Tema 33. Cálculos en las instalaciones eléctricas de baja tensión: previsión de potencias. Cálculos en las instalaciones eléctricas de baja tensión: sección de conductores. Cálculos en las instalaciones eléctricas de baja tensión: procedimientos normalizados de cálculo de las instalaciones de baja tensión.

Tema específico de Técnico/a Especialista en Mantenimiento de Edificios e Instalaciones Industriales

1. Cálculos en las instalaciones eléctricas de baja tensión: previsión de potencias

🎯 Idea clave

  • La previsión de potencias es el primer paso en el cálculo de instalaciones eléctricas de baja tensión, determinando la demanda esperada.
  • Su objetivo es garantizar que la instalación pueda soportar las cargas previstas sin sobrecargas ni riesgos.
  • Se basa en normativas específicas como la ITC-BT-10, que establece criterios para la estimación de cargas.
  • Incluye la aplicación de coeficientes de simultaneidad para ajustar la demanda real a la instalada.
  • Es fundamental en edificios sanitarios para asegurar la continuidad del suministro eléctrico.
  • La previsión incorrecta puede derivar en instalaciones sobredimensionadas o insuficientes.

📚 Desarrollo

Base normativa. La previsión de potencias en instalaciones eléctricas de baja tensión se rige principalmente por el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT) y su Instrucción Técnica Complementaria ITC-BT-10. Esta normativa establece los criterios para calcular la potencia demandada en función del tipo de instalación y su uso, asegurando que los conductores, protecciones y equipos sean adecuados para la carga prevista.

Datos de partida. El cálculo comienza con la identificación de las cargas individuales, como iluminación, equipos médicos, climatización o maquinaria industrial. En edificios del Servicio Andaluz de Salud, se deben considerar las necesidades específicas de áreas como quirófanos, UCI o laboratorios, donde la continuidad del suministro es crítica. Cada carga se clasifica según su uso y se asigna un valor de potencia nominal.

Coeficientes de simultaneidad. No todas las cargas funcionan al mismo tiempo, por lo que se aplican coeficientes de simultaneidad para ajustar la potencia total demandada. Estos coeficientes varían según el tipo de instalación: en viviendas, por ejemplo, se aplican valores distintos a los de un hospital o una industria. La ITC-BT-10 proporciona tablas y fórmulas para calcular estos coeficientes en función del número de circuitos y su uso.

Cargas mínimas. La normativa establece potencias mínimas para ciertos tipos de instalaciones, como viviendas, locales comerciales o edificios públicos. En el caso de centros sanitarios, estas cargas mínimas deben complementarse con las necesidades específicas de equipos médicos, sistemas de emergencia y alumbrado de seguridad. La previsión debe incluir también un margen para futuras ampliaciones o modificaciones.

Procedimiento normalizado. Un procedimiento normalizado de cálculo integra la previsión de potencias como primer paso, seguido de la determinación de secciones de conductores, protecciones y puesta a tierra. Este proceso garantiza que la instalación cumpla con los requisitos de seguridad y eficiencia, evitando sobrecargas que puedan provocar fallos o incendios. La documentación generada en esta fase es esencial para justificar el diseño y facilitar el mantenimiento.

Aplicación en edificios sanitarios. En centros del Servicio Andaluz de Salud, la previsión de potencias debe priorizar la seguridad y la continuidad del suministro. Esto implica considerar no solo las cargas habituales, sino también las de emergencia, como grupos electrógenos o sistemas de alumbrado de seguridad. La trazabilidad de los cálculos es clave para garantizar que la instalación pueda ser verificada y mantenida correctamente.

Relación con otros cálculos. La previsión de potencias es la base para los cálculos posteriores, como la sección de conductores o la selección de protecciones. Una estimación incorrecta puede invalidar todo el diseño de la instalación, por lo que debe realizarse con rigor y ajustarse a las normativas aplicables. La Guía Técnica del REBT ofrece ejemplos prácticos para aplicar estos criterios de manera sistemática.


🧩 Elementos esenciales

  • ITC-BT-10: Norma que regula la previsión de potencias, estableciendo cargas mínimas y coeficientes de simultaneidad.
  • Coeficientes de simultaneidad: Valores que ajustan la potencia total demandada en función del uso y número de circuitos.
  • Cargas mínimas: Potencias mínimas exigidas por normativa para diferentes tipos de instalaciones.
  • Datos de partida: Identificación y clasificación de las cargas individuales en la instalación.
  • Margen de ampliación: Inclusión de capacidad adicional para futuras modificaciones o equipos.
  • Documentación técnica: Registro de los cálculos para justificar el diseño y facilitar el mantenimiento.
  • Edificios sanitarios: Priorización de la continuidad del suministro y la seguridad en áreas críticas.
  • Procedimiento normalizado: Integración de la previsión de potencias en el cálculo global de la instalación.
  • Relación con otros cálculos: Base para determinar secciones de conductores, protecciones y puesta a tierra.
  • Guía Técnica del REBT: Herramienta de apoyo con ejemplos prácticos para aplicar la normativa.

🧠 Recuerda

  • La previsión de potencias es el primer paso en el cálculo de instalaciones eléctricas de baja tensión.
  • Debe ajustarse a la ITC-BT-10 y considerar coeficientes de simultaneidad.
  • En edificios sanitarios, prioriza la continuidad del suministro y la seguridad.
  • Las cargas mínimas varían según el tipo de instalación y su uso.
  • La documentación técnica es esencial para justificar el diseño y facilitar el mantenimiento.
  • Una previsión incorrecta puede invalidar todo el cálculo de la instalación.
  • Incluye un margen para futuras ampliaciones o modificaciones.
  • La Guía Técnica del REBT ofrece ejemplos prácticos para aplicar la normativa.
  • La previsión de potencias es la base para los cálculos posteriores, como la sección de conductores.
  • En centros del SAS, la trazabilidad de los cálculos es clave para el mantenimiento.

2. Cálculos en las instalaciones eléctricas de baja tensión: sección de conductores

🎯 Idea clave

  • La sección de conductores en instalaciones de baja tensión se determina mediante tres criterios fundamentales: calentamiento, caída de tensión y cortocircuito.
  • El Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT) establece los límites y fórmulas aplicables para garantizar la seguridad y eficiencia de las instalaciones.
  • La ITC-BT-19 proporciona las fórmulas específicas para calcular la caída de tensión en instalaciones interiores, diferenciando entre sistemas monofásicos y trifásicos.
  • Las tablas de la UNE 20460-5-523 definen las intensidades máximas admisibles según el método de instalación, tipo de aislamiento y material del conductor.
  • La sección final del conductor debe ser la mayor obtenida tras aplicar los tres criterios, seleccionando siempre un valor normalizado de la serie estándar.
  • En edificios sanitarios del SAS, los cálculos deben priorizar la continuidad del suministro y límites de caída de tensión más restrictivos en áreas críticas.

📚 Desarrollo

Criterios de dimensionamiento. La sección de los conductores en instalaciones eléctricas de baja tensión no se elige arbitrariamente, sino que debe cumplir tres requisitos técnicos: calentamiento admisible, caída de tensión máxima permitida y resistencia al cortocircuito. Cada uno de estos criterios genera un valor de sección, y el definitivo será el mayor de los tres, garantizando así que el conductor soporte las condiciones reales de funcionamiento sin degradarse ni comprometer la seguridad.

Intensidad admisible. El criterio de calentamiento se basa en la intensidad máxima admisible (Iadm) que puede soportar un conductor sin superar su temperatura límite de aislamiento. Esta intensidad depende del material (cobre o aluminio), el tipo de aislamiento (PVC, XLPE, etc.), el método de instalación (bajo tubo, en bandeja, empotrado, etc.) y el número de conductores agrupados. La UNE 20460-5-523 recoge tablas detalladas que permiten determinar la Iadm en función de estos parámetros, asegurando que el conductor no sufra daños por sobrecalentamiento.

Caída de tensión. La caída de tensión en una instalación eléctrica debe mantenerse dentro de límites establecidos para garantizar el correcto funcionamiento de los equipos. Según la ITC-BT-19, en instalaciones interiores, el límite es del 3% para alumbrado y del 5% para otros usos, mientras que en líneas generales de alimentación (LGA) y derivaciones individuales (DI) los límites son más restrictivos (0,5% y 1%, respectivamente). Las fórmulas para calcular la sección en función de la caída de tensión son:

  • Monofásica: ( S = \frac{2PL}{CeU} )
  • Trifásica: ( S = \frac{PL}{CeU} ) donde ( P ) es la potencia, ( L ) la longitud del circuito, ( U ) la tensión, ( e ) la caída de tensión admisible y ( C ) una constante que depende del material (56 para cobre y 35 para aluminio).

Cortocircuito. El criterio de cortocircuito evalúa la capacidad del conductor para soportar la corriente de defecto durante el tiempo necesario hasta que actúe la protección. La fórmula aplicable es ( S \geq \frac{Icc \cdot \sqrt{t}}{K} ), donde ( Icc ) es la corriente de cortocircuito, ( t ) el tiempo de actuación de la protección y ( K ) una constante que depende del material y el aislamiento (115 para cobre/PVC y 143 para cobre/XLPE). Este cálculo asegura que el conductor no sufra daños térmicos durante un cortocircuito, protegiendo tanto la instalación como a las personas.

Selección de la sección. Una vez aplicados los tres criterios, se elige la sección mayor resultante, redondeando siempre al valor normalizado más próximo dentro de la serie estándar: 1,5 – 2,5 – 4 – 6 – 10 – 16 – 25 – 35 – 50 – 70 – 95 – 120 – 150 – 185 – 240 – 300 mm². Esta normalización facilita la compatibilidad con los elementos de protección y conexión disponibles en el mercado, evitando problemas de instalación o mantenimiento.

Aplicación en el SAS. En las instalaciones del Servicio Andaluz de Salud, los cálculos de sección deben realizarse con especial rigor, priorizando la continuidad del suministro y la seguridad en áreas críticas como quirófanos, unidades de cuidados intensivos o salas de intervención. Los límites de caída de tensión pueden ser más restrictivos que los establecidos en el REBT para garantizar el funcionamiento óptimo de equipos médicos sensibles. Además, la documentación técnica debe ser exhaustiva, permitiendo una trazabilidad clara y facilitando las labores de mantenimiento y verificación.

Coordinación con protecciones. La sección de los conductores debe estar perfectamente coordinada con las protecciones instaladas, como interruptores magnetotérmicos o diferenciales. Esto implica que la intensidad nominal de la protección no debe superar la intensidad admisible del conductor, y que el poder de corte de la protección debe ser suficiente para interrumpir la corriente de cortocircuito. La selectividad entre protecciones es clave para minimizar las interrupciones del suministro en caso de fallo, especialmente en instalaciones sanitarias donde la continuidad es crítica.

Verificación y documentación. Tras el cálculo y la instalación, es obligatorio realizar una verificación para confirmar que la sección seleccionada cumple con los requisitos reglamentarios y que la instalación ejecutada coincide con lo proyectado. La documentación técnica debe incluir los cálculos realizados, los criterios aplicados y los resultados obtenidos, permitiendo justificar las decisiones tomadas y facilitando futuras intervenciones de mantenimiento o modificación.


🧩 Elementos esenciales

  • Tres criterios de cálculo: La sección de un conductor se determina por calentamiento (Iadm), caída de tensión y cortocircuito, eligiendo la mayor de las tres.
  • Intensidad admisible (Iadm): Depende del material, aislamiento, método de instalación y agrupamiento de conductores, según la UNE 20460-5-523.
  • Caída de tensión máxima: 3% para alumbrado y 5% para otros usos en instalaciones interiores; 0,5% y 1% en LGA y DI.
  • Fórmulas de caída de tensión:
    • Monofásica: ( S = \frac{2PL}{CeU} )
    • Trifásica: ( S = \frac{PL}{CeU} )
    • Constantes: C=56 (cobre) y C=35 (aluminio).
  • Cortocircuito: Fórmula ( S \geq \frac{Icc \cdot \sqrt{t}}{K} ), con K=115 (cobre/PVC) y K=143 (cobre/XLPE).
  • Serie normalizada de secciones: 1,5 – 2,5 – 4 – 6 – 10 – 16 – 25 – 35 – 50 – 70 – 95 – 120 – 150 – 185 – 240 – 300 mm².
  • Coordinación con protecciones: La intensidad nominal de la protección no debe superar la Iadm del conductor, y el poder de corte debe ser suficiente.
  • Límites más restrictivos en SAS: Prioridad a la continuidad del suministro y seguridad en áreas críticas, con posibles límites de caída de tensión más exigentes.
  • Documentación técnica: Debe incluir cálculos, criterios aplicados y resultados para justificar la sección elegida y facilitar el mantenimiento.
  • Verificación obligatoria: Comprobación de que la instalación ejecutada cumple con los cálculos y requisitos reglamentarios.

🧠 Recuerda

  • La sección de un conductor nunca se elige por intuición, sino aplicando los tres criterios técnicos: calentamiento, caída de tensión y cortocircuito.
  • El valor final de la sección es siempre el mayor obtenido tras aplicar los tres criterios, redondeado al valor normalizado más próximo.
  • Las tablas de la UNE 20460-5-523 son esenciales para determinar la intensidad admisible según las condiciones de instalación.
  • En instalaciones sanitarias del SAS, los límites de caída de tensión pueden ser más restrictivos que los generales del REBT.
  • La fórmula de caída de tensión varía según el sistema (monofásico o trifásico) y el material del conductor (cobre o aluminio).
  • La constante K en el cálculo de cortocircuito depende del material y el tipo de aislamiento del conductor.
  • La coordinación entre conductores y protecciones es clave para garantizar la seguridad y la selectividad en caso de fallo.
  • La documentación técnica no es un trámite, sino una herramienta esencial para el mantenimiento y la trazabilidad.
  • La verificación final asegura que la instalación ejecutada coincide con lo calculado y cumple los requisitos de seguridad.
  • En áreas críticas de edificios sanitarios, la continuidad del suministro es prioritaria, lo que puede requerir secciones mayores a las mínimas reglamentarias.

3. Cálculos en las instalaciones eléctricas de baja tensión: procedimientos normalizados de cálculo de las instalaciones de baja tensión

🎯 Idea clave

  • Un procedimiento normalizado de cálculo es una secuencia ordenada de operaciones técnicas y documentales para diseñar instalaciones eléctricas conforme al Reglamento electrotécnico para baja tensión.
  • No se limita a aplicar fórmulas, sino que integra la recogida de datos, clasificación del uso, previsión de cargas y definición del esquema eléctrico.
  • La normalización garantiza que el cálculo sea trazable, repetible y coherente con la normativa vigente.
  • Incluye la coordinación de protecciones, comprobación de caídas de tensión y estimación de corrientes de cortocircuito.
  • La documentación técnica es esencial para justificar el cálculo, ejecutar la instalación y facilitar su mantenimiento.
  • En edificios sanitarios, estos procedimientos aseguran seguridad, continuidad y capacidad de diagnóstico sin improvisaciones.

📚 Desarrollo

Definición y alcance. Un procedimiento normalizado de cálculo de instalaciones eléctricas de baja tensión es un método estructurado que abarca desde la recogida inicial de datos hasta la verificación final de la instalación. No se trata de un simple cálculo matemático, sino de un proceso integral que incluye la clasificación del uso del local, la previsión de cargas, el diseño del esquema eléctrico y la selección de componentes.

Base normativa. El Reglamento electrotécnico para baja tensión (REBT) y sus instrucciones técnicas complementarias (ITC-BT) son la referencia obligatoria. Las ITC-BT-04, 05, 10, 19, 20, 22, 23 y 24 son especialmente relevantes, ya que regulan aspectos como la previsión de cargas, la sección de conductores, las protecciones y la puesta a tierra. El cumplimiento de estas normas garantiza que la instalación sea segura y eficiente.

Fases del procedimiento. El proceso comienza con la identificación de los datos de partida, como la potencia prevista, el tipo de local y las características de los equipos. A continuación, se clasifican los circuitos según su uso y se calculan las secciones de los conductores, verificando que cumplen con los criterios de calentamiento, caída de tensión y resistencia al cortocircuito. Las protecciones deben coordinarse con los conductores para asegurar la selectividad y la seguridad frente a contactos indirectos.

Coordinación de protecciones. Las protecciones eléctricas deben dimensionarse para actuar ante sobrecargas, cortocircuitos y defectos a tierra. Es fundamental que el poder de corte de los dispositivos sea adecuado para las corrientes de defecto previstas y que exista selectividad entre ellos, de modo que solo actúe la protección más cercana al fallo. Esto evita desconexiones innecesarias y garantiza la continuidad del servicio.

Documentación técnica. La documentación no es un mero trámite administrativo, sino una herramienta esencial para justificar las decisiones técnicas adoptadas. Debe incluir los cálculos realizados, los esquemas eléctricos, las características de los materiales y las instrucciones para la ejecución y el mantenimiento. En edificios del Servicio Andaluz de Salud, esta documentación es clave para garantizar la trazabilidad y facilitar las inspecciones periódicas.

Verificaciones e inspecciones. Una vez ejecutada la instalación, es necesario realizar verificaciones para comprobar que coincide con lo calculado y cumple los requisitos de seguridad. Estas verificaciones incluyen pruebas de continuidad, resistencia de aislamiento, funcionamiento de protecciones y medición de puesta a tierra. Las inspecciones periódicas aseguran que la instalación mantiene sus condiciones iniciales a lo largo del tiempo.

Aplicación en edificios sanitarios. En centros del Servicio Andaluz de Salud, los procedimientos normalizados son especialmente críticos debido a la necesidad de garantizar la seguridad y la continuidad del suministro eléctrico. La identificación correcta de locales con requisitos especiales, como quirófanos o salas de intervención, evita errores que podrían comprometer la seguridad de pacientes y profesionales.

🧩 Elementos esenciales

  • Secuencia ordenada: El procedimiento incluye fases como recogida de datos, clasificación del uso, previsión de cargas y diseño del esquema eléctrico.
  • Base normativa: El REBT y sus ITC-BT son la referencia obligatoria para todos los cálculos y decisiones técnicas.
  • Sección de conductores: Debe verificarse por calentamiento, caída de tensión y resistencia al cortocircuito.
  • Protecciones eléctricas: Deben coordinarse con los conductores y dimensionarse para sobrecargas, cortocircuitos y defectos a tierra.
  • Selectividad: Las protecciones deben actuar de forma selectiva para evitar desconexiones innecesarias.
  • Documentación técnica: Esencial para justificar el cálculo, ejecutar la instalación y facilitar su mantenimiento.
  • Verificaciones: Incluyen pruebas de continuidad, resistencia de aislamiento y funcionamiento de protecciones.
  • Inspecciones periódicas: Aseguran que la instalación mantiene sus condiciones de seguridad a lo largo del tiempo.
  • Locales especiales: En edificios sanitarios, la identificación de locales con requisitos particulares es crítica para evitar errores.
  • Trazabilidad: La documentación permite revisar y justificar las decisiones técnicas adoptadas.
  • Seguridad y continuidad: En centros sanitarios, los procedimientos normalizados garantizan la seguridad de pacientes y profesionales.

🧠 Recuerda

  • Un procedimiento normalizado no es solo aplicar fórmulas, sino seguir un proceso estructurado y documentado.
  • El REBT y sus ITC-BT son la base normativa para todos los cálculos y decisiones técnicas.
  • La sección de conductores debe verificarse por calentamiento, caída de tensión y cortocircuito.
  • Las protecciones deben coordinarse con los conductores y dimensionarse para actuar ante sobrecargas y cortocircuitos.
  • La documentación técnica es esencial para justificar el cálculo y facilitar el mantenimiento.
  • Las verificaciones e inspecciones aseguran que la instalación cumple con los requisitos de seguridad.
  • En edificios sanitarios, la identificación de locales especiales es clave para evitar errores.
  • La trazabilidad y la capacidad de diagnóstico son fundamentales en instalaciones críticas.
  • La selectividad de las protecciones evita desconexiones innecesarias y garantiza la continuidad del servicio.
  • Los procedimientos normalizados ayudan a mantener la seguridad y la eficiencia en las instalaciones eléctricas.

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