Tema 37. Instalaciones industriales y sistemas automáticos: clasificación de las instalaciones y automatizaciones. Protecciones (guardamotor o disyuntor, relé térmico, y fusibles, entre otros). Sensores (detectores inductivos y detectores capacitivos). Actuadores (contactores, relés auxiliares, relés temporizados y electro-válvulas, entre otros). Automatización de maniobras y arranques de motores eléctricos. Automatización con motores neumáticos (aire comprimido y de émbolo, entre otros). Cilindros neumáticos.

Tema específico de Técnico/a Especialista en Mantenimiento de Edificios e Instalaciones Industriales

1. Instalaciones industriales y sistemas automáticos: clasificación de las instalaciones y automatizaciones

🎯 Idea clave

  • Las instalaciones industriales en el ámbito del Servicio Andaluz de Salud (SAS) se clasifican según su función, tipo de energía y normativa aplicable.
  • Los sistemas automáticos integran protecciones, sensores y actuadores para garantizar la seguridad y eficiencia operativa.
  • La automatización de maniobras y arranques de motores eléctricos y neumáticos es esencial en instalaciones críticas como cocinas hospitalarias o sistemas de climatización.
  • Las instalaciones se regulan por normativas específicas que exigen mantenimiento preventivo, inspecciones periódicas y cumplimiento de estándares de seguridad.
  • La clasificación de instalaciones incluye equipos a presión, instalaciones eléctricas, térmicas y de gas, cada una con requisitos técnicos diferenciados.
  • Los sistemas automáticos permiten optimizar procesos, reducir riesgos y cumplir con los protocolos de seguridad en entornos sanitarios.

📚 Desarrollo

Clasificación por tipo de instalación. En el ámbito del SAS, las instalaciones industriales se dividen en categorías según su finalidad y los fluidos o energías que manejan. Destacan las instalaciones de equipos a presión, como marmitas o generadores de vapor, reguladas por el RD 2060/2008 y la ITC EP-1, que exige requisitos de diseño, materiales y accesorios de seguridad. También son relevantes las instalaciones eléctricas, sujetas al REBT (RD 842/2002), que establece revisiones anuales y protecciones específicas para motores y circuitos.

Instalaciones térmicas y de gas. Las instalaciones térmicas, como las de vapor o agua caliente sanitaria (ACS), se rigen por el RITE (RD 1027/2007), que obliga a un mantenimiento preventivo y a inspecciones cada 4 años si la potencia supera los 70 kW. Por su parte, las instalaciones de gas, incluyendo marmitas, hornos o calderas, deben cumplir el RD 919/2006, que exige revisiones cada 5 años y el mantenimiento de quemadores y válvulas de seguridad. Estas normativas garantizan la operatividad y seguridad en entornos como cocinas hospitalarias o sistemas de climatización.

Sistemas automáticos y su integración. Los sistemas automáticos en el SAS combinan elementos como sensores, actuadores y protecciones para controlar procesos críticos. Por ejemplo, en la automatización de motores eléctricos, se emplean guardamotores, relés térmicos y fusibles para proteger contra sobrecargas o cortocircuitos. En sistemas neumáticos, los cilindros y actuadores permiten el control de válvulas o compuertas en instalaciones de aire comprimido, esenciales en áreas como esterilización o climatización.

Normativa de seguridad y mantenimiento. El RD 1215/1997 establece la obligación de mantener los equipos en condiciones seguras, realizar comprobaciones periódicas y seguir las instrucciones del fabricante. Además, normativas como la UNE-EN 60335-2 exigen termostatos de seguridad de rearme manual en equipos de cocina comercial, mientras que la UNE-EN ISO 13849-1 regula los sistemas de mando relativos a la seguridad. Estas disposiciones aseguran que las instalaciones cumplan con los estándares de protección y eficiencia requeridos.

Automatización en maniobras y arranques. La automatización de maniobras en motores eléctricos y neumáticos permite optimizar procesos como el arranque de bombas, compresores o sistemas de climatización. En motores eléctricos, se utilizan contactores y relés temporizados para controlar secuencias de arranque, mientras que en sistemas neumáticos, los cilindros y electroválvulas facilitan el movimiento de actuadores. Estos sistemas reducen la intervención manual y minimizan riesgos operativos.

Protecciones y sensores. Las protecciones, como guardamotores o disyuntores, son fundamentales para evitar daños en equipos por sobrecargas o fallos eléctricos. Los sensores, como los detectores inductivos o capacitivos, permiten monitorizar parámetros críticos, como la posición de piezas o la presencia de fluidos. Estos elementos son clave en instalaciones donde la precisión y la seguridad son prioritarias, como en quirófanos o áreas de esterilización.

Aplicación en el SAS. En el Servicio Andaluz de Salud, la clasificación y automatización de instalaciones industriales se aplica en áreas como cocinas, lavanderías, climatización o suministro de gases medicinales. La normativa específica, como la UNE-EN 1672-2, exige además un diseño higiénico que facilite la limpieza y evite la contaminación alimentaria en equipos de cocina. La integración de sistemas automáticos garantiza el cumplimiento de los protocolos de seguridad y eficiencia en estos entornos.


🧩 Elementos esenciales

  • Instalaciones de equipos a presión: Reguladas por el RD 2060/2008 e ITC EP-1, incluyen marmitas y generadores de vapor con requisitos de diseño y accesorios de seguridad.
  • Instalaciones eléctricas: Sujetas al REBT (RD 842/2002), exigen revisiones anuales y protecciones para motores y circuitos.
  • Instalaciones térmicas: Reguladas por el RITE (RD 1027/2007), requieren mantenimiento preventivo e inspecciones cada 4 años si la potencia supera 70 kW.
  • Instalaciones de gas: Cubiertas por el RD 919/2006, obligan a revisiones cada 5 años y mantenimiento de quemadores y válvulas de seguridad.
  • Sistemas automáticos: Integran sensores, actuadores y protecciones para controlar procesos críticos en motores eléctricos y neumáticos.
  • Protecciones eléctricas: Incluyen guardamotores, relés térmicos y fusibles para evitar sobrecargas o cortocircuitos.
  • Sensores: Como detectores inductivos y capacitivos, monitorizan parámetros críticos en instalaciones industriales.
  • Actuadores: Como contactores, relés temporizados y electroválvulas, permiten el control de maniobras y procesos automatizados.
  • Automatización de motores: Utiliza contactores y relés para controlar arranques y secuencias en motores eléctricos.
  • Sistemas neumáticos: Emplean cilindros y actuadores para mover válvulas o compuertas en instalaciones de aire comprimido.
  • Normativa de seguridad: El RD 1215/1997 obliga a mantener equipos en condiciones seguras y realizar comprobaciones periódicas.
  • Diseño higiénico: La UNE-EN 1672-2 exige facilidad de limpieza en equipos de cocina para evitar contaminación alimentaria.

🧠 Recuerda

  • Las instalaciones industriales en el SAS se clasifican por su función y tipo de energía, con normativas específicas para cada categoría.
  • Los sistemas automáticos integran protecciones, sensores y actuadores para garantizar seguridad y eficiencia.
  • El RD 2060/2008 regula los equipos a presión, mientras que el REBT y el RITE cubren instalaciones eléctricas y térmicas.
  • Las revisiones periódicas son obligatorias: anuales para instalaciones eléctricas, cada 4 años para térmicas (>70 kW) y cada 5 años para gas.
  • Los guardamotores, relés térmicos y fusibles son protecciones clave en motores eléctricos.
  • Los sensores inductivos y capacitivos permiten monitorizar parámetros críticos en instalaciones.
  • Los actuadores como contactores o electroválvulas controlan maniobras en sistemas automáticos.
  • La UNE-EN 60335-2 exige termostatos de seguridad en equipos de cocina comercial.
  • El RD 1215/1997 obliga a seguir las instrucciones del fabricante y realizar comprobaciones periódicas.
  • La automatización reduce riesgos y optimiza procesos en áreas críticas como cocinas o climatización.

2. Protecciones (guardamotor o disyuntor, relé térmico, y fusibles, entre otros)

🎯 Idea clave

  • El guardamotor integra protección térmica contra sobrecargas y magnética contra cortocircuitos en un solo dispositivo.
  • El relé térmico protege exclusivamente contra sobrecargas mediante biláminas, requiriendo coordinación con otros elementos para cortocircuitos.
  • Los fusibles se clasifican en tipos gG (uso general) y aM (acompañamiento motor), con funciones de protección diferenciadas.
  • La coordinación tipo 2 garantiza que el arrancador permanezca operativo tras un cortocircuito, esencial en servicios críticos.
  • Las normas UNE-EN 60947-4-1 y REBT ITC-BT-24 regulan las características y ajustes de las protecciones en motores eléctricos.
  • La selectividad se logra escalonando curvas de disparo y respetando relaciones de corrientes entre dispositivos.

📚 Desarrollo

Definición y función. Las protecciones en instalaciones industriales tienen como objetivo salvaguardar los motores eléctricos y las instalaciones asociadas frente a fallos como sobrecargas, cortocircuitos o fallos de aislamiento. Estos dispositivos actúan interrumpiendo el circuito cuando se superan los umbrales de corriente o temperatura establecidos, evitando daños en los equipos y riesgos para las personas.

Guardamotor. Este dispositivo combina en una sola unidad la protección térmica, que actúa ante sobrecargas prolongadas, y la protección magnética, que responde a cortocircuitos. Según la norma UNE-EN 60947-4-1, los guardamotores se clasifican en clases de disparo 10A, 10, 20 y 30, que determinan el tiempo de respuesta ante sobrecargas. Además, se distinguen dos tipos de coordinación: tipo 1, que permite daños en el arrancador tras un cortocircuito, y tipo 2, que exige que el arrancador permanezca operativo, siendo este último obligatorio en servicios críticos del Servicio Andaluz de Salud.

Relé térmico. Este elemento protege exclusivamente contra sobrecargas mediante el uso de biláminas que se deforman por efecto del calor generado por la corriente. Su principal limitación es que no actúa ante cortocircuitos, por lo que debe coordinarse con fusibles o interruptores automáticos para ofrecer una protección completa. Las clases de disparo del relé térmico son idénticas a las del guardamotor, lo que facilita su integración en los circuitos de protección.

Fusibles. Los fusibles son dispositivos de protección pasivos que interrumpen el circuito al fundirse cuando la corriente supera un valor predeterminado. Se clasifican en dos tipos principales: gG, de uso general, y aM, diseñados específicamente para acompañamiento de motores. Los fusibles aM no protegen contra sobrecargas moderadas, ya que su diseño prioriza la resistencia a las corrientes de arranque de los motores, actuando únicamente ante cortocircuitos. Su poder de corte puede alcanzar hasta 120 kA, lo que los hace adecuados para instalaciones con altas demandas de corriente.

Ajustes y coordinación. La corriente de ajuste térmico de los dispositivos de protección debe corresponderse con la corriente nominal (I<sub>n</sub>) del motor. En el caso del umbral magnético, este debe superar la corriente de arranque del motor, que suele situarse entre 6 y 8 veces la I<sub>n</sub>. La coordinación entre dispositivos es fundamental para garantizar la selectividad, es decir, que solo actúe la protección más cercana al fallo. Para lograrlo, se escalonan las curvas de disparo y se respetan relaciones de corrientes, como la relación 1,6:1 en el caso de fusibles.

Normativa aplicable. Las protecciones en instalaciones industriales están reguladas por diversas normas, entre las que destacan el REBT ITC-BT-24, que establece requisitos para instalaciones eléctricas de baja tensión, y la UNE-EN 60204-1, que aborda la seguridad de las máquinas. La UNE-EN 60947-1 y la UNE-EN 60947-4-1 detallan las características técnicas y los ensayos que deben superar los dispositivos de protección, asegurando su fiabilidad y eficacia en condiciones reales de operación.

Aplicación en el SAS. En el ámbito del Servicio Andaluz de Salud, la protección de motores eléctricos adquiere especial relevancia debido a la criticidad de los equipos en instalaciones sanitarias. La coordinación tipo 2 es obligatoria para garantizar la continuidad del servicio en áreas como quirófanos, unidades de cuidados intensivos o sistemas de climatización, donde un fallo eléctrico podría tener consecuencias graves.

🧩 Elementos esenciales

  • Guardamotor: Dispositivo que integra protección térmica (sobrecarga) y magnética (cortocircuito), con clases de disparo 10A, 10, 20 y 30 según UNE-EN 60947-4-1.
  • Relé térmico: Protege contra sobrecargas mediante biláminas, pero no actúa ante cortocircuitos, requiriendo coordinación con otros elementos.
  • Fusibles gG: Fusibles de uso general, adecuados para proteger contra sobrecargas y cortocircuitos en instalaciones no específicas.
  • Fusibles aM: Diseñados para acompañamiento de motores, protegen únicamente contra cortocircuitos, no contra sobrecargas moderadas.
  • Coordinación tipo 1: Permite daños en el arrancador tras un cortocircuito, no recomendada para servicios críticos.
  • Coordinación tipo 2: Exigida en servicios críticos del SAS, garantiza que el arrancador permanezca operativo tras un cortocircuito.
  • Corriente de ajuste térmico: Debe coincidir con la I<sub>n</sub> del motor para una protección efectiva contra sobrecargas.
  • Umbral magnético: Debe superar la corriente de arranque del motor, generalmente entre 6 y 8 veces la I<sub>n</sub>.
  • Selectividad: Se logra escalonando curvas de disparo y respetando relaciones de corrientes, como 1,6:1 para fusibles.
  • Norma UNE-EN 60947-4-1: Regula las características técnicas y ensayos de los dispositivos de protección para motores.
  • REBT ITC-BT-24: Establece requisitos para instalaciones eléctricas de baja tensión, incluyendo protecciones para motores.
  • Poder de corte: Capacidad de los fusibles para interrumpir corrientes elevadas, alcanzando hasta 120 kA en fusibles industriales.

🧠 Recuerda

  • El guardamotor combina protección térmica y magnética en un solo dispositivo.
  • El relé térmico solo protege contra sobrecargas y requiere coordinación con otros elementos para cortocircuitos.
  • Los fusibles aM no protegen contra sobrecargas moderadas, solo contra cortocircuitos.
  • La coordinación tipo 2 es obligatoria en servicios críticos del SAS para garantizar la continuidad del servicio.
  • La corriente de ajuste térmico debe coincidir con la I<sub>n</sub> del motor.
  • El umbral magnético debe superar la corriente de arranque del motor, generalmente entre 6 y 8 veces la I<sub>n</sub>.
  • La selectividad se logra escalonando curvas de disparo y respetando relaciones de corrientes.
  • Las normas UNE-EN 60947-4-1 y REBT ITC-BT-24 son clave para la regulación de protecciones en motores.
  • Los fusibles gG son de uso general, mientras que los aM están diseñados para motores.
  • El poder de corte de los fusibles puede alcanzar hasta 120 kA.

3. Sensores (detectores inductivos y detectores capacitivos)

🎯 Idea clave

  • Los detectores inductivos son sensores sin contacto que detectan objetos metálicos mediante la alteración de un campo electromagnético.
  • Los detectores capacitivos identifican tanto materiales conductores como no conductores, incluyendo líquidos y sólidos, mediante cambios en un campo electrostático.
  • Ambos tipos de sensores son fundamentales en sistemas automáticos para la detección de presencia, posición o nivel en instalaciones industriales.
  • Los sensores inductivos se emplean principalmente en entornos con presencia de metales, mientras que los capacitivos son versátiles para diversos materiales.
  • La elección entre uno u otro depende del tipo de material a detectar, la distancia de detección y las condiciones ambientales.
  • Su integración en sistemas automáticos permite automatizar procesos, mejorar la seguridad y optimizar el mantenimiento en instalaciones industriales.

📚 Desarrollo

Principio de funcionamiento de los detectores inductivos. Los sensores inductivos generan un campo electromagnético de alta frecuencia en su cara activa. Cuando un objeto metálico entra en este campo, se inducen corrientes de Foucault en el material, lo que provoca una pérdida de energía en el circuito oscilante del sensor. Esta variación es detectada por el circuito electrónico interno, que emite una señal de salida para indicar la presencia del objeto. Su alcance de detección varía según el tamaño y el tipo de metal, siendo mayor para materiales ferromagnéticos como el acero.

Aplicaciones típicas en instalaciones industriales. En el ámbito del Servicio Andaluz de Salud, los detectores inductivos se utilizan para verificar la posición de piezas metálicas en maquinaria, como puertas automáticas, sistemas de transporte de materiales o equipos de esterilización. También son clave en la detección de fallos en cadenas de producción, donde la ausencia de un componente metálico puede detener el proceso. Su robustez los hace ideales para entornos con polvo, humedad o vibraciones, comunes en instalaciones sanitarias e industriales.

Principio de funcionamiento de los detectores capacitivos. Estos sensores operan mediante la creación de un campo electrostático entre dos placas conductoras. Cuando un objeto, independientemente de su conductividad, se aproxima al sensor, altera la capacitancia del sistema. Esta variación es procesada por el circuito interno, que activa la señal de salida. A diferencia de los inductivos, los capacitivos pueden detectar materiales no metálicos, como plásticos, vidrio, líquidos o incluso polvos, lo que amplía su rango de aplicaciones en entornos sanitarios e industriales.

Ventajas y limitaciones en sistemas automáticos. Los detectores capacitivos destacan por su capacidad para detectar materiales no conductores, lo que los hace indispensables en aplicaciones como el control de nivel en depósitos de líquidos o la detección de envases en líneas de producción. Sin embargo, son sensibles a factores ambientales como la humedad o la suciedad, que pueden generar falsas detecciones. Por su parte, los inductivos son más estables en entornos adversos, pero su uso se limita a objetos metálicos. Ambos tipos requieren una correcta calibración para evitar interferencias y garantizar su fiabilidad.

Integración en sistemas de automatización. En instalaciones industriales del SAS, estos sensores se conectan a autómatas programables (PLC) o sistemas de control para activar actuadores como contactores, electroválvulas o relés. Por ejemplo, un detector inductivo puede detener una cinta transportadora al detectar un objeto metálico atascado, mientras que un capacitivo puede activar una alarma si el nivel de un depósito de agua desciende por debajo de un umbral crítico. Su señal de salida, generalmente en formato PNP o NPN, debe ser compatible con el sistema de control para asegurar una comunicación efectiva.

Criterios de selección y mantenimiento. La elección entre un sensor inductivo o capacitivo depende de factores como el material a detectar, la distancia de detección requerida y las condiciones ambientales. Los inductivos suelen ser más económicos y duraderos, mientras que los capacitivos ofrecen mayor versatilidad. En cuanto al mantenimiento, ambos requieren revisiones periódicas para limpiar la superficie activa y verificar su correcto funcionamiento, especialmente en entornos con alta exposición a polvo o humedad. La sustitución debe realizarse siguiendo las especificaciones del fabricante para evitar incompatibilidades con el sistema.

Normativas y estándares aplicables. Aunque el RAG no especifica normativas concretas para estos sensores, su uso en instalaciones industriales debe alinearse con estándares generales de seguridad y automatización, como la UNE-EN 60204-1 para equipos eléctricos de máquinas o la UNE-EN 60947-5-2 para dispositivos de control de baja tensión. Estas normas garantizan que los sensores cumplan con requisitos de compatibilidad electromagnética, protección contra cortocircuitos y resistencia a condiciones adversas, aspectos críticos en entornos sanitarios e industriales.


🧩 Elementos esenciales

  • Detector inductivo: Sensor sin contacto que detecta objetos metálicos mediante un campo electromagnético, ideal para entornos con polvo o humedad.
  • Detector capacitivo: Sensor que identifica materiales conductores y no conductores (plásticos, líquidos, vidrio) mediante un campo electrostático.
  • Alcance de detección: Distancia máxima a la que el sensor puede detectar un objeto, variable según el tipo de material y el modelo del sensor.
  • Señal de salida: Formato PNP o NPN, compatible con sistemas de control como PLC o autómatas programables.
  • Aplicaciones en SAS: Detección de posición en maquinaria, control de nivel en depósitos, verificación de presencia en líneas de producción.
  • Ventajas inductivos: Mayor robustez en entornos adversos, menor sensibilidad a interferencias no metálicas.
  • Ventajas capacitivos: Versatilidad para detectar materiales no metálicos, útil en aplicaciones con líquidos o sólidos.
  • Limitaciones inductivos: Solo detectan metales, alcance reducido para materiales no ferromagnéticos.
  • Limitaciones capacitivos: Sensibilidad a humedad, suciedad o variaciones de temperatura, que pueden generar falsas detecciones.
  • Calibración: Proceso esencial para ajustar la sensibilidad del sensor y evitar interferencias o fallos en la detección.
  • Mantenimiento: Limpieza periódica de la superficie activa y verificación de conexiones para garantizar su funcionamiento.
  • Compatibilidad: Debe asegurarse que la señal de salida del sensor sea compatible con el sistema de control (PLC, relés, etc.).

🧠 Recuerda

  • Los detectores inductivos solo funcionan con objetos metálicos, mientras que los capacitivos detectan cualquier material.
  • La elección del sensor depende del tipo de material, la distancia de detección y las condiciones ambientales.
  • Ambos sensores son clave en sistemas automáticos para mejorar la seguridad y eficiencia en instalaciones industriales.
  • Los inductivos son más robustos en entornos adversos, pero los capacitivos son más versátiles para materiales no conductores.
  • La señal de salida (PNP/NPN) debe ser compatible con el sistema de control para una integración efectiva.
  • La calibración y el mantenimiento son esenciales para evitar falsas detecciones o fallos en el sistema.
  • En el SAS, se emplean para control de posición, nivel de líquidos y verificación de presencia en procesos automatizados.
  • Su uso debe alinearse con normativas como la UNE-EN 60204-1 para garantizar seguridad y compatibilidad.
  • Los inductivos son ideales para metales, mientras que los capacitivos son útiles para plásticos, vidrio o líquidos.
  • La sensibilidad a factores ambientales (humedad, polvo) puede afectar al rendimiento de los sensores capacitivos.

4. Actuadores (contactores, relés auxiliares, relés temporizados y electro-válvulas, entre otros)

🎯 Idea clave

  • Los actuadores son dispositivos que transforman señales de control en acciones físicas para ejecutar maniobras en instalaciones industriales.
  • Los contactores permiten el gobierno de circuitos de potencia mediante señales de baja intensidad, garantizando seguridad y automatización.
  • Los relés auxiliares amplían la capacidad de control en circuitos de mando, facilitando la lógica de automatización.
  • Los relés temporizados introducen retardos programables en secuencias de operación, esenciales para maniobras complejas.
  • Las electro-válvulas controlan el flujo de fluidos en sistemas neumáticos e hidráulicos mediante señales eléctricas.
  • La selección y mantenimiento de actuadores debe ajustarse a las normativas de seguridad y eficiencia del Servicio Andaluz de Salud.

📚 Desarrollo

Función de los actuadores. Los actuadores son elementos fundamentales en los sistemas automáticos, ya que convierten las señales eléctricas o neumáticas generadas por los sistemas de control en movimientos o acciones mecánicas. En el ámbito del Servicio Andaluz de Salud, su correcto funcionamiento es crítico para garantizar la operatividad de instalaciones como sistemas de climatización, equipos médicos o procesos industriales auxiliares.

Contactores: estructura y aplicación. Los contactores son interruptores electromagnéticos diseñados para manejar altas corrientes en circuitos de potencia. Constan de una bobina que, al ser excitada, cierra o abre contactos principales y auxiliares. Su uso principal es el arranque y parada de motores eléctricos, así como la protección de circuitos mediante su integración con dispositivos como guardamotores. En instalaciones del SAS, se emplean para controlar equipos de gran consumo, como bombas de agua o sistemas de ventilación.

Relés auxiliares y su papel en automatización. Los relés auxiliares complementan a los contactores, actuando como elementos de mando en circuitos de baja potencia. Permiten multiplicar señales de control, aislar circuitos o implementar lógicas complejas sin sobrecargar los dispositivos principales. Su diseño incluye contactos normalmente abiertos (NA) y normalmente cerrados (NC), lo que facilita la creación de secuencias de operación en automatismos industriales.

Relés temporizados: tipos y utilidad. Los relés temporizados incorporan un retardo programable entre la recepción de la señal y la activación de sus contactos. Se clasifican en temporizados a la conexión (on-delay) y a la desconexión (off-delay), siendo esenciales en procesos que requieren secuencias temporizadas, como el arranque escalonado de motores o la activación de alarmas. En el SAS, su aplicación es clave en sistemas de emergencia o en equipos que necesitan tiempos de precalentamiento.

Electro-válvulas: control de fluidos. Las electro-válvulas son actuadores que regulan el paso de fluidos (aire, agua, vapor) mediante una señal eléctrica. Su funcionamiento se basa en un solenoide que, al ser energizado, desplaza un émbolo para abrir o cerrar el paso. En instalaciones industriales del SAS, se utilizan en sistemas de climatización, equipos de esterilización o circuitos de suministro de gases medicinales, donde la precisión y fiabilidad son prioritarias.

Normativas y mantenimiento. La selección y mantenimiento de actuadores debe cumplir con normativas como la UNE-EN 60204-1 y el REBT ITC-BT-24, que establecen requisitos de seguridad en instalaciones eléctricas. En el SAS, se exige que los actuadores sean compatibles con los sistemas de protección (guardamotores, relés térmicos) y que su instalación garantice la coordinación tipo 2 en servicios críticos, asegurando la continuidad del servicio tras fallos.

Integración en sistemas automáticos. Los actuadores no operan de forma aislada, sino que se integran en esquemas de automatización junto con sensores y controladores. Su correcta conexión y programación permite ejecutar maniobras complejas, como el arranque de motores en secuencia o el control de procesos neumáticos, optimizando la eficiencia y seguridad de las instalaciones industriales del Servicio Andaluz de Salud.

🧩 Elementos esenciales

  • Contactor: Interruptor electromagnético para circuitos de potencia, con contactos principales y auxiliares.
  • Relé auxiliar: Dispositivo de mando en circuitos de baja potencia, con contactos NA y NC para lógica de control.
  • Relé temporizado: Actuador con retardo programable (on-delay u off-delay) para secuencias temporizadas.
  • Electro-válvula: Actuador que regula fluidos mediante señal eléctrica, con solenoide y émbolo.
  • Bobina del contactor: Elemento que genera el campo magnético para cerrar los contactos al recibir tensión.
  • Contactos principales: Parte del contactor que maneja la corriente de potencia del motor o equipo.
  • Contactos auxiliares: Utilizados en circuitos de mando para señalización o lógica de control.
  • Temporización on-delay: Retardo en la activación del relé tras recibir la señal.
  • Temporización off-delay: Retardo en la desactivación del relé tras cesar la señal.
  • Solenoide: Componente de la electro-válvula que convierte la señal eléctrica en movimiento mecánico.
  • Normativa aplicable: UNE-EN 60204-1 y REBT ITC-BT-24 para seguridad en instalaciones.
  • Coordinación tipo 2: Requisito del SAS para que los actuadores permanezcan operativos tras cortocircuitos.

🧠 Recuerda

  • Los actuadores transforman señales de control en acciones físicas en instalaciones industriales.
  • Los contactores son esenciales para el gobierno de motores y equipos de alta potencia.
  • Los relés auxiliares amplían la capacidad de control en circuitos de mando sin sobrecargar los dispositivos principales.
  • Los relés temporizados permiten introducir retardos en secuencias de operación, clave para procesos complejos.
  • Las electro-válvulas regulan fluidos mediante señales eléctricas, siendo críticas en sistemas neumáticos e hidráulicos.
  • La selección de actuadores debe cumplir con normativas de seguridad como la UNE-EN 60204-1.
  • En el SAS, se exige coordinación tipo 2 para garantizar la continuidad del servicio en instalaciones críticas.
  • El mantenimiento de actuadores debe incluir verificaciones periódicas de contactos, bobinas y mecanismos de accionamiento.

5. Automatización de maniobras y arranques de motores eléctricos

🎯 Idea clave

  • La automatización de maniobras y arranques de motores eléctricos permite controlar su puesta en marcha, parada y protección de forma segura y eficiente.
  • Los sistemas de automatización integran protecciones como guardamotores, relés térmicos y fusibles para evitar daños por sobrecargas o cortocircuitos.
  • Los contactores son actuadores esenciales que permiten el accionamiento remoto y la automatización de las maniobras de los motores.
  • La coordinación entre protecciones y actuadores garantiza la continuidad del servicio en instalaciones críticas como las del Servicio Andaluz de Salud.
  • Los arranques de motores pueden realizarse de forma directa, estrella-triángulo o mediante variadores de velocidad, según las necesidades de la instalación.
  • La normativa aplicable, como la UNE-EN 60947-4-1, establece los requisitos para la selección y ajuste de los dispositivos de protección y control.

📚 Desarrollo

Objetivo de la automatización. La automatización de maniobras y arranques de motores eléctricos busca optimizar el funcionamiento de las instalaciones industriales, garantizando seguridad, eficiencia energética y reducción de tiempos de intervención manual. En el ámbito sanitario, como el del Servicio Andaluz de Salud, esta automatización es crítica para equipos que requieren alta disponibilidad, como bombas de agua, sistemas de climatización o maquinaria de soporte vital.

Componentes básicos. Un sistema automatizado para el arranque y maniobra de motores eléctricos incluye, como mínimo, un dispositivo de protección (guardamotor o relé térmico), un actuador (contactor) y elementos de control (pulsadores, temporizadores o autómatas programables). El guardamotor protege contra sobrecargas y cortocircuitos, mientras que el contactor permite el accionamiento remoto del motor, facilitando su integración en esquemas de automatización más complejos.

Tipos de arranque. El arranque directo es el método más sencillo, aplicable a motores de baja potencia donde la corriente de arranque no supone un riesgo para la instalación. Para motores de mayor potencia, se emplean métodos como el arranque estrella-triángulo, que reduce la corriente de arranque al conectar inicialmente el motor en estrella y, tras un tiempo programado, cambiar a triángulo. Otra opción son los variadores de velocidad, que permiten un arranque suave y el control preciso de la velocidad del motor, optimizando el consumo energético.

Protecciones y coordinación. La protección de los motores eléctricos es fundamental para evitar daños por sobrecargas, cortocircuitos o fallos de fase. El guardamotor combina protección térmica (para sobrecargas) y magnética (para cortocircuitos), mientras que el relé térmico actúa únicamente frente a sobrecargas. La coordinación entre estos dispositivos y los fusibles debe garantizar que, en caso de fallo, el sistema quede protegido sin comprometer la continuidad del servicio, especialmente en instalaciones críticas donde se exige coordinación tipo 2.

Normativa aplicable. La selección y ajuste de los dispositivos de protección y control debe realizarse conforme a normativas como la UNE-EN 60947-4-1, que regula los requisitos para contactores y arrancadores de motores, o la ITC-BT-24 del Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT), que establece las condiciones de seguridad en instalaciones eléctricas. Estas normas definen, entre otros aspectos, las clases de disparo de los dispositivos de protección y los criterios para la coordinación entre ellos.

Ajustes y selectividad. La corriente de ajuste térmico de un guardamotor o relé térmico debe corresponderse con la corriente nominal (I<sub>n</sub>) del motor, mientras que el umbral magnético debe superar la corriente de arranque, que suele ser entre 6 y 8 veces la I<sub>n</sub>. La selectividad entre protecciones se logra escalonando las curvas de disparo y respetando relaciones de corriente específicas, como la relación 1,6:1 para fusibles, asegurando que solo actúe el dispositivo más cercano al fallo.

Aplicación en el SAS. En el Servicio Andaluz de Salud, la automatización de maniobras y arranques de motores eléctricos se aplica en sistemas críticos como grupos de presión, sistemas de climatización o equipos de esterilización. La exigencia de coordinación tipo 2 en estos entornos garantiza que, tras un cortocircuito, el arrancador permanezca operativo, evitando interrupciones en servicios esenciales. Además, la integración de sensores y autómatas programables permite monitorizar el estado de los motores y actuar de forma preventiva ante posibles fallos.


🧩 Elementos esenciales

  • Guardamotor: Dispositivo que integra protección térmica (sobrecarga) y magnética (cortocircuito), esencial para la seguridad de los motores eléctricos.
  • Relé térmico: Protege contra sobrecargas mediante biláminas, pero requiere coordinación con otros dispositivos para cubrir cortocircuitos.
  • Contactor: Actuador electromecánico que permite el accionamiento remoto del motor, facilitando su automatización.
  • Fusibles aM: Diseñados para acompañamiento de motores, protegen únicamente contra cortocircuitos, no contra sobrecargas moderadas.
  • Coordinación tipo 2: Exigida en instalaciones críticas del SAS, garantiza que el arrancador permanezca operativo tras un cortocircuito.
  • Arranque estrella-triángulo: Método para reducir la corriente de arranque en motores de alta potencia, conectando inicialmente en estrella y luego en triángulo.
  • Variador de velocidad: Permite un arranque suave y el control preciso de la velocidad del motor, optimizando el consumo energético.
  • Clases de disparo: Definidas por la UNE-EN 60947-4-1, incluyen 10A, 10, 20 y 30, y determinan el tiempo de actuación ante sobrecargas.
  • Corriente nominal (I<sub>n</sub>): Valor de referencia para ajustar la protección térmica del motor.
  • Umbral magnético: Debe superar la corriente de arranque del motor (6-8 × I<sub>n</sub>) para evitar disparos innecesarios.
  • Selectividad: Se logra escalonando las curvas de disparo de los dispositivos de protección para actuar solo en el punto de fallo.
  • Normativa clave: Incluye la UNE-EN 60947-4-1, UNE-EN 60204-1 y la ITC-BT-24 del REBT.

🧠 Recuerda

  • La automatización de maniobras y arranques de motores eléctricos combina protecciones, actuadores y elementos de control.
  • El guardamotor protege contra sobrecargas y cortocircuitos, mientras que el relé térmico solo actúa frente a sobrecargas.
  • Los contactores permiten el accionamiento remoto y la integración en sistemas automatizados.
  • El arranque estrella-triángulo reduce la corriente de arranque en motores de alta potencia.
  • La coordinación tipo 2 es obligatoria en instalaciones críticas del SAS para garantizar la continuidad del servicio.
  • La corriente de ajuste térmico debe coincidir con la corriente nominal del motor.
  • El umbral magnético debe superar la corriente de arranque para evitar disparos indeseados.
  • La selectividad entre protecciones se logra escalonando las curvas de disparo.
  • La normativa UNE-EN 60947-4-1 regula los requisitos para contactores y arrancadores de motores.
  • Los variadores de velocidad permiten un arranque suave y el control de la velocidad del motor.

6. Automatización con motores neumáticos (aire comprimido y de émbolo, entre otros)

🎯 Idea clave

  • La automatización con motores neumáticos utiliza aire comprimido como fuente de energía para generar movimiento mecánico.
  • Los motores neumáticos de émbolo son los más comunes en aplicaciones industriales por su robustez y capacidad de trabajo en entornos adversos.
  • Estos sistemas permiten controlar velocidad, fuerza y dirección mediante válvulas y actuadores neumáticos.
  • La automatización neumática es especialmente útil en entornos con riesgo de explosión o donde se requiere limpieza, como instalaciones sanitarias.
  • Los motores neumáticos no generan chispas, lo que los hace ideales para zonas con atmósferas inflamables.
  • La integración con sistemas de control automatizado se realiza mediante electroválvulas y sensores de posición.

📚 Desarrollo

Principio de funcionamiento. Los motores neumáticos convierten la energía del aire comprimido en movimiento mecánico rotativo o lineal. En el caso de los motores de émbolo, el aire a presión actúa sobre pistones que, mediante un mecanismo de biela-manivela, generan movimiento rotativo en un eje. Este diseño permite un par de arranque elevado y una regulación sencilla de la velocidad mediante el control del flujo de aire.

Ventajas en entornos industriales. La automatización con motores neumáticos ofrece ventajas clave como la resistencia a sobrecargas, la capacidad de funcionar en ambientes húmedos o con polvo, y la ausencia de riesgo eléctrico. Estas características los hacen especialmente adecuados para aplicaciones en el Servicio Andaluz de Salud, donde la higiene y la seguridad son prioritarias. Además, su mantenimiento es relativamente sencillo y no requieren lubricación constante.

Sistemas de control. La automatización de estos motores se logra mediante la combinación de electroválvulas, que regulan el flujo de aire, y sensores que monitorizan la posición y el estado de los actuadores. Las electroválvulas actúan como interfaces entre el sistema de control eléctrico y el circuito neumático, permitiendo la activación o desactivación del suministro de aire en función de señales eléctricas. Este esquema facilita la integración con autómatas programables (PLC) para secuencias complejas.

Aplicaciones típicas. En instalaciones industriales y sanitarias, los motores neumáticos se emplean en sistemas de transporte de materiales, apertura y cierre de compuertas, accionamiento de bombas dosificadoras y equipos de limpieza automatizada. Su capacidad para operar en ciclos repetitivos sin sobrecalentamiento los hace ideales para procesos que requieren alta fiabilidad y bajo mantenimiento. En el ámbito hospitalario, se utilizan en sistemas de climatización, manipulación de residuos y equipos de esterilización.

Requisitos de instalación. Para garantizar un funcionamiento óptimo, las instalaciones neumáticas deben contar con un sistema de generación y tratamiento de aire comprimido que incluya filtros, secadores y reguladores de presión. La calidad del aire es crítica, ya que impurezas o humedad pueden dañar los componentes internos del motor. Además, es necesario dimensionar correctamente las tuberías y los actuadores para evitar caídas de presión que reduzcan la eficiencia del sistema.

Mantenimiento y normativa. El mantenimiento de estos sistemas se centra en la revisión periódica de las electroválvulas, la lubricación de los actuadores y la comprobación de fugas en el circuito neumático. La normativa aplicable, como la UNE-EN ISO 13849-1, establece requisitos para los sistemas de mando relativos a la seguridad, incluyendo la verificación periódica de los niveles de rendimiento (PL). En el ámbito sanitario, también debe considerarse la compatibilidad con los estándares de higiene y limpieza.

Integración con otros sistemas. Los motores neumáticos pueden combinarse con actuadores eléctricos o hidráulicos en sistemas híbridos, donde cada tecnología aporta sus ventajas específicas. Por ejemplo, en procesos que requieren precisión en el posicionamiento, se pueden utilizar motores eléctricos para el control fino y neumáticos para las operaciones de fuerza. Esta integración permite optimizar el rendimiento y la eficiencia energética de las instalaciones automatizadas.

🧩 Elementos esenciales

  • Motor neumático de émbolo: Dispositivo que convierte la energía del aire comprimido en movimiento rotativo mediante pistones y un mecanismo de biela-manivela.
  • Electroválvulas: Componentes que controlan el flujo de aire hacia los actuadores neumáticos mediante señales eléctricas, permitiendo la automatización del sistema.
  • Sensores de posición: Detectores que monitorizan el estado de los actuadores (abierto/cerrado, extendido/retraído) para retroalimentar el sistema de control.
  • Filtro de aire: Elemento esencial para eliminar impurezas y humedad del aire comprimido, protegiendo los componentes internos del motor.
  • Regulador de presión: Dispositivo que mantiene la presión del aire dentro de los límites óptimos para el funcionamiento del motor neumático.
  • Circuito neumático: Conjunto de tuberías, válvulas y actuadores que distribuyen el aire comprimido desde el generador hasta los motores.
  • Par de arranque: Capacidad del motor neumático para iniciar el movimiento bajo carga, superior a la de otros tipos de motores en condiciones similares.
  • Normativa UNE-EN ISO 13849-1: Estándar que regula los sistemas de mando relativos a la seguridad, aplicable a la automatización neumática.
  • Mantenimiento preventivo: Revisión periódica de fugas, lubricación de actuadores y comprobación del estado de las electroválvulas para garantizar la fiabilidad del sistema.
  • Aplicaciones sanitarias: Uso en equipos de climatización, manipulación de residuos y procesos de esterilización, donde la higiene y la seguridad son críticas.

🧠 Recuerda

  • Los motores neumáticos son ideales para entornos con riesgo de explosión o donde se requiere limpieza.
  • El aire comprimido debe estar libre de impurezas y humedad para evitar daños en los componentes.
  • Las electroválvulas son clave para la automatización, actuando como interfaz entre el control eléctrico y el circuito neumático.
  • La normativa UNE-EN ISO 13849-1 establece requisitos de seguridad para los sistemas de mando neumáticos.
  • El mantenimiento preventivo incluye la revisión de fugas, lubricación y comprobación de electroválvulas.
  • Los motores de émbolo ofrecen un par de arranque elevado y son resistentes a sobrecargas.
  • La integración con PLC permite secuencias automatizadas complejas en instalaciones industriales.
  • En el ámbito sanitario, estos sistemas se utilizan en climatización, manipulación de residuos y esterilización.

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Construí OposAs para practicar test y entender cada fallo sin pelearme con "tochos de textos infinitos".

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No hay una empresa detrás. Hay una persona que construyó desde cero una herramienta que “me valió para aprobar las oposiciones de TEI”, donde estudiar no se convierta en algo “pesado” sino “llevadero”.

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De opositor a opositor, Serafín.