctamente, evitando descompensaciones que reduzcan la eficiencia o el confort.

Mantenimiento y diagnóstico. La identificación y el mantenimiento de los dispositivos de control y seguridad son esenciales para el diagnóstico de fallos y la prevención de maniobras incorrectas. Estos componentes permiten aislar circuitos, interpretar alarmas y realizar ajustes precisos, garantizando la seguridad, la eficiencia y el cumplimiento de los requisitos higiénicos en el caso del ACS.


🧩 Elementos esenciales

  • Válvulas de seguridad: Dispositivos que liberan presión automáticamente cuando esta supera un umbral preestablecido, evitando daños en la instalación.
  • Termostatos de límite: Sensores que desconectan el sistema si la temperatura supera un valor máximo seguro, protegiendo contra sobrecalentamientos.
  • Presostatos: Elementos que monitorizan la presión del sistema y activan alarmas o desconexiones en caso de valores anómalos.
  • Termostatos ambientales: Reguladores que ajustan la temperatura de los emisores en función de la demanda del espacio, optimizando el consumo energético.
  • Válvulas termostáticas: Dispositivos instalados en emisores que regulan el caudal de agua caliente en función de la temperatura ambiente deseada.
  • Sistemas BACS: Sistemas de control centralizado que integran la gestión de múltiples parámetros para mejorar la eficiencia y el confort.
  • Válvulas de equilibrado: Componentes que aseguran un reparto uniforme del caudal en la instalación, evitando descompensaciones hidráulicas.
  • Sensores de temperatura en ACS: Dispositivos que monitorizan y regulan la temperatura del agua sanitaria para cumplir con los requisitos legales y prevenir la legionela.
  • Intercambiadores de calor: Elementos que transfieren calor entre circuitos sin mezclar fluidos, garantizando la seguridad y la eficiencia en sistemas de ACS.
  • Purgadores automáticos: Dispositivos que eliminan el aire acumulado en los circuitos, evitando ruidos, corrosión y pérdidas de eficiencia.

🧠 Recuerda

  • Los dispositivos de control y seguridad son obligatorios según el RITE y normativas europeas.
  • La temperatura en ACS debe mantenerse ≥ 60 °C en acumulación y ≥ 50 °C en el grifo más alejado.
  • Las válvulas de seguridad y los termostatos de límite protegen contra sobrepresiones y sobrecalentamientos.
  • Los sistemas BACS mejoran la eficiencia energética mediante la regulación centralizada.
  • El equilibrado hidráulico evita descompensaciones en el reparto de caudal.
  • La prevención de legionela depende del control preciso de la temperatura en ACS.
  • El mantenimiento de estos dispositivos es clave para la seguridad y el diagnóstico de fallos.
  • La normativa UNE-EN 14336 regula el equilibrado y la puesta en servicio de sistemas de calefacción.
  • Los purgadores automáticos evitan problemas de aire en los circuitos.
  • La identificación correcta de estos dispositivos facilita el aislamiento de circuitos y la interpretación de alarmas.

5. Fundamentos básicos de la combustión

🎯 Idea clave

  • La combustión es una reacción química exotérmica entre un combustible y un comburente, generalmente oxígeno, que libera energía en forma de calor.
  • El proceso de combustión en instalaciones térmicas debe optimizarse para maximizar el rendimiento y minimizar las emisiones contaminantes.
  • Los parámetros clave de la combustión incluyen la relación aire-combustible, la temperatura de los humos y la composición de los gases resultantes.
  • El rendimiento de combustión se calcula mediante fórmulas como la de Siegert, que relaciona la temperatura de los humos y el porcentaje de CO₂.
  • La normativa europea Ecodesign establece requisitos mínimos de rendimiento para calderas y equipos de producción de calor.
  • En el ámbito sanitario, el técnico debe interpretar informes de análisis de combustión para garantizar la eficiencia y seguridad de las instalaciones.

📚 Desarrollo

Definición y proceso. La combustión es una reacción química en la que un combustible, como gas natural, gasóleo o biomasa, reacciona con un comburente, normalmente oxígeno del aire, liberando energía térmica. Este proceso es fundamental en las instalaciones de producción de calor y ACS, donde la energía generada se utiliza para calentar agua o aire. La reacción debe ser completa para evitar la formación de productos nocivos como el monóxido de carbono (CO).

Relación aire-combustible. La proporción entre el aire y el combustible es crítica para una combustión eficiente. Un exceso de aire reduce la temperatura de la llama y el rendimiento, mientras que un defecto de aire provoca una combustión incompleta, generando hollín y CO. La relación estequiométrica ideal varía según el tipo de combustible, pero en la práctica se trabaja con un ligero exceso de aire para garantizar la seguridad y eficiencia.

Parámetros de control. Los parámetros fundamentales para evaluar la combustión incluyen el porcentaje de CO₂, O₂ y CO en los humos, la temperatura de los gases de escape y el índice de Bacharach. Estos valores permiten determinar si la combustión es completa y eficiente. Por ejemplo, un alto porcentaje de CO indica una combustión incompleta, mientras que un exceso de O₂ sugiere un consumo innecesario de aire.

Fórmula de Siegert. El rendimiento de combustión instantáneo se calcula mediante la fórmula de Siegert: η = 100 − A₂·(Th − Ta)/(CO₂ %), donde A₂ es un coeficiente específico del combustible, Th es la temperatura de los humos y Ta es la temperatura ambiente. Esta fórmula es esencial para evaluar la eficiencia de la caldera y detectar posibles pérdidas de energía a través de los humos.

Normativa de rendimiento. El Reglamento (UE) 813/2013 establece requisitos mínimos de rendimiento estacional (ηs) para calderas de gas o gasóleo con potencias ≤ 70 kW, exigiendo un ηs ≥ 86%. Para biomasa, el Reglamento UE 2015/1189 fija umbrales de ηs ≥ 75% para potencias ≤ 20 kW y ≥ 77% para potencias superiores. Estas normativas obligan a utilizar tecnologías como la condensación para alcanzar los rendimientos requeridos.

Combustión y emisiones. Una combustión eficiente reduce la emisión de contaminantes como NOx, CO y partículas. Las calderas de condensación, al recuperar el calor latente del vapor de agua en los humos, logran rendimientos superiores al 100% referidos al PCI (poder calorífico inferior). Sin embargo, es crucial diferenciar entre PCI y PCS (poder calorífico superior) al comparar rendimientos, ya que el PCS incluye la energía del vapor de agua condensado.

Aplicación en el SAS. En el Servicio Andaluz de Salud, el técnico especialista en mantenimiento debe interpretar los informes de análisis de combustión emitidos por empresas mantenedoras habilitadas. Esto incluye verificar valores anómalos de CO, O₂, CO₂ y NOx, así como distinguir entre el rendimiento de combustión instantáneo y el rendimiento estacional etiquetado según Ecodesign. La coherencia entre la familia de gas suministrado y los datos de combustión también es un aspecto clave en la supervisión.


🧩 Elementos esenciales

  • Combustión completa: Reacción en la que todo el carbono del combustible se oxida a CO₂, evitando la formación de CO y hollín.
  • Combustión incompleta: Ocurre cuando hay defecto de aire, generando CO, hollín y reduciendo el rendimiento.
  • Relación estequiométrica: Proporción ideal aire-combustible para una combustión teóricamente perfecta.
  • Exceso de aire: Cantidad de aire adicional necesaria para garantizar una combustión completa en condiciones reales.
  • Temperatura de humos: Parámetro crítico que influye en el rendimiento; temperaturas elevadas indican pérdidas de energía.
  • CO₂ en humos: Su porcentaje es un indicador de la eficiencia de la combustión; valores bajos sugieren exceso de aire.
  • CO en humos: Su presencia indica combustión incompleta y riesgo de intoxicación.
  • Fórmula de Siegert: Herramienta para calcular el rendimiento de combustión a partir de la temperatura de humos y el CO₂.
  • PCI y PCS: Diferencias clave entre el poder calorífico inferior (sin condensación) y superior (con condensación del vapor de agua).
  • Rendimiento estacional (ηs): Indicador de eficiencia a largo plazo, regulado por normativas europeas como Ecodesign.
  • Caldera de condensación: Tecnología que recupera el calor latente de los humos, superando el 100% de rendimiento referido al PCI.
  • Índice de Bacharach: Método para medir el contenido de hollín en los humos, especialmente relevante en combustibles líquidos.

🧠 Recuerda

  • La combustión eficiente requiere un equilibrio entre aire y combustible para evitar pérdidas y emisiones contaminantes.
  • El CO es un indicador de combustión incompleta y un riesgo para la seguridad.
  • La fórmula de Siegert permite calcular el rendimiento de combustión en tiempo real.
  • Las calderas de condensación superan el 100% de rendimiento al recuperar el calor latente de los humos.
  • El Reglamento (UE) 813/2013 exige rendimientos mínimos del 86% para calderas de gas o gasóleo ≤ 70 kW.
  • En biomasa, el rendimiento mínimo varía entre el 75% y el 77% según la potencia.
  • El técnico del SAS debe interpretar informes de análisis de combustión y detectar valores anómalos.
  • La coherencia entre la familia de gas y los datos de combustión es esencial para el correcto funcionamiento.
  • Diferenciar PCI y PCS es clave para comparar rendimientos y consumos.
  • La temperatura de los humos y el porcentaje de CO₂ son parámetros críticos en el control de la combustión.

6. Identificación de los parámetros para la generación de calor

🎯 Idea clave

  • Los parámetros para la generación de calor determinan la eficiencia, seguridad y cumplimiento normativo de las instalaciones térmicas.
  • La temperatura de impulsión y retorno del agua es clave para ajustar la producción de calor a la demanda real.
  • El rendimiento de combustión se calcula mediante la fórmula de Siegert, que relaciona temperaturas y composición de humos.
  • La potencia térmica nominal de la caldera define umbrales normativos como la obligatoriedad de salas de máquinas o análisis periódicos de humos.
  • La presión de trabajo en el circuito primario debe mantenerse dentro de rangos seguros para evitar daños en equipos.
  • Los parámetros de ACS, como temperaturas de acumulación y distribución, están regulados para prevenir riesgos sanitarios como la legionela.

📚 Desarrollo

Parámetros fundamentales en generación de calor. La generación de calor en instalaciones térmicas se controla mediante parámetros físicos y químicos que garantizan su funcionamiento óptimo. Entre ellos destacan la temperatura de impulsión y retorno del agua, que permite ajustar la producción de calor a la demanda del edificio, y la presión del circuito primario, que debe mantenerse estable para evitar cavitación en bombas o daños en componentes. Estos parámetros se monitorizan en tiempo real mediante sensores y dispositivos de control integrados en el sistema.

Rendimiento de combustión y fórmula de Siegert. El rendimiento instantáneo de la combustión se calcula con la fórmula de Siegert, expresada como η = 100 − A₂·(Th − Ta)/(CO₂ %), donde Th es la temperatura de los humos, Ta la temperatura ambiente, CO₂ el porcentaje de dióxido de carbono en los humos y A₂ un coeficiente específico del combustible utilizado. Este cálculo es esencial para evaluar la eficiencia del generador y detectar posibles pérdidas energéticas, como las derivadas de un exceso de aire en la combustión o una mala regulación del quemador.

Potencia térmica y umbrales normativos. La potencia térmica nominal de la caldera es un parámetro crítico que determina obligaciones legales. En instalaciones del Servicio Andaluz de Salud, potencias superiores a 70 kW exigen la ubicación de los equipos en salas de máquinas específicas, mientras que potencias superiores a 20 kW obligan a realizar análisis periódicos de humos. Además, calderas con potencias iguales o superiores a 1 MWt se clasifican en el grupo C de la APCA (Atmósferas Protegidas Contra la Contaminación Atmosférica), lo que conlleva requisitos adicionales en materia de emisiones y control ambiental.

Temperaturas en circuitos de ACS. En las instalaciones de agua caliente sanitaria, los parámetros de temperatura están estrictamente regulados para garantizar la seguridad sanitaria. Según el RD 487/2022, el ACS debe mantenerse a 60 ºC o más en los acumuladores, 50 ºC o más en el grifo más alejado y alcanzar 70 ºC durante los choques térmicos para prevenir la proliferación de Legionella pneumophila. Estos valores se controlan mediante termostatos y sondas distribuidas en el circuito, y su incumplimiento puede acarrear sanciones o riesgos para la salud de los usuarios.

Composición de humos y emisiones. La medición de los gases de combustión es otro parámetro clave para evaluar el funcionamiento de la instalación. Se analizan componentes como el CO₂, CO, O₂ y NOx, así como la temperatura de los humos, que influyen directamente en el rendimiento y en el cumplimiento de los límites de emisión establecidos por normativas como el Reglamento (UE) 813/2013. Un exceso de CO, por ejemplo, indica una combustión incompleta, mientras que un alto porcentaje de O₂ sugiere un exceso de aire que reduce la eficiencia energética.

Regulación y control automático. Los sistemas modernos de generación de calor incorporan dispositivos de regulación que ajustan automáticamente los parámetros en función de la demanda. Estos sistemas utilizan algoritmos para optimizar la temperatura de impulsión, la velocidad de las bombas circuladoras y la modulación del quemador, garantizando un equilibrio entre confort, eficiencia y seguridad. La integración de estos dispositivos con sistemas de monitorización remota permite una gestión centralizada y predictiva del mantenimiento en instalaciones hospitalarias.

Parámetros de seguridad. Además de los parámetros operativos, existen variables críticas para la seguridad de la instalación, como la presión máxima admisible en el circuito, la temperatura límite de seguridad o la concentración de gases tóxicos. Estos parámetros se controlan mediante dispositivos como válvulas de seguridad, termostatos de sobretemperatura y detectores de CO, que actúan de forma automática para evitar situaciones de riesgo, como sobrepresiones o fugas de gases.


🧩 Elementos esenciales

  • Temperatura de impulsión: Valor de temperatura del agua a la salida de la caldera, ajustado según la demanda de calefacción o ACS.
  • Temperatura de retorno: Temperatura del agua al regresar a la caldera, indicativa de la eficiencia del sistema y del intercambio térmico.
  • Presión del circuito primario: Parámetro que debe mantenerse dentro de rangos seguros para evitar daños en equipos o pérdidas de fluido.
  • Fórmula de Siegert: Método de cálculo del rendimiento de combustión basado en temperaturas y composición de humos.
  • Potencia térmica nominal: Valor que determina obligaciones normativas como la necesidad de salas de máquinas o análisis periódicos de humos.
  • Temperatura de acumulación de ACS: Debe ser ≥ 60 ºC para prevenir la legionela, según el RD 487/2022.
  • Temperatura en grifo más alejado: Debe ser ≥ 50 ºC para garantizar la seguridad sanitaria en el punto de uso.
  • CO₂ en humos: Su porcentaje indica la calidad de la combustión y afecta directamente al rendimiento del generador.
  • Exceso de aire: Parámetro que, si es elevado, reduce la eficiencia energética al enfriar la combustión.
  • Presión máxima admisible: Límite de seguridad para evitar sobrepresiones en el circuito, controlado por válvulas de alivio.
  • Temperatura de seguridad: Umbral que activa dispositivos de corte para evitar sobrecalentamientos peligrosos.
  • Modulación del quemador: Ajuste automático de la potencia de combustión en función de la demanda, optimizando el consumo energético.

🧠 Recuerda

  • Los parámetros de generación de calor son clave para la eficiencia, seguridad y cumplimiento normativo de las instalaciones.
  • La fórmula de Siegert permite calcular el rendimiento de combustión a partir de temperaturas y composición de humos.
  • Potencias superiores a 70 kW exigen salas de máquinas, y superiores a 20 kW obligan a análisis periódicos de humos.
  • El ACS debe mantenerse a 60 ºC en acumulación y 50 ºC en el grifo más alejado para prevenir la legionela.
  • La temperatura de los humos y el porcentaje de CO₂ son indicadores directos de la calidad de la combustión.
  • La presión del circuito primario debe controlarse para evitar daños en equipos o pérdidas de fluido.
  • Los dispositivos de seguridad, como válvulas de alivio o termostatos de sobretemperatura, protegen la instalación ante fallos.
  • La regulación automática optimiza parámetros como la temperatura de impulsión o la modulación del quemador.
  • El exceso de aire en la combustión reduce la eficiencia energética y aumenta las emisiones.
  • El RD 487/2022 regula las temperaturas mínimas del ACS en instalaciones sanitarias.

7. Análisis de humos

🎯 Idea clave

  • El análisis de humos es un procedimiento técnico obligatorio para verificar la eficiencia y seguridad de las instalaciones de combustión.
  • Permite detectar valores anómalos de gases como CO, O₂, CO₂ y NOx, así como la temperatura de los humos.
  • Su realización periódica es exigible en instalaciones con potencia superior a 20 kW según la normativa vigente.
  • El técnico especialista debe interpretar los informes emitidos por empresas mantenedoras habilitadas.
  • El índice de Bacharach y la fórmula de Siegert son herramientas clave para evaluar la calidad de la combustión.
  • La coherencia entre los parámetros medidos y las especificaciones del combustible utilizado es fundamental para garantizar el correcto funcionamiento.

📚 Desarrollo

Objetivo principal. El análisis de humos tiene como finalidad evaluar la calidad de la combustión en calderas y otros equipos generadores de calor. Este proceso permite optimizar el rendimiento energético, reducir emisiones contaminantes y garantizar la seguridad de la instalación. En el ámbito sanitario, donde la demanda de calor y ACS es continua, su correcta ejecución es crítica para cumplir con los requisitos del RITE.

Parámetros fundamentales. Los principales parámetros analizados incluyen la concentración de monóxido de carbono (CO), oxígeno (O₂), dióxido de carbono (CO₂), óxidos de nitrógeno (NOx) y la temperatura de los humos. El CO es un indicador directo de una combustión incompleta, mientras que el O₂ y el CO₂ permiten ajustar la relación aire-combustible. La temperatura de los humos, por su parte, influye en el rendimiento global de la instalación.

Umbrales normativos. Las instalaciones con una potencia superior a 20 kW están obligadas a realizar análisis de humos periódicos, conforme a la Instrucción Técnica IT 3 del RITE. Este umbral es especialmente relevante en centros sanitarios, donde las potencias instaladas suelen superar ampliamente este límite. Además, el Reglamento de Emisiones Industriales (REP) establece límites para emisiones contaminantes en instalaciones de mayor envergadura.

Herramientas de medición. El índice de Bacharach se utiliza para evaluar la opacidad de los humos, especialmente en combustibles líquidos. Por otro lado, la fórmula de Siegert permite calcular el rendimiento de combustión instantáneo a partir de la temperatura de los humos y el porcentaje de CO₂. Estos métodos son esenciales para detectar desviaciones y aplicar correcciones en la regulación del quemador.

Competencias del técnico. En el Servicio Andaluz de Salud, el Técnico Especialista en Mantenimiento de Edificios e Instalaciones Industriales debe ser capaz de interpretar los informes de análisis de humos emitidos por empresas mantenedoras. Esto incluye identificar valores anómalos, como concentraciones elevadas de CO o NOx, y comunicarlos al responsable de la instalación para adoptar medidas correctivas.

Relación con el rendimiento. El análisis de humos está directamente vinculado al rendimiento de combustión, que se calcula en tiempo real durante las mediciones. Un valor bajo de rendimiento puede indicar problemas en la mezcla aire-combustible, obstrucciones en la chimenea o un mantenimiento deficiente del quemador. La optimización de estos parámetros contribuye a reducir el consumo de combustible y las emisiones.

Prevención de riesgos. Un análisis de humos deficiente puede derivar en riesgos para la salud, como intoxicaciones por CO, o incumplimientos normativos. En instalaciones sanitarias, donde la seguridad es prioritaria, la detección temprana de anomalías es clave para evitar fallos en el suministro de calor o ACS.

🧩 Elementos esenciales

  • CO (monóxido de carbono): Gas tóxico indicador de combustión incompleta. Valores elevados requieren ajuste inmediato del quemador.
  • O₂ (oxígeno): Su concentración en los humos permite evaluar el exceso de aire en la combustión. Un exceso elevado reduce el rendimiento.
  • CO₂ (dióxido de carbono): Su porcentaje es inversamente proporcional al exceso de aire. Valores óptimos dependen del tipo de combustible.
  • NOx (óxidos de nitrógeno): Contaminantes regulados por normativas ambientales. Su reducción es clave en instalaciones de gran potencia.
  • Temperatura de humos: Un valor excesivo indica pérdidas de calor y menor eficiencia. Debe mantenerse dentro de rangos específicos.
  • Índice de Bacharach: Mide la opacidad de los humos en combustibles líquidos. Valores altos señalan una combustión deficiente.
  • Fórmula de Siegert: Calcula el rendimiento de combustión instantáneo usando la temperatura de humos y el porcentaje de CO₂.
  • Potencia umbral: Las instalaciones con más de 20 kW deben realizar análisis periódicos según el RITE.
  • Informe de análisis: Documento emitido por empresas mantenedoras habilitadas, que el técnico debe interpretar.
  • Relación aire-combustible: Ajuste crítico para optimizar la combustión y minimizar emisiones.
  • Combustión incompleta: Se detecta por altos niveles de CO y bajo rendimiento. Requiere revisión del quemador.
  • Normativa aplicable: RITE (IT 3), REP y reglamentos europeos de ecodiseño.

🧠 Recuerda

  • El análisis de humos es obligatorio en instalaciones con potencia superior a 20 kW.
  • Los parámetros clave son CO, O₂, CO₂, NOx y temperatura de humos.
  • El índice de Bacharach y la fórmula de Siegert son herramientas esenciales para evaluar la combustión.
  • El técnico debe interpretar informes y detectar valores anómalos.
  • Un exceso de CO indica combustión incompleta y riesgo para la salud.
  • La temperatura de humos influye directamente en el rendimiento de la instalación.
  • El ajuste de la relación aire-combustible es fundamental para optimizar la eficiencia.
  • Las instalaciones sanitarias del SAS suelen superar el umbral de 20 kW, por lo que el análisis es crítico.
  • La normativa vigente exige la realización periódica de estos análisis.
  • La detección temprana de anomalías evita fallos en el suministro de calor y ACS.

8. Control y regulación

🎯 Idea clave

  • El control y regulación en instalaciones de producción de calor y ACS garantiza el funcionamiento eficiente, seguro y adaptado a la demanda térmica del edificio.
  • Los sistemas de regulación ajustan parámetros como temperatura, presión y caudal para optimizar el rendimiento energético y cumplir normativas.
  • La regulación puede ser manual, automática o mixta, dependiendo de la complejidad y requisitos de la instalación.
  • Los dispositivos de control incluyen termostatos, presostatos, válvulas de regulación y sistemas de gestión centralizada.
  • La normativa RITE establece requisitos específicos para la regulación de instalaciones térmicas en edificios.
  • El control de temperatura en ACS es crítico para prevenir riesgos sanitarios, como la proliferación de legionela.

📚 Desarrollo

Función del control y regulación. El control y regulación en instalaciones de producción de calor y ACS tiene como objetivo principal mantener las condiciones de confort y seguridad en el edificio, ajustando el funcionamiento de los equipos a la demanda real. Esto incluye la gestión de temperaturas, presiones, caudales y tiempos de funcionamiento, evitando consumos innecesarios y garantizando la eficiencia energética.

Tipos de regulación. Las instalaciones pueden emplear regulación manual, automática o una combinación de ambas. La regulación manual depende de la intervención humana para ajustar parámetros, mientras que la automática utiliza sensores y actuadores para adaptarse dinámicamente a las condiciones de demanda. En instalaciones complejas, como hospitales, predomina la regulación automática con sistemas centralizados de gestión.

Dispositivos de control. Los dispositivos más comunes incluyen termostatos, que regulan la temperatura en circuitos de calefacción y ACS; presostatos, que controlan la presión en el sistema; y válvulas de regulación, que ajustan el caudal de fluido térmico. También se emplean sistemas de gestión centralizada, como los controladores lógicos programables (PLC), que permiten supervisar y ajustar múltiples parámetros de forma integrada.

Regulación de temperatura en ACS. En instalaciones de ACS, la regulación de temperatura es crítica para cumplir con los requisitos sanitarios establecidos en el RD 487/2022. Este reglamento exige mantener temperaturas mínimas de 60 ºC en acumulación, 50 ºC en el grifo más alejado y 70 ºC para choques térmicos, con el fin de prevenir la proliferación de legionela. Los sistemas de control deben garantizar que estos umbrales se cumplan en todo momento.

Normativa aplicable. El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) establece los requisitos técnicos y de seguridad para la regulación de instalaciones de producción de calor y ACS. Este reglamento exige que los sistemas de control sean capaces de adaptarse a las variaciones de demanda, optimizando el consumo energético y garantizando el confort de los usuarios. Además, el RITE remite a normativas europeas como el Reglamento (UE) 813/2013, que regula los aparatos de calefacción.

Sistemas de gestión centralizada. En edificios sanitarios del Servicio Andaluz de Salud, es habitual el uso de sistemas de gestión centralizada que permiten supervisar y controlar múltiples instalaciones desde un único punto. Estos sistemas integran sensores, actuadores y algoritmos de regulación para ajustar el funcionamiento de calderas, bombas, intercambiadores y otros componentes en tiempo real, mejorando la eficiencia y reduciendo el consumo energético.

Mantenimiento y calibración. Los dispositivos de control y regulación requieren un mantenimiento periódico para garantizar su correcto funcionamiento. Esto incluye la calibración de sensores, la revisión de actuadores y la verificación de los parámetros de regulación. Un sistema de control mal ajustado puede provocar ineficiencias, sobreconsumos o incumplimientos normativos, especialmente en instalaciones críticas como las de ACS.


🧩 Elementos esenciales

  • Termostatos: Dispositivos que regulan la temperatura en circuitos de calefacción y ACS, activando o desactivando equipos según la demanda.
  • Presostatos: Controlan la presión en el sistema, evitando sobrepresiones o depresiones que puedan dañar los equipos.
  • Válvulas de regulación: Ajustan el caudal de fluido térmico en función de las necesidades del sistema, optimizando el rendimiento.
  • Sensores de temperatura: Miden la temperatura en puntos críticos, como acumuladores de ACS o circuitos de retorno, para garantizar el cumplimiento normativo.
  • Controladores lógicos programables (PLC): Sistemas centralizados que gestionan múltiples parámetros de la instalación, permitiendo una regulación automática y eficiente.
  • Sistemas de gestión centralizada: Plataformas que integran el control de todas las instalaciones térmicas del edificio, facilitando la supervisión y el ajuste en tiempo real.
  • Algoritmos de regulación: Programas que ajustan el funcionamiento de los equipos en función de la demanda, optimizando el consumo energético.
  • Choques térmicos en ACS: Procedimientos de elevación temporal de temperatura a 70 ºC para eliminar riesgos sanitarios, como la legionela, en instalaciones de agua caliente.
  • Normativa RITE: Reglamento que establece los requisitos técnicos y de seguridad para la regulación de instalaciones térmicas en edificios.
  • RD 487/2022: Normativa que regula las temperaturas mínimas en instalaciones de ACS para prevenir riesgos sanitarios.

🧠 Recuerda

  • El control y regulación es esencial para garantizar la eficiencia, seguridad y confort en instalaciones de calor y ACS.
  • Los dispositivos de control incluyen termostatos, presostatos, válvulas de regulación y sistemas de gestión centralizada.
  • La regulación automática es preferible en instalaciones complejas, como hospitales, por su capacidad de adaptación dinámica.
  • En ACS, la temperatura debe mantenerse en 60 ºC en acumulación y 50 ºC en el grifo más alejado, según el RD 487/2022.
  • Los choques térmicos a 70 ºC son necesarios para prevenir la proliferación de legionela.
  • El RITE establece los requisitos técnicos para la regulación de instalaciones térmicas en edificios.
  • Los sistemas de gestión centralizada permiten supervisar y controlar múltiples instalaciones desde un único punto.
  • El mantenimiento y calibración de los dispositivos de control es clave para evitar ineficiencias y riesgos.

9. Tratamiento de las emisiones

🎯 Idea clave

  • El tratamiento de las emisiones en instalaciones de producción de calor busca reducir el impacto ambiental y cumplir con la normativa vigente.
  • Las calderas de condensación son obligatorias en instalaciones nuevas o reformadas para mejorar la eficiencia y reducir emisiones contaminantes.
  • El análisis de humos es una herramienta clave para verificar la calidad de la combustión y ajustar los parámetros operativos.
  • La normativa europea Ecodesign establece requisitos mínimos de eficiencia y límites de emisiones para equipos de calefacción y ACS.
  • Las instalaciones del SAS deben cumplir con el RITE y el Reglamento de Equipos a Presión para garantizar la seguridad y el control de emisiones.
  • La prevención de la contaminación atmosférica se centra en minimizar la emisión de gases como CO₂, NOₓ y partículas.

📚 Desarrollo

Marco normativo aplicable. El tratamiento de las emisiones en instalaciones de producción de calor y ACS se rige por el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), aprobado por el RD 1027/2007 y modificado por el RD 178/2021. Este reglamento establece las condiciones que deben cumplir las instalaciones para garantizar la eficiencia energética y la protección del medio ambiente. Además, el Reglamento (UE) 2015/1189 y el Reglamento (UE) 813/2013 imponen requisitos específicos para calderas y equipos de calefacción, incluyendo límites de emisiones y rendimientos mínimos.

Eficiencia y reducción de emisiones. Las calderas de condensación son la opción más eficiente para la generación de calor, ya que recuperan el calor latente del vapor de agua presente en los humos. Esto permite alcanzar rendimientos superiores al 100% referidos al Poder Calorífico Inferior (PCI), reduciendo significativamente las emisiones de CO₂. El RITE y la normativa europea exigen su uso en instalaciones nuevas o reformadas, especialmente en potencias superiores a 70 kW, donde su instalación es prácticamente obligatoria para cumplir con los umbrales de eficiencia.

Análisis de humos y ajustes operativos. El análisis de humos es una práctica esencial para evaluar la calidad de la combustión y detectar posibles desviaciones en los parámetros operativos. Este proceso permite medir la concentración de gases como CO₂, O₂, CO y NOₓ, así como la temperatura de los humos. Los resultados del análisis se utilizan para ajustar la relación aire-combustible, optimizar el rendimiento y minimizar las emisiones contaminantes. En instalaciones del SAS, este análisis es obligatorio para calderas con potencias superiores a 20 kW, conforme a la Instrucción Técnica IT 3 del RITE.

Control de emisiones contaminantes. Las emisiones más relevantes en instalaciones de combustión son el dióxido de carbono (CO₂), los óxidos de nitrógeno (NOₓ) y las partículas en suspensión. La normativa europea establece límites máximos para estas emisiones, especialmente en equipos de biomasa, donde el Reglamento (UE) 2015/1189 exige rendimientos mínimos y controles estrictos de partículas. En el SAS, las instalaciones con potencias superiores a 1 MWt están sujetas a la normativa de Prevención y Control Integrados de la Contaminación (IPPC), que obliga a adoptar medidas adicionales para reducir el impacto ambiental.

Tratamiento de emisiones en biomasa. Las calderas de biomasa requieren un tratamiento específico de las emisiones debido a la generación de partículas y otros contaminantes durante la combustión. La norma UNE-EN 303-5:2021 regula los requisitos técnicos de estos equipos, estableciendo límites de emisiones y rendimientos mínimos. En el SAS, las instalaciones de biomasa deben incorporar sistemas de filtrado, como ciclones o filtros de mangas, para reducir la emisión de partículas y cumplir con los umbrales legales.

Documentación y registro. El tratamiento de las emisiones no solo implica medidas técnicas, sino también la correcta documentación y registro de los parámetros operativos. En el SAS, los técnicos deben conservar los registros del análisis de combustión, los informes de mantenimiento y las actas de inspección periódica. Estos documentos deben incorporarse al Libro del Edificio y al manual de mantenimiento, garantizando la trazabilidad y el cumplimiento normativo.

Responsabilidades del técnico. El Técnico Especialista en Mantenimiento de Edificios e Instalaciones Industriales del SAS tiene un papel clave en el tratamiento de las emisiones. Sus funciones incluyen la verificación periódica de los parámetros de combustión, el ajuste de los equipos para optimizar el rendimiento y la conservación de los registros técnicos. Además, debe asegurarse de que los equipos cumplan con el etiquetado energético y la normativa Ecodesign, incorporando esta información a la documentación de la instalación.


🧩 Elementos esenciales

  • RITE (RD 1027/2007): Reglamento que regula las instalaciones térmicas en edificios, incluyendo el tratamiento de emisiones y la eficiencia energética.
  • Reglamento (UE) 813/2013: Establece requisitos de eficiencia y emisiones para calderas de gas y gasóleo con potencias ≤ 400 kW.
  • Reglamento (UE) 2015/1189: Regula los equipos de biomasa, imponiendo límites de emisiones y rendimientos mínimos.
  • Calderas de condensación: Equipos obligatorios en instalaciones nuevas o reformadas para mejorar la eficiencia y reducir emisiones de CO₂.
  • Análisis de humos: Proceso obligatorio para calderas > 20 kW que permite ajustar la combustión y minimizar emisiones contaminantes.
  • Emisiones contaminantes: Incluyen CO₂, NOₓ y partículas, cuyos límites están regulados por normativas europeas y nacionales.
  • Biomasa: Combustible regulado por la UNE-EN 303-5:2021, que exige sistemas de filtrado para reducir partículas.
  • IPPC: Normativa aplicable a instalaciones > 1 MWt, que obliga a medidas adicionales de control ambiental.
  • Libro del Edificio: Documento donde deben registrarse los informes de análisis de humos y mantenimiento.
  • Etiquetado energético: Obligatorio para equipos de calefacción y ACS, conforme a la normativa Ecodesign.
  • Técnico Especialista: Responsable de verificar parámetros, ajustar equipos y conservar registros en el SAS.

🧠 Recuerda

  • El tratamiento de emisiones se rige principalmente por el RITE y la normativa europea Ecodesign.
  • Las calderas de condensación son obligatorias en instalaciones nuevas o reformadas para cumplir con los requisitos de eficiencia.
  • El análisis de humos es clave para optimizar la combustión y reducir emisiones contaminantes.
  • Las instalaciones del SAS con potencias > 20 kW deben realizar análisis de humos periódicos.
  • La biomasa requiere sistemas de filtrado para cumplir con los límites de emisiones de partículas.
  • Los registros del análisis de humos y mantenimiento deben conservarse en el Libro del Edificio.
  • El técnico debe verificar el cumplimiento del etiquetado energético y la normativa Ecodesign.
  • Las emisiones de CO₂, NOₓ y partículas están reguladas por normativas europeas y nacionales.
  • Las instalaciones > 1 MWt están sujetas a la normativa IPPC para control ambiental.
  • La documentación técnica debe estar siempre disponible y actualizada.

10. Rendimientos

🎯 Idea clave

  • El rendimiento en instalaciones de producción de calor y ACS determina la eficiencia con la que la energía del combustible se transforma en energía útil.
  • Las calderas de condensación alcanzan rendimientos superiores al 100% referidos al poder calorífico inferior (PCI), al recuperar el calor latente de los humos.
  • El Reglamento (UE) 813/2013 establece requisitos mínimos de rendimiento para calderas de gas o gasóleo, obligando en la práctica al uso de condensación.
  • La biomasa se rige por la norma UNE-EN 303-5:2021 y el Reglamento UE 2015/1189, con rendimientos mínimos del 75% para potencias ≤ 20 kW.
  • El rendimiento instantáneo de combustión se calcula mediante la fórmula de Siegert, que relaciona temperaturas y composición de humos.
  • Los rendimientos influyen directamente en la eficiencia energética, el consumo de combustible y el cumplimiento normativo de las instalaciones.

📚 Desarrollo

Concepto de rendimiento. El rendimiento de una instalación de producción de calor y ACS expresa la relación entre la energía útil entregada al sistema y la energía consumida del combustible. Se mide en porcentaje y refleja las pérdidas inherentes al proceso de combustión, transmisión de calor y distribución. Un rendimiento elevado indica menor desperdicio energético y mayor eficiencia operativa, lo que se traduce en ahorro económico y reducción de emisiones contaminantes.

Rendimiento en calderas de condensación. Las calderas de condensación destacan por su capacidad para recuperar el calor latente del vapor de agua presente en los humos, lo que permite superar el 100% de rendimiento cuando se referencia al PCI. Este fenómeno se debe a que el PCI no considera la energía liberada al condensar el vapor, mientras que el poder calorífico superior (PCS) sí lo incluye. El Reglamento (UE) 813/2013 exige rendimientos estacionales mínimos del 86% para calderas de gas o gasóleo con potencias ≤ 70 kW, lo que en la práctica obliga a instalar equipos de condensación.

Normativa aplicable a biomasa. Las calderas de biomasa están reguladas por la norma UNE-EN 303-5:2021 y el Reglamento (UE) 2015/1189, que establecen rendimientos mínimos según la potencia térmica. Para equipos ≤ 20 kW, el rendimiento debe ser igual o superior al 75%, mientras que para potencias superiores a 20 kW, el umbral se eleva al 77%. Estos requisitos buscan garantizar la eficiencia en el uso de recursos renovables y reducir el impacto ambiental de las instalaciones.

Fórmula de Siegert. El rendimiento instantáneo de combustión se calcula mediante la fórmula de Siegert: η = 100 − A₂·(Th − Ta)/(CO₂ %), donde Th es la temperatura de los humos, Ta la temperatura ambiente, CO₂ el porcentaje de dióxido de carbono en los humos y A₂ un coeficiente específico del combustible. Esta fórmula permite evaluar la eficiencia de la combustión en tiempo real y detectar posibles desviaciones que requieran ajustes en el quemador o la caldera.

Requisitos legales y umbrales. El marco normativo europeo, complementado por el RITE en España, fija umbrales de rendimiento que las instalaciones deben cumplir para su puesta en servicio y mantenimiento. Además de los reglamentos UE 813/2013 y 814/2013, el RITE establece condiciones específicas para salas de máquinas, análisis de humos y control de emisiones, vinculando directamente estos aspectos con la eficiencia energética. Superar los 70 kW de potencia obliga a cumplir requisitos adicionales en diseño y operación.

Impacto en la eficiencia energética. Un rendimiento óptimo no solo reduce el consumo de combustible, sino que también minimiza las emisiones de gases contaminantes y mejora la sostenibilidad de las instalaciones. En el ámbito hospitalario, donde la demanda de calor y ACS es continua y crítica, la eficiencia energética adquiere especial relevancia para garantizar la operatividad del centro sin incurrir en costes excesivos o incumplimientos normativos.

Mantenimiento y control. El rendimiento de las instalaciones no es estático, sino que depende del estado de los equipos, la calidad del combustible y las condiciones de operación. Por ello, el mantenimiento periódico, el análisis de humos y la calibración de los dispositivos de control son esenciales para preservar la eficiencia a lo largo del tiempo. La identificación de componentes y su correcto funcionamiento permite diagnosticar fallos y aplicar correcciones antes de que afecten al rendimiento global.


🧩 Elementos esenciales

  • Rendimiento estacional (ηs): Porcentaje de energía útil entregada respecto a la energía consumida durante un periodo de tiempo, considerando variaciones de carga y condiciones reales de operación.
  • Poder calorífico inferior (PCI): Energía liberada por la combustión completa de un combustible sin considerar la condensación del vapor de agua en los humos.
  • Poder calorífico superior (PCS): Energía total liberada, incluyendo el calor latente de condensación del vapor de agua, lo que explica rendimientos superiores al 100% en calderas de condensación.
  • Fórmula de Siegert: Método de cálculo del rendimiento instantáneo de combustión basado en temperaturas y composición de humos, con coeficientes específicos para cada combustible.
  • Reglamento (UE) 813/2013: Norma europea que establece requisitos de rendimiento y ecodiseño para calderas de calefacción con potencias ≤ 400 kW.
  • Reglamento (UE) 2015/1189: Norma que regula los requisitos de eficiencia para calderas de biomasa, con rendimientos mínimos del 75% o 77% según la potencia.
  • UNE-EN 303-5:2021: Norma técnica que define los criterios de diseño, rendimiento y seguridad para calderas de biomasa.
  • RITE (RD 1027/2007): Reglamento español que regula las instalaciones térmicas en edificios, incluyendo requisitos de eficiencia y mantenimiento vinculados al rendimiento.
  • Análisis de humos: Procedimiento para evaluar la calidad de la combustión y calcular el rendimiento mediante la medición de parámetros como CO₂, O₂ y temperatura de humos.
  • Caldera de condensación: Equipo que recupera el calor latente de los humos, permitiendo rendimientos superiores al 100% referidos al PCI.
  • Biomasa: Combustible renovable regulado por normativas específicas de rendimiento y emisiones, con umbrales diferenciados por potencia.
  • Eficiencia energética: Objetivo prioritario en instalaciones de calor y ACS, directamente relacionado con el rendimiento y el cumplimiento normativo.

🧠 Recuerda

  • El rendimiento de una instalación se mide como la relación entre energía útil y energía consumida, expresado en porcentaje.
  • Las calderas de condensación pueden superar el 100% de rendimiento al recuperar el calor latente de los humos.
  • El Reglamento (UE) 813/2013 exige rendimientos mínimos del 86% para calderas de gas o gasóleo ≤ 70 kW.
  • La biomasa debe cumplir con la UNE-EN 303-5:2021 y el Reglamento (UE) 2015/1189, con rendimientos del 75% o 77% según potencia.
  • La fórmula de Siegert permite calcular el rendimiento instantáneo de combustión usando temperaturas y composición de humos.
  • El RITE regula las condiciones de eficiencia y mantenimiento de las instalaciones térmicas en España.
  • Un rendimiento óptimo reduce el consumo de combustible y las emisiones contaminantes.
  • El mantenimiento periódico es clave para preservar la eficiencia y el rendimiento a lo largo del tiempo.
  • Las instalaciones hospitalarias requieren especial atención a la eficiencia debido a su demanda continua de calor y ACS.
  • El cumplimiento normativo en rendimientos es obligatorio para la puesta en servicio y operación de las instalaciones.

11. Instalaciones de ACS: tipos, materiales y características

🎯 Idea clave

  • Las instalaciones de ACS están diseñadas para garantizar el suministro de agua caliente sanitaria con fines higiénicos y sanitarios en edificios del Servicio Andaluz de Salud.
  • El esquema típico en hospitales es centralizado con acumulación, separando circuitos primarios y secundarios mediante intercambiadores o interacumuladores.
  • Las temperaturas de ACS están reguladas para prevenir riesgos sanitarios, especialmente la proliferación de Legionella pneumophila.
  • Los materiales empleados deben cumplir requisitos de compatibilidad con el agua potable, resistencia a la corrosión y durabilidad.
  • El marco normativo principal incluye el RITE, el CTE y el RD 487/2022, que establece temperaturas mínimas obligatorias.
  • La diferenciación entre agua sanitaria y circuitos cerrados de calefacción es esencial para el diseño, mantenimiento y seguridad de las instalaciones.

📚 Desarrollo

Finalidad y marco normativo. Las instalaciones de ACS tienen como objetivo proporcionar agua caliente para usos higiénicos y sanitarios, garantizando condiciones de confort y seguridad. En el ámbito del Servicio Andaluz de Salud, estas instalaciones se rigen principalmente por el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), aprobado por RD 1027/2007 y modificado por RD 178/2021, así como por el Código Técnico de la Edificación (CTE), especialmente el Documento Básico HS-4. Además, el RD 487/2022 establece requisitos específicos de temperaturas para prevenir riesgos sanitarios, derogando normativas anteriores como el RD 865/2003.

Esquema centralizado con acumulación. En edificios sanitarios, el esquema más común es el sistema centralizado con acumulación, que separa el circuito primario (agua técnica calentada por la caldera) del secundario (ACS o calefacción a temperatura de uso). Esta separación se realiza mediante intercambiadores de calor o interacumuladores, lo que permite mantener la calidad del agua sanitaria y optimizar la eficiencia energética. Este diseño facilita el control de temperaturas y la prevención de contaminaciones cruzadas entre circuitos.

Temperaturas obligatorias. El RD 487/2022 establece temperaturas mínimas críticas para garantizar la seguridad sanitaria. En acumulación, el agua debe mantenerse a 60 ºC o superior, mientras que en el grifo más alejado del sistema la temperatura no debe ser inferior a 50 ºC. Para operaciones de choque térmico, destinadas a eliminar bacterias como Legionella, se exige una temperatura mínima de 70 ºC. Estas condiciones son obligatorias en todas las instalaciones de ACS de centros sanitarios y deben monitorizarse de forma continua.

Tipos de instalaciones. Las instalaciones de ACS pueden clasificarse según su configuración y método de producción. Los sistemas instantáneos calientan el agua en el momento de la demanda, sin acumulación, lo que reduce riesgos sanitarios pero exige mayor potencia térmica. Los sistemas con acumulación almacenan agua caliente en depósitos, lo que permite atender picos de demanda pero requiere un control estricto de temperaturas para evitar la proliferación de bacterias. En hospitales, predomina el sistema centralizado con acumulación, combinado con circuitos de recirculación para garantizar agua caliente en todo momento.

Materiales empleados. Los materiales utilizados en las instalaciones de ACS deben cumplir requisitos de compatibilidad con el agua potable, resistencia a la corrosión y durabilidad. Los más comunes son el cobre, por su alta conductividad térmica y resistencia a la corrosión, y los materiales plásticos como el polipropileno (PP-R) o el polietileno reticulado (PEX), que ofrecen facilidad de instalación y bajo riesgo de incrustaciones. También se emplean acero inoxidable y acero galvanizado, aunque este último está en desuso por su susceptibilidad a la corrosión en presencia de aguas agresivas. La elección del material depende de factores como la calidad del agua, la presión de trabajo y la vida útil esperada de la instalación.

Características de diseño. Las instalaciones de ACS deben diseñarse para minimizar riesgos sanitarios y garantizar la eficiencia energética. Esto incluye la recirculación de agua, que evita estancamientos y mantiene la temperatura en todo el circuito, y la separación de circuitos entre agua sanitaria y calefacción. Además, deben incorporarse dispositivos de control y seguridad, como termostatos, válvulas termostáticas y sistemas de monitorización, para cumplir con las temperaturas obligatorias y prevenir fallos. La limpieza y desinfección periódica de los acumuladores y tuberías es esencial para mantener la calidad del agua.

Prevención de legionela. La prevención de la legionelosis es un aspecto crítico en las instalaciones de ACS de centros sanitarios. Además de mantener las temperaturas mínimas establecidas, se deben realizar tratamientos de choque térmico periódicos, consistentes en elevar la temperatura a 70 ºC durante un tiempo determinado. También es necesario diseñar las instalaciones para evitar zonas de estancamiento, donde el agua pueda enfriarse y favorecer la proliferación bacteriana. La toma de muestras y el análisis microbiológico son obligatorios para verificar el cumplimiento de los protocolos de prevención.

Regulación y eficiencia. El Reglamento (UE) 814/2013 regula los requisitos de eficiencia energética para calentadores de ACS y depósitos de acumulación. Este reglamento establece límites de consumo energético y exige el uso de tecnologías eficientes, como los sistemas de recuperación de calor o los calentadores de condensación. En el ámbito hospitalario, la eficiencia energética no solo reduce costes, sino que también contribuye a la sostenibilidad ambiental, un objetivo prioritario en las políticas del Servicio Andaluz de Salud.


🧩 Elementos esenciales

  • ACS centralizada con acumulación: Sistema típico en hospitales, con circuitos primario y secundario separados por intercambiadores o interacumuladores.
  • Temperaturas mínimas: 60 ºC en acumulación, 50 ºC en el grifo más alejado y 70 ºC para choque térmico (RD 487/2022).
  • Materiales principales: Cobre, polipropileno (PP-R), polietileno reticulado (PEX) y acero inoxidable, seleccionados por compatibilidad y durabilidad.
  • Recirculación de ACS: Mecanismo para evitar estancamientos y mantener la temperatura en todo el circuito.
  • Prevención de legionela: Tratamientos de choque térmico, diseño sin zonas de estancamiento y análisis microbiológicos periódicos.
  • Sistemas instantáneos vs. con acumulación: Los primeros evitan riesgos sanitarios pero requieren mayor potencia; los segundos permiten atender picos de demanda.
  • Regulación UE 814/2013: Establece requisitos de eficiencia energética para calentadores y depósitos de ACS.
  • Dispositivos de control: Termostatos, válvulas termostáticas y sistemas de monitorización para garantizar temperaturas seguras.
  • Separación de circuitos: Agua sanitaria y calefacción deben mantenerse en circuitos independientes para evitar contaminaciones.
  • Limpieza y desinfección: Mantenimiento periódico de acumuladores y tuberías para garantizar la calidad del agua.

🧠 Recuerda

  • Las instalaciones de ACS en hospitales deben cumplir temperaturas mínimas para prevenir riesgos sanitarios.
  • El esquema centralizado con acumulación es el más utilizado en edificios sanitarios del SAS.
  • Los materiales empleados deben ser compatibles con el agua potable y resistentes a la corrosión.
  • La recirculación de ACS evita estancamientos y mantiene la temperatura en todo el circuito.
  • El RD 487/2022 deroga al RD 865/2003 y establece temperaturas obligatorias para ACS.
  • La prevención de legionela requiere choques térmicos periódicos y diseño sin zonas de estancamiento.
  • El Reglamento (UE) 814/2013 regula la eficiencia energética de los sistemas de ACS.
  • La separación entre circuitos de agua sanitaria y calefacción es esencial para la seguridad.
  • Los sistemas instantáneos reducen riesgos sanitarios pero exigen mayor potencia térmica.
  • La limpieza y desinfección periódica de acumuladores y tuberías es obligatoria.
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Construí OposAs para practicar test y entender cada fallo sin pelearme con "tochos de textos infinitos".

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No hay una empresa detrás. Hay una persona que construyó desde cero una herramienta que “me valió para aprobar las oposiciones de TEI”, donde estudiar no se convierta en algo “pesado” sino “llevadero”.

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De opositor a opositor, Serafín.